Pymes y talento: la nueva ecuación entre autenticidad e IA

El mercado laboral se encuentra inmerso en una redefinición sin precedentes. En un entorno marcado por la transformación tecnológica acelerada y los cambios demográficos, la competitividad de las pequeñas y medianas empresas ya no se mide únicamente por su capacidad financiera o tecnológica, sino por su aptitud para gestionar el activo más valioso y escaso: el talento. Para abordar este desafío de forma pragmática y alejada de fórmulas abstractas, La Vanguardia, en colaboración con PIMEC y con el patrocinio de Banco Sabadell y Wolters Kluwer, celebró en el auditorio de la patronal la jornada Pymes y talento: ¿cómo captar, formar y retener mejor?.

El encuentro, conducido y moderado por Jordi Marín, experto en transformación digital e innovación, reunió a tres voces de referencia que aportaron perspectivas complementarias desde el ámbito corporativo, el sector tecnológico-educativo y la innovación estratégica: Emili Pascual, director de Cultura y Experiencia de Personas de Banco Sabadell; Eugenia Dutto Roca, directora de Consultoría y Servicios de Wolters Kluwer Tax & Accounting Europe South Region, y Àurea Rodríguez, experta en innovación. La jornada arrancó con la bienvenida institucional, a cargo de Xavier Pujol, miembro de la Comisión de Digitalización e Innovación de PIMEC, e Inés Masriera, directora de Empresas de La Vanguardia, quienes coincidieron en destacar que el talento se ha convertido en una de las prioridades de las pymes.

El mito de la escala: la autenticidad como imán de atracción

“El talento no busca la marca más grande, sino un lugar que tenga sentido”.

Uno de los grandes paradigmas caídos durante el debate es que las pymes compiten en desventaja insalvable frente a las grandes corporaciones a la hora de atraer profesionales. Emili Pascual, desde la experiencia directiva en Banco Sabadell, pero proyectando una mirada plenamente extrapolable a la pequeña y mediana empresa, fue categórico: “El talento no busca la marca más grande, sino un lugar que tenga sentido”. En un mercado hiperconectado, las promesas vacías y el marketing de reclutamiento han dejado de funcionar. La clave para captar en la pyme reside en la autenticidad y la velocidad.

Para la pequeña empresa, la propuesta de valor debe fundamentarse en explicar con absoluta transparencia quién se es y qué se ofrece realmente. En este sentido, Pascual subrayó que los mejores embajadores de una organización no son las campañas externas, sino la propia plantilla. Activar la red del equipo actual, simplificar los procesos de selección y ofrecer una experiencia de candidatura ágil y humana permite a la pyme competir con éxito. La agilidad estructural de una empresa pequeña es una ventaja competitiva frente a la menor velocidad de cambio de los grandes grupos: la cercanía y la claridad de propósito atraen hoy más que un logotipo prominente.

Cerrar la brecha: la formación conectada con la empleabilidad

Captar es solo el primer paso; el verdadero cuello de botella reside en el desajuste entre las competencias que busca el mercado y las que aportan los candidatos. Los datos del Eurobarómetro son contundentes: más del 60% de las pymes señalan la falta de personal cualificado como su principal obstáculo operativo. Eugenia Dutto, de Wolters Kluwer, puso el foco en el talento júnior y en la urgencia de revitalizar el concepto del antiguo aprendiz adaptado a las necesidades digitales.

“Conectar la formación práctica con las necesidades reales de la pyme es la forma más directa de generar empleabilidad”

Dutto demostró cómo la formación no debe concebirse como un coste o un beneficio colateral, sino como una palanca directa e indispensable de empleabilidad. A través de iniciativas como la Wolters Kluwer Academy y la colaboración activa con los centros de formación profesional (FP) e instituciones educativas, es posible conectar las aulas con el día a día del despacho profesional y la pyme. La clave es capacitar y certificar a estudiantes y docentes en el uso de herramientas de gestión reales, permitiendo que el joven profesional aporte valor desde el primer día.

No se trata únicamente de incorporar teoría, sino de crear bucles continuos de aprendizaje: hacer, verificar con criterio, explicar decisiones y asumir autonomía progresiva. “En este modelo, la tecnología acelera el proceso, pero el tutor sénior aporta el juicio y la experiencia necesarios para consolidar el conocimiento”, dijo Dutto. Para la pyme, añadió, aliarse con el ecosistema educativo de su entorno es la vía más rápida y eficiente para garantizar un flujo constante de talento preparado.

Fidelizar desde la escucha, el desarrollo y el propósito

En el ámbito de la fidelización —un término que el panel prefirió sobre el concepto estático de retención—, la mesa coincidió en que la lealtad de un equipo no se exige ni se decreta, sino que se construye a diario. Pascual remarcó que las personas permanecen en una organización cuando sienten que pueden aportar, aprender y ser reconocidas, mientras que Dutto destacó la importancia de la formación y la necesidad de que las organizaciones le destinen un tiempo en las agendas de sus equipos.

Fidelizar en la pyme exige tres acciones ejecutivas: escucha activa para conocer qué valora realmente cada persona, flexibilidad organizativa y la creación de entornos donde la propia actividad diaria sea la principal fuente de aprendizaje. El desarrollo profesional no siempre implica ascensos jerárquicos verticales, sino la participación en proyectos reales, el reskilling continuo y la movilidad transversal. Cuando una empresa cuida la calidad de su liderazgo cotidiano y vincula el esfuerzo individual con un propósito claro —ya sea el impacto en el territorio o iniciativas de responsabilidad social—, el compromiso de la plantilla se multiplica de forma natural.

“El futuro del trabajo es mixto. La inteligencia artificial resolverá las tareas, pero las personas resolverán los dilemas”

La sesión dio un salto cualitativo al abordar cómo la irrupción de la inteligencia artificial está reconfigurando la naturaleza misma del trabajo y las estructuras organizativas. Áurea Rodríguez trazó el mapa de las competencias y los perfiles necesarios en esta nueva era de la “economía aumentada”, lanzando un mensaje contundente: el futuro del trabajo no es meramente híbrido entre presencial y remoto, sino verdaderamente mixto entre humanos y sistemas inteligentes.

Frente al temor infundado a la sustitución masiva, Rodríguez argumentó que la automatización de tareas rutinarias abre una oportunidad histórica para que la pyme gane productividad y agilidad. La adopción de IA está aplanando las pirámides organizativas tradicionales. Las capas intermedias destinadas a la mera supervisión manual pierden sentido, dando paso a estructuras organizativas en red mucho más dinámicas. En este nuevo organigrama, el valor de los profesionales se desplaza de la ejecución mecánica al desarrollo de una “jerarquía de sentido”: la capacidad para gestionar excepciones, evaluar riesgos, aportar juicio crítico y dar dirección estratégica a las decisiones generadas por algoritmos.

Para aprovechar este contexto, “la pyme necesita perfiles vanguardistas y sintetizadores”, capaces de pensar de forma analítica, mantener una curiosidad activa y reformular procesos. Como resumió Rodríguez, la IA se encargará de resolver tareas complejas, pero las personas seguirán siendo las únicas capaces de resolver dilemas, empatizar y liderar. La pequeña empresa, por su menor rigidez, está en una posición inmejorable para adoptar modelos de cointeligencia y rediseñar su mapa de talento.

El liderazgo humano como brújula

El cierre de la jornada dejó una conclusión inequívoca para el empresariado: la tecnología y la IA son aceleradores extraordinarios, pero el factor determinante sigue siendo el criterio humano. Captar con autenticidad, formar para la empleabilidad real, fidelizar mediante la escucha y reestructurar las organizaciones para el trabajo mixto con IA no son retos independientes, sino pilares de una misma estrategia de futuro. Las pymes que entiendan que el talento no se retiene con barreras, sino que se cultiva ofreciendo sentido, aprendizaje y espacio para pensar, serán las que lideren la competitividad y la innovación en nuestro país.

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