
“Hace un año nadie daba un duro por nosotros”, alegan en la actual dirección de Ferraz. “Pero aquí estamos”, advierten.
Pedro Sánchez reúne este sábado al comité federal del PSOE, casi un año después de la última cita del máximo órgano del partido entre congresos, en plena tormenta por la implacable sucesión de causas judiciales contra su entorno político y familiar, por presuntos escándalos de corrupción, y tras un ciclo electoral autonómico desastroso para los socialistas, en Extremadura, en Aragón, en Castilla y León y en Andalucía.
Pese al momento crítico, ni en la Moncloa ni en Ferraz se sienten al borde del precipicio como hace un año. El presidente del Gobierno, según su núcleo duro, tratará así este sábado de inyectar “moral de combate” en las filas socialistas, pese a los crecientes temores, y dará además del “pistoletazo de salida” para las elecciones municipales y autonómicas de mayo del año que viene, con la ratificación de los calendarios de las primarias en las distintas federaciones.
Sánchez no da la batalla por perdida de antemano ante las citas con las urnas previstas para el 2027. Por eso, pese al clima muy adverso y a que el partido está en ebullición, en la ejecutiva federal confían en que el cónclave de este sábado discurra “tranquilo”, más allá de la voz discrepante que volverá a alzar el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y pocos dirigentes más. Habrá “debate”, y posiciones encontradas, pero la gran mayoría del comité federal sigue defendiendo el “liderazgo incuestionable” de Sánchez frente a la tormenta.
“No hay quiebras en el PSOE, porque cuanto más nos atacan desde fuera más cerramos filas”, anima Patxi López
“Que no hay quiebras en el PSOE se verá en el comité federal del sábado, donde cerraremos filas seguro”, pronosticó el portavoz del grupo socialista en el Congreso, Patxi López. “Porque cuanto más nos atacan desde fuera, más cerramos filas en defensa de lo que creemos que es justo y necesario para este país”, advirtió.
Hace ahora casi un año, el 5 de julio del 2025, el comité federal se reunió en pleno estado de shock tras el ingreso en prisión provisional de su hasta entonces secretario de organización, Santos Cerdán. Y la apresurada recomposición de la sala de máquinas de Ferraz, con la designación de Rebeca Torró al frente de un órgano ahora colegiado, aún sufrió ese mismo día otro terremoto tras la dimisión de Paco Salazar, ante las acusaciones de acoso sexual, como adjunto en organización.
Este sábado, la cita de la cúpula socialista se produce tras los nuevos mazazos judiciales de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, y los 24 años de condena por corrupción al exministro José Luis Ábalos, predecesor de Cerdán en la secretaría de organización. Ambos reveses, además de las investigaciones sobre la trama de la exmilitante Leire Díez que habría orquestado Cerdán, son muy desmoralizadores para los socialistas. En cambio, la “persecución” del juez Peinado a la mujer del presidente, Begoña Gómez, el “premio” al supuesto corruptor Víctor de Aldama, o la condena al exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, obran el efecto contrario, al cohesionar a las filas socialistas ante lo que interpretan como un ataque político, “por tierra, mar y aire”, para tratar de derribar al Gobierno al margen de las urnas.
Page volverá a ser la voz discrepante, frente a la mayoría de los líderes territoriales socialistas que arropan a Sánchez
Sánchez tocó a rebato para resistir todas las presiones y salir al contraataque para mantener su mandato a flote hasta el 2027. En el comité federal estará blindado por la gran mayoría de los líderes territoriales: el catalán Salvador Illa, la andaluza María Jesús Montero, el madrileño Óscar López, la valenciana Diana Morant, la aragonesa Pilar Alegría, también la navarra María Chivite y el vasco Eneko Andueza, el canario Ángel Víctor Torres o la balear Francina Armengol… El castellano-manchego Page se mantiene en absoluta minoría –pese a ser el único presidente autonómico socialista que goza de mayoría absoluta en su territorio– en su demanda de que Sánchez se someta a una cuestión de confianza en el Congreso o adelante las elecciones generales, en sintonía con un Felipe González que ya sólo ve la alternativa de la dimisión de Sánchez o de la precipitación electoral.
El presidente del Gobierno ya alivió en buena medida, aunque sin desactivar del todo, las inquietudes de muchos alcaldes socialistas, al garantizar que no habrá un superdomingo electoral el año que viene, y dejar al tiempo la puerta abierta a que las próximas generales se celebren antes –en febrero o marzo– que las municipales y autonómicas de mayo del 2027, que es lo que reclaman cada vez con más insistencia. El calendario electoral de Sánchez, no obstante, aún no está aún cerrado.

