Los Reyes, entre las luces de la memoria en Finlandia

En el cementerio de Hietaniemi apenas se oye nada. Solo, de fondo, llega amortiguado el ruido de los coches de Helsinki. Entre árboles altísimos que empiezan a teñirse de otoño y lápidas cubiertas de musgo, pequeñas luces rompen la humedad y grisura de este camposanto. Son farolillos colocados junto a las tumbas. La mayoría de ellos tienen velas encendidas, que hoy no contrastan tanto porque el sol asoma en Helsinki.

En Finlandia existe una arraigada tradición de llevar velas a los cementerios para recordar a los muertos. La costumbre cobra especial fuerza en Todos los Santos y en Navidad, aunque permanece durante el resto del año. Los farolillos protegen las llamas del viento y de la lluvia y convierten esa pequeña luz en una forma de mantener presente a quien ya no está.

Hietaniemi es un cementerio cuidado y vivo. Hay flores frescas frente a muchas lápidas y senderos de grava entre una vegetación espesa, pero también forma parte de la vida cotidiana de Helsinki. Los finlandeses lo atraviesan para ir al trabajo o regresar a casa y para ir en bici o recorrer unos kilómetros caminando o corriendo. Hasta aquí han llegado Felipe VI y Letizia para rendir homenaje a quienes dieron su vida por Finlandia.

Los Reyes se han dirigido a la Plaza de los Héroes, uno de los lugares donde Finlandia conserva la memoria de las guerras que marcaron su historia en el siglo XX. Aquí se encuentra la mayor sección dedicada a los héroes de guerra, donde están enterrados más de 3.000 soldados finlandeses y alemanes. El país perdió alrededor de 93.500 militares durante la Segunda Guerra Mundial y el cementerio recuerda a quienes murieron en la Guerra de Invierno, la Guerra de Continuación y la Guerra de Laponia.

Tras escuchar el himno von Kothen interpretado por la banda de la Guardia finlandesa, se han dirigido hacia la enorme Cruz de los Héroes, que se encuentra en el centro de la plaza. Allí dos soldados han colocado una corona en su nombre y el Rey Felipe y Letizia han guardado unos instantes de recogimiento ante el monumento.

Desde la Cruz de los Héroes, Felipe VI y Letizia se han dirigido después hasta la tumba del mariscal Carl Gustaf Emil Mannerheim, una de las figuras fundamentales de la historia finlandesa. De nuevo, dos soldados han depositado una corona ante el monumento mientras la banda interpretaba la obertura de la Marcha de Honor de la Caballería Finlandesa. Formado militarmente en Rusia, Mannerheim fue comandante en jefe, mariscal de campo y posteriormente presidente de Finlandia. Durante la Segunda Guerra Mundial consiguió preservar la independencia del país y evitar su ocupación por la Unión Soviética.

Fundado en 1829, además de la tumba de Mannerheim, en Hietaniemi también es el lugar de descanso de numerosos jefes de Estado y algunas de las figuras más reconocibles de la historia de Finlandia, como los expresidentes Urho Kekkonen y Martti Ahtisaari, el arquitecto Alvar Aalto y la escritora y artista Tove Jansson, creadora de los Mumin, que son los personajes más famosos de la cultura finlandesa.

Como broche final a la solemnidad de este acto, los Reyes han escuchado la obertura de Finlandia, de Jean Sibelius, una obra estrechamente ligada a la identidad nacional del país. El poema sinfónico nació como música para las celebraciones de la prensa de Helsinki y terminó convertido en un símbolo de resistencia frente a las políticas de rusificación impuestas por el Imperio ruso bajo Nicolás II.

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