El flujo de pasajeros de un eventual corte del corredor del AVE entre Barcelona y Madrid no puede ser absorbido por el transporte aéreo. La propuesta que sopesó el ministro de Transportes, Óscar Puente, en una rueda de prensa posterior al accidente de Urda y que hoy mismo ha retirado, implicaría asumir un volumen de nueve millones de pasajeros entre ambas ciudades (y de 14 millones, si se tiene en cuenta las conexiones). La Cambra de Comerç de Barcelona estima que, para transportar los pasajeros en destino entre Madrid y Barcelona, serían necesarios 70 vuelos por sentido y jornada; es decir, 140 vuelos por día.
La entidad presidida por Josep Santacreu señala que actualmente Iberia tiene programados 14 vuelos por sentido y día y recuerda que, en el máximo momento de esplendor del puente aéreo, Iberia a tener programados 45 vuelos por día. Hay otras aerolíneas que cubren el trayecto, pero el grueso de la oferta la concentra la compañía española de IAG.
La Cambra estima que son necesarios 70 vuelos por sentido y día frente a los 14 actuales
“Sería una situación inviable tanto por la inversión en recursos y aviones necesaria, como por otras cuestiones como la demanda en franjas horarias punta, y la estacionalidad, la capacidad real de slots en los aeropuertos de Barcelona y Madrid, la disponibilidad de aviones y tripulaciones, la posibilidad real de aumentar frecuencias y movilizar aeronaves de otras rutas y el posible efecto de una subida de precios sobre la demanda”, apunta el informe de la entidad.
Tras el accidente ferroviario de Adamuz y las restricciones de velocidad en el corredor Barcelona-Madrid, han cambiado la tendencia entre el tren y el avión en el viaje entre Barcelona y Madrid. En el primer semestre, el tráfico aéreo ha aumentado un 16,3% respecto en el mismo período de 2025. Esto es equivalente a más de 84.000 pasajeros adicionales. En paralelo, en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, se ha perdido aproximadamente un millón de viajeros entre enero y junio.
La Cambra apunta que no se puede asumir directamente que estos pasajeros hayan sustituido el tren por el avión, pero el incremento registrado a partir de febrero sugiere un posible trasvase de demanda hacia el transporte aéreo favorecido por el aumento de los tiempos de trayecto y las afectaciones en el servicio ferroviario.
