Los servicios y el consumo tiran de la economía catalana frente a la debilidad de la industria

“Los servicios han seguido siendo el gran motor de la economía catalana”. Esa es una de las conclusiones del Informe anual de la economía catalana 2025 presentado este jueves en el Palau de la Generalitat. Con una “recuperación gradual del sector agrario”, la economía catalana muestra esa nueva cara en la que la industria no acaba de recuperar la brillantez de años anteriores. “El aumento más débil lo ha registrado el sector industrial”, reza el informe.

En el 2025, la economía catalana creció un 2,7%, una cifra superior a la prevista. Por quinto año, el aumento del PIB (producto interior bruto) de la comunidad supera el crecimiento de la zona euro (1,4%) y es similar al de la economía española (2,8%). El Departament d’Economia que dirige Alícia Romero ha destacado en el informe que “este resultado se ha alcanzado a pesar del contexto internacional adverso marcado por el aumento de las tensiones comerciales y geopolíticas y por la persistencia del estancamiento europeo, que han debilitado la demanda externa”.

Al margen de los sectores que han actuado de locomotora (los servicios), el informe constata que “el crecimiento de la economía catalana se debe, principalmente, a la fortaleza de la demanda interna, a que aporta 3,5 puntos al crecimiento”. Como ya han advertido otras instituciones, el informe también alerta que “el buen momento macroeconómico no llega por igual a todos los hogares, y sitúa la productividad a largo plazo y la vivienda como grandes retos pendientes”.

El año pasado, Catalunya consiguió mejorar la productividad medida como PIB por habitante: creció un 1,6%. “Uno de los factores de impulso del crecimiento es el dinamismo del consumo de los hogares, impulsado por el buen comportamiento del mercado de trabajo, el aumento de los salarios reales y el crecimiento demográfico que, junto con la aceleración de la inversión en digitalización e inteligencia artificial, han compensado la contribución negativa de la demanda externa”, señala el informe.

Respecto a los salarios, los datos muestran que entre el 2021 y el 2024,  el SMI ha actuado como suelo efectivo ya que “los salarios del 20% de trabajadores con remuneraciones más bajas han seguido creciendo en términos reales” mientras que el resto “han perdido poder adquisitivo”. La excepción se da también en los sueldos más lats que han mantenido el poder adquisitivo.

En la presentación del Informe en el Palau de la Generalitat, el director de análisis económica del Govern, David Lizoain, ha señalado que la brecha entre la productividad catalana y eurea sigue y ha destacado que “nuestra prioridad es que los grandes resultados lleguen a todos”.

Eduardo Magallón Lecina

Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).

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