La Unión Europea está en plena negociación de su presupuesto para los próximos siete años. El objetivo no es solo equilibrar ingresos y gastos, sino garantizar que las prioridades políticas cuentan con los recursos necesarios para llevarse a cabo. Uno de los asuntos clave es la descarbonización, la UE tiene como objetivo ser neutra en emisiones en el 2050 y, para ello, impulsa planes de electrificación, inversiones en energías renovables y prioriza la movilidad sostenible. Pero el transporte no es solo la carretera o el tren, los puertos europeos reclaman su papel.
Uno de los instrumentos con los que la UE invierte en descarbonización es el Mecanismo Conectar Europa (CEF, por sus siglas en inglés). Se trata de un plan en el que se prioriza el transporte ferroviario y cuyo foco son las conexiones transfronterizas, conscientes de que las inversiones que dependen de más de un Estado miembro son siempre más difíciles de acometer. Por su carácter global, la eurodiputada del PNV Oihane Agirregoitia considera que el CEF también debería “reconocer el papel esencial de todos los puertos, incluidos los medianos y pequeños”
Barcelona facilita el suministro de combustibles alternativos, Bilbao tiene energía eólica
Agirregoitia añade que “Europa tiene dos grandes retos: ser más independientes en cuanto a combustibles fósiles y encontrar nuevos aliados en las relaciones comerciales que establecemos”. “Ahí, sin duda, nuestros puertos de entrada y salida, tanto para mercancías como para personas, son estratégicos”, defiende en una conversación con La Vanguardia.
“Existe una apuesta clara del sector por la descarbonización”, afirma la eurodiputada. La reducción de emisiones en los puertos no pasa únicamente por el comercio, sino que en los últimos años se han convertido en centros de generación, almacenamiento y aprovisionamiento de energía. Además, contribuyen a que los barcos que atracan en sus muelles también opten por energías renovables, si tienen acceso a ellas.
“Los puertos han cambiado mucho y a día de hoy, los barcos eligen un puerto u otro en función de los servicios que les puedas ofrecer”, subraya Agirregoitia. Por ello, considera que los puertos exigen “ir un poquito más allá” en materia de gestión energética. Lo mismo justifica el jefe de sostenibilidad ambiental del puerto de Barcelona, Héctor Calls, que explica que “muchas empresas internacionales demandan ciertos servicios que ayuden a descarbonizar su actividad”.
Los ojos en Europa están puestos en Rotterdam, pero Barcelona es también uno de los puertos más innovadores de Europa, junto al de Amberes. Como ejemplo, el suministro de combustibles alternativos: “Contamos con las instalaciones de almacenamiento, con la infraestructura, con los protocolos de seguridad y con las barcazas. Hemos hecho todo lo necesario para que estos combustibles puedan suministrarse en el puerto”, resume Calls a este periódico. Otro ejemplo son las instalaciones de energía eólica en el puerto de Bilbao.
Pero las inversiones y la planificación a largo plazo son fundamentales. “Los proyectos que tenemos que llevar a cabo para cumplir todos estos objetivos europeos –de reducción de emisiones– son enormes. La infraestructura de un puerto es algo a muy largo plazo. Por lo tanto, toda la planificación, tanto de las obras como de los proyectos y la financiación, es esencial”, explica el jefe de Sostenibilidad.
“La función del puerto está totalmente alineada con los principios de la UE hoy en día: independencia, autonomía y seguridad”, asegura Calls, que considera que con las “dependencias energéticas actuales, el puerto tiene que funcionar mejor que nunca”.
Publicación elaborada en el marco del proyecto ‘Europa de Vanguardia’, con el apoyo del Parlamento Europeo y siguiendo el criterio editorial de ‘La Vanguardia’
