
“Lo voy a decir muy claramente”, ha advertido Pedro Sánchez. “Presentaremos los presupuestos en 2026, y habrá elecciones en 2027”, ha subrayado. “Y no habrá elecciones conjuntamente con las municipales y con las autonómicas”, ha añadido el presidente del Gobierno este viernes, al término de la cumbre del Consejo Europeo celebrado en Bruselas.
Sánchez ha querido zanjar así las elucubraciones que se dispararon la víspera cuando, también desde Bruselas, abrió por vez primera la puerta a un adelanto electoral si, como le había advertido el PNV, no lograba aprobar el proyecto de presupuestos generales del Estado para el 2027 que ahora está elaborando el Ejecutivo. “Si se tienen que tomar decisiones, las tomaremos cuando se produzcan estas hipótesis”, señaló el jueves. En la Moncloa se apresuraron a aclarar que en ningún caso se convocarán las elecciones generales para este 2026.
El jefe del Ejecutivo, por tanto, convocará las elecciones generales para el 2027. Y no las hará coincidir en un superdomingo electoral con las municipales y autonómicas de mayo del 2027. Lo que está por decidir, en todo caso, es si las generales se producirán antes de las municipales y autonómicas –como demandan muchos alcaldes socialistas- o después, ya en julio del 2027 como era el propósito inicial de Sánchez. “La realidad es muy dinámica”, ha justificado hoy.
“Mi ambición y mi objetivo, como he dicho siempre, es que las legislaturas, cuando no gobierna la derecha, también son de cuatro años”, ha zanjado.
Por otra parte, y mientras José Luis Rodríguez Zapatero sigue guardando silencio sobre el origen de las joyas intervenidas durante el registro policial de su despacho, que fueron tasadas a instancias del juez en 1,3 millones de euros, es Pedro Sánchez el que se ve obligado a tratar de dar explicaciones para intentar salvar la cara al ex presidente del Gobierno, por segundo día consecutivo desde Bruselas.
Y además las contradicciones en las que han incurrido los portavoces oficiosos de Zapatero también están poniendo en aprietos a Sánchez para justificarlo: primero dijeron que estas joyas valían como mucho 50.000 euros, y luego pidieron perdón cuando se tasaron en 1,3 millones. Primero dijeron que estas alhajas nada tenían que ver con Arabia Saudí, y luego que fueron un regalo del rey de este país en el 2007. El jueves, el jefe del Ejecutivo pareció dar por buena esta última versión del entorno de Zapatero al alegar que la España del 2007 no es la del 2026, cuando ya existe una legislación específica al respecto. Así que, este viernes, la prensa le ha preguntado a Sánchez si asume que estas alhajas son un regalo que Zapatero recibió en el 2007. “Yo no estoy dando por bueno nada”, ha alegado. “Yo lo que digo es que en 2007 no existía una legislación que hoy sí existe en cuanto a los regalos que pueden ser ofrecidos a un presidente del Gobierno”, ha señalado.
El jefe del Ejecutivo ha defendido que fue precisamente Zapatero el presidente del Gobierno que “hizo ese marco legal para regular y registrar esos regalos”.
Lo cierto es que el Consejo de Ministros aprobó el 3 de marzo del 2005, en los primeros tiempos del mandato de Zapatero, el código de buen gobierno para los miembros del Ejecutivo, sin rango de ley. Este código, aprobado dos años antes de que Zapatero hubiera presuntamente recibido las joyas, era explícito: “Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía o préstamos u otras prestaciones económicas que puedan condicionar el desempeño de sus funciones, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal. En el caso de obsequios de mayor significación de carácter institucional se incorporarán al patrimonio del Estado”.
Ya en el 2013, durante el mandato de Mariano Rajoy, el Congreso aprobó la ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, que reguló legalmente estos regalos a los presidentes, lo que se completó con la ley del alto cargo del 2015.
Preguntado en todo caso por si considera que Zapatero debería haber devuelto las joyas en aquel momento, o al menor hacerlo ahora, Sánchez no se ha querido mojar más por el ex presidente. “Esa pregunta quien tiene que responderla es el presidente Zapatero, no yo”, ha atajado.
“Pero hay que recocer que quien aprobó esa ley, con una mayoría parlamentaria progresista liderada por el PSOE, fue precisamente el presidente Zapatero”, ha insistido.
Sánchez ha reiterado de todas maneras que no ha cambiado un ápice su apoyo a Zapatero desde que hace justo un mes, el pasado 19 de mayo, fue imputado por vez primera por el juez José Luis Calama por presuntos delitos de corrupción vinculados al rescate de la aerolínea Plus Ultra. “Yo, como presidente del Gobierno, pero sobre todo como secretario general del PSOE, confío en su inocencia”, ha vuelto a afirmar.

