Los países del G7 acuerdan liberar 100 millones de barriles de diésel en cuatro meses

Luz verde para el diésel.  Tal como ha anunciado el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el grupo de los siete países  más ricos del planeta (G7) ha decidido liberar a lo largo de los próximos cuatro meses hasta  100 millones de barriles reservas estratégicas de diésel y crudo. 

En agosto, más de la mitad del diésel importado por la UE procedía de EE.UU.

Además, habrá una  liberación sustancial de diésel concentrada en los primeros 20 días, lo que contribuirá a descender los precios en el surtidor y en el mercado de las materias primas. No queda claro de estos 100 millones cuántos de ellos serán de diésel y cuántos de petróleo. En todo caso, la proporción no superarará un tercio de las reservas totales de Europa. 

La medida, que se llevará a cabo en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía,  fue precedida por un comunicado del presidente de EE.UU., Donald Trump. ”Europa acaba de aceptar liberar una cantidad enorme de sus abundantes reservas de gasóleo. El proceso comenzará de inmediato”, escribió en una publicación en su plataforma Truth Social.

“Ante la volatilidad sin precedentes de los mercados petroleros -con precios al alza que amenazan la estabilidad económica y el bienestar de nuestros ciudadanos-, hemos acordado medidas decisivas y coordinadas para estabilizar el suministro energético inmediato, proteger a los hogares y las empresas de las fluctuaciones de precios y fortalecer la resiliencia a largo plazo de los sistemas energéticos mundiales”, reza el comunicado emitido por la presidencia francesa del G7. 

Esta agrupación de países (Francia, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón)  ha informado que coordinará programas de mantenimiento de las refinerías entre los miembros de G7 para que las plantas no paren de manera simultánea y poder aumentar la producción en caso de que sea posible. Al mismo tiempo, han pedido colaboración a aquellos países con mayor capacidad de refinación de crudo para impulsar la producción, sobre todo de diésel, que analizan como uno de los segmentos más afectados por el actual ‘shock’.

La economía mundial está viviendo una crisis de los productos refinados a causa de la guerra de Ucrania y de Irán. Los conflictos se han cebado con varias refinerías esenciales para la destilación del petróleo. El precios del díesel ha escalado en las últimas semanas tanto en Europa como en Estados Unidos, afectando el bolsillo de los consumidores y causando un repunte de la inflación. 

Según cálculos del banco de inversión JP Morgan, en septiembre las exportaciones de petróleo procedentes de Oriente Medio habían alcanzado el 98% de los niveles que tenían antes de la guerra. Pero este porcentaje para los productos refinados apenas había remontado al 58%. De allí el problema. Sobre todo para Europa. 

Ya, porque el Viejo Continente  ha perdido el 7% de su capacidad de refino en los últimos seis años tras el cierre de varias instalaciones. Se estima que entre 2009 y 2024 han dejado de operar 30 instalaciones.  Asimismo, Europa depende en gran medida del diésel para su industria y transporte. El 41% de toda su demanda de petróleo corresponde a destilados. Un porcentaje que para EE.UU. es mucho más bajo: un 19%. 

En las últimas semanas han subido las presiones en Estados Unidos para que el país bloqueara las exportaciones de diésel, con el objetivo de bajar los precios en su mercado interior, cuando falta poco para las elecciones de midterm. 

“Todos nos hemos comprometido conjuntamente a liberar estas reservas estratégicas en las proporciones que he mencionado, con especial atención al diésel, y todos estamos comprometidos a garantizar que no haya prohibiciones a la exportación. El presidente Trump, en particular, fue muy claro en este punto”, ha afirmado Macron.

EE.UU. tiene excedente de diésel y Europa es  uno de sus principales clientes. En el primer semestre, las importaciones cubrieron el 46% de la demanda europea de diésel y EE.UU. aportó el 40% de esas compras, lo que equivale a cerca del 18% del consumo total. La dependencia ha aumentado desde entonces: en agosto, más de la mitad del diésel importado por la UE procedía de EE.UU. Un eventual veto habría tenido consecuencias catastróficas para las economías europeas. Ahora, tras la liberación de las reservas, tanto EE.UU. como Europa confían en que los precios se van a aliviar. 

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha respaldado la liberación de reservas de combustible coordinada por la AIE y ha abogado por “mantener el rumbo de la transición limpia para ganar más seguridad energética”.

“La preocupación de nuestros ciudadanos por los precios de la energía sigue siendo una prioridad absoluta. Seguiremos de cerca la evolución de la situación y estaremos preparados para ajustar las medidas según sea necesario. Los acuerdos alcanzados hoy representan un paso hacia un futuro energético más seguro, transparente y resiliente”, han apuntado los países del G7, en lo que parece una declaración al estilo whatever it takes, pero aplicada a la energía. 

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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