Un accidente de campaña, potencialmente grave, ha golpeado a la extrema derecha francesa a siete meses de las elecciones presidenciales. El medio digital de investigación Mediapart ha hecho públicos este lunes presuntos escritos “de un antisemitismo obsesivo” que atribuye al eurodiputado Jordan Bardella, de 31 años, presidente del Reagrupamiento Nacional (RN, antes Frente Nacional), delfín de Marine Le Pen y aspirante a primer ministro si su mentora llega al Elíseo en mayo del 2027.
Las decenas de comentarios antisemitas en mensajes electrónicos enviados, según Mediapart, por Bardella datan, en parte, de principios del verano del 2013, cuando el aspirante a político, que siempre ha presumido de su precocidad, tenía solo 17 años. En otros tenía 18 años. Poco después ya era secretario del Frente Nacional en el departamento de Sena-Saint-Denis, en la periferia norte de París.
Bardella ha calificado de “falsificaciones groseras” los textos que le atribuye Mediapart y de “operación clandestina”, y anunció una querella contra Mediapart por difamación. Le Pen, que es la favorita para acceder al Elíseo, habló de “locura” y algo “delirante”, aunque pareció preocupada por las repercusiones del escándalo.
Por la noche, en el canal de noticias CNews, muy próximo a la extrema derecha, Bardella insistió en que le hacen acusaciones “perfectamente delirantes” en una “operación de desestabilización” muy organizada y profesional, “extremadamente grave”, y avisó de que Mediapart probablemente publicará nuevos capítulos y documentos dentro de una estrategia de “folletín”. Él jamás ha escrito tales cosas y ni siquiera las ha pensado. Si salen documentos, él los denunciará por ser falsos.
Las frases que habría escrito Bardella cuando aún era menor de edad entran en el repertorio antisemita tradicional, como afirmar que “todos los bancos son propiedad de judíos” o “el judío debe dominar a los otros pueblos, aplastarlos y robarlos”. Menciona despectivamente a dos judíos franceses muy conocidos, el ensayista Bernard-Henri Levy y el economista Jacques Attali. “Lo que quieren es un nuevo orden mundial dominado por Israel, con Jerusalén, desde luego, como capital”. También se refiere a ministros judíos de la época, del Gobierno de François Hollande, que ocupaban, a su juicio, los departamentos más importantes para trabajar por los intereses de Israel y de los bancos. “Sionismo y dominación bancaria van ligados (Goldman Sachs, Rothschild, Lehman Brothers)”, agregaba el joven Bardella.
Según Mediapart, Bardella y algunos de los que luego fueron estrechos colaboradores estaban bajo la influencia del ensayista antisemita Alain Soral, que abandonó el Frente Nacional en el 2009. El medio de denuncia estima que Bardella siempre ha querido disimular sus ideas antisemitas para no interferir en el proceso de normalización y moderación que con tanto éxito ha llevado a cabo Marine Le Pen, expulsando incluso del partido a su propio padre y fundador.
Las revelaciones pueden añadir tensión en el tándem Le Pen-Bardella, en el que no faltaban roces últimamente por las posiciones divergentes de Bardella en el terreno económico (más liberal y proempresas que ella) y social (reforma de las pensiones). También causó cierto desasosiego el mediatizado noviazgo de Bardella con la aristócrata italiana María Cristina Borbón-Dos Sicilias, cuyo estilo y ritmo de vida está en las antípodas del votante de clase media baja y rural que es el electorado de base del RN. La novia de Bardella acaba de conceder, por cierto, una entrevista a Le Figaro Magazine en la que ensalza las virtudes de él y su obsesión por el futuro de Francia.
