
El gigante californiano de chips Nvidia ha acordado la compra de la francoestadounidense Hugging Face, un repositorio de modelos de inteligencia artificial de código abierto, por 12.900 millones de dólares, unos 11.000 millones de euros, según ha avanzado The Information. Se trata de una de las mayores adquisiciones de Nvidia hasta la fecha y pone de relieve la apuesta de la compañía, situada en el centro del auge de la inteligencia artificial, por esta tecnología.
La adquisición daría a la empresa dirigida por Jensen Huang el control de los modelos de lenguaje de gran tamaño y conjuntos de datos de código abierto de Hugging Face para diversificar, en un momento en el que Anthropic y OpenAI están trabajando en sus propios chips para reducir su dependencia de Nvidia.
Hugging Face fue valorada en 4.500 millones de dólares en el 2023
El precio de la operación contrasta con los ingresos anualizados de Hugging Face, de unos 150 millones de dólares. La plataforma, con sede en Nueva York, fue respaldada por Nvidia, Salesforce y Google en una ronda de financiación de 235 millones de dólares en el 2023 que valoró la compañía en 4.500 millones.
Desde entonces, Nvidia ha seguido invirtiendo miles de millones de dólares en el ecosistema de la inteligencia artificial y apoyando a desarrolladores como OpenAI. En enero, el Financial Times informó de que Hugging Face había rechazado una oferta de inversión de 500 millones de dólares por parte de Nvidia que habría valorado la compañía en 7.000 millones.
La posible compra llega en un momento de fuerte expansión para Nvidia. El fabricante de chips pronosticó el miércoles un aumento de aproximadamente el 70% de sus ingresos para el próximo ejercicio fiscal y señaló que cuenta con 18.000 millones de dólares, cerca de los 15.400 millones de euros, destinados a inversiones de capital hasta el ejercicio fiscal 2027.
La operación se conoce pocas semanas después de que Hugging Face sufriera un incidente de seguridad en el que un modelo de OpenAI se volvió incontrolable y desencadenó un ataque informático que comprometió parte de su infraestructura. Thomas Wolf, cofundador de la compañía, calificó el episodio como una “llamada de atención” para la industria.
