Los sectores que pagan menos de 27.500 euros al año empobrecen al conjunto de la sociedad

Los sectores empresariales que pagan a sus trabajadores menos de 27.500 euros al año, como el turismo o las industrias cárnicas, “han empobrecido” al conjunto de la sociedad catalana. Esta provocativa idea es una de las que surgen del Informe Fènix, elaborado por un grupo de siete economistas catalanes en el que advierten de que el crecimiento de Catalunya en los últimos años no es saludable.

El informe, presentado este viernes en el Col·legi de Periodistes de Barcelona, detalla que por debajo de los citados 27.500 euros brutos al año de salario, las aportaciones sociales efectuadas por el trabajador y por la empresa más los impuestos abonados “no cubren los servicios públicos que ese trabajador y su familia consumen”, como sanidad o educación. Por lo tanto –continúa el informe–, “el resto de la sociedad, la que cobra más, tiene que compensar con sus impuestos la diferencia fiscal”. El resultado final es que la sociedad en su conjunto se empobrece.

Los autores –Xavier Roig, Xavier Cuadras, Modest Guinjoan, Miquel Puig, Jordi Galí, Guillem López-Casasnovas y Jaume Ventura– señalan que los sectores económicos más subvencionados son “el turismo –particularmente el de sol y playa– y la industria cárnica”. Los economistas reconocen que en todas las sociedades hay sectores subvencionados, pero el problema para Catalunya es que el crecimiento económico se ha basado desde el 2008 en esas actividades que empobrecen el país. El 44% de los nuevos ocupados a lo largo de ese periodo corresponden a esos sectores que están altamente subvencionados.

Siete economistas alertan de que el modelo de crecimiento de Catalunya no es saludable

El informe sitúa el turismo y las cárnicas en la picota porque son áreas donde mayoritariamente el beneficiario último son consumidores extranjeros. como los turistas, que pagan un precio por los servicios hoteleros que no cubre el coste social de los trabajadores. Lo mismo sucede con empresas foráneas que adquieren productos cárnicos a precios inferiores al coste que tienen para la sociedad. Los economistas ponen algunos ejemplos cotidianos: “Calculamos que un hotel de tres estrellas de sol y playa se beneficia de una subvención implícita de 6 euros por pernoctación, y el 80% de los beneficiarios son extranjeros; que un matadero porcino se beneficia de una subvención de 0,7 euros por kg de carne producida, la cual es consumida, en un 75%, fuera de Catalunya; y que el servicio de riders urbanos disfruta de una subvención equivalente a 3 euros por entrega”.

Todo este proceso de crecimiento “descontrolado” de sectores subvencionados ha impactado negativamente en el PIB per cápita porque son de una productividad bajísima. En cambio, la industria ha tenido un comportamiento similar al de otros países europeos, por lo que no es la responsable de la pérdida de posiciones en el PIB por habitante. Esos sectores de baja productividad y subvencionados crecieron “de manera desmesurada en volumen de empleo” reduciendo el peso de otros sectores de productividad más alta, sobre todo manufactureros.

Por lo tanto, la consecuencia es que el crecimiento de Catalunya de los últimos años no ha sido positivo ni “ha ayudado a mejorar el bienestar de los catalanes”. Los autores añaden que “la evolución de la economía no solo no ha aportado mejoras sustantivas en el nivel de vida de los catalanes, sino que el hecho es más grave: para muchos segmentos de la población catalana, el nivel de vida que tenía a principios del milenio ha disminuido”.

A partir de esas duras conclusiones, los economistas proponen subidas fiscales al sector turístico (a través de las tasas que grava la Generalitat) porque actualmente el sector disfruta de un tipo reducido de IVA. La segunda medida para atacar la situación sería “la reducción de la capacidad turística significativamente por debajo de la punta de demanda”. Los autores también defienden acabar con el uso de “la figura de los contratos fijos-discontinuos”. En materia de remuneraciones, el informe apuesta por “el aumento del Salario Mínimo Interprofesional hasta que se detenga el crecimiento de los puestos de trabajo poco cualificados”.

En tributación, la propuesta es “revisar la fiscalidad para dejar de favorecer regímenes empresariales especiales y penalizar la generación de rentas del trabajo elevadas”. Y crítica fuertemente algunas políticas tributarias: “El régimen fiscal actual en Catalunya es especialmente hostil con profesionales y directivos con rentas elevadas, y eso perjudica el establecimiento de sedes empresariales y centros de dirección y erosiona en último término las bases tributarias”. Para compensarlo, proponen elevar “el IBI sobre las segundas residencias y la fiscalidad turística y extender los copagos en diferentes ámbitos”.

Eduardo Magallón Lecina

Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).

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