¿Se está convirtiendo Estados Unidos en una economía socialista? La pregunta, al referirse a la tierra del libre mercado, del sueño americano y del laissez faire , puede sonar como una provocación. Sin embargo, la política económica llevada a cabo por la Administración Trump hace pensar que el modelo liberal y capitalista estadounidense está cambiando de piel. Y, lo que es más sorprendente aún, este interrogante no llega a raíz de iniciativas de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, del senador Bernie Sanders o del alcalde de Nueva York Zohran Mamdani, nombres del Partido Demócrata que representan el ala más radical o de izquierda del espectro político norteamericano, sino bajo el impulso de los republicanos, considerados los enemigos del intervencionismo
Cullen S. Hendrix, investigador del Peterson Institute for International Economy (PIIE), hace unos días elaboró un análisis en el que sostenía que Estados Unidos está avanzando hacia una forma de socialismo. El término más allá del Atlántico tiene una acepción diferente de la europea.
El PIIE llega a preguntarse si Estados Unidos no se estaría convirtiendo en una economía socialista
No se refiere a medidas de política fiscal redistributiva (como impuestos a la riqueza) o de implantación del Estado de bienestar (sistemas de salud), sino más bien a la injerencia del Estado en sectores de la economía.
Hay un dato que destaca el PIIE: en el último año, la Administración Trump ha adquirido participaciones en 30 empresas de sectores claves y estratégicos. La operación más llamativa fue la compra del 10% de la firma de semiconductores Intel por más de 10.000 millones de euros. También destaca el acuerdo sobre los chips avanzados de Nvidia, donde Washington condicionó las licencias de venta a la cesión de un 25% de los ingresos de esas operaciones. Asimismo, Trump ha puesto un pie en la siderúrgica US Steel, con veto de decisiones y presencia en el consejo de administración, y en MP Materials, principal minera de tierras raras. En este caso, por motivos estratégicos. No se trata de justicia social, sino de la rivalidad geopolítica con China.
“Desde enero del 2025, el Gobierno de EE.UU. ha anunciado inversiones por valor de 24.000 millones de euros a través de 39 acuerdos que implican propiedad directa, ampliando así un conjunto de herramientas que tradicionalmente se ha centrado en subvenciones, préstamos e incentivos fiscales”, según el Council of Foreign Relations, organismo que monitorea las inversiones gubernamentales.
Los medios hablan de “capitalismo clientelar”
“La verdadera cuestión no es si la economía estadounidense se está volviendo más intervencionista, sino cómo”, afirma Hendrix. Y aquí se descubre cómo Washington ha optado por negociaciones privadas y discrecionales, a veces poco transparentes.
The New York Times , en un artículo del pasado mes de febrero, llegó a decir que Trump estaba “desafiando al capitalismo y al libre mercado mediante la entrada del Estado en firmas privadas, el proteccionismo y el control sobre las decisiones estratégicas de las mismas”. Algunos medios estadounidenses hablan incluso de “capitalismo clientelar”.
“Cuando el control estatal se ejerce a través de negociaciones entre particulares sin ninguna pretensión de supervisión independiente, se suelen redistribuir los beneficios hacia clientes con conexiones políticas, alejándolos del público general. Este fenómeno, potencialmente corruptor, es la principal preocupación respecto al enfoque de Trump”, lamenta el documento del PIIE
En el ranking de intervencionismo, Washington ha superado a países como Alemania
Es verdad que no estamos en el momento de mayor intervencionismo si se cuenta el volumen de gasto federal (hoy se sitúa en el 23% del PIB, en la pandemia se llegó al 31%), pero sí es el punto más alto desde la guerra fría en términos de intervención estructural, discrecional y planificada sobre qué productos fabricar, dónde instalar fábricas y en qué sectores debe competir el capital privado. “Estados Unidos sigue estando entre las economías más orientadas al libre mercado del mundo, dentro del top 20 . Sin embargo, la tendencia apunta hacia una mayor propiedad o control estatal de la economía; es decir, hacia el socialismo. Esto está ocurriendo bajo un Gobierno estadounidense de control republicano, no bajo una administración demócrata o de izquierda”, subraya Hendrix,.
Este experto del PIIE hace notar cómo estas intervenciones, a diferencia de la Gran Depresión o de la crisis financiera, tienen lugar en un período de crecimiento económico, paro bajo y relativa estabilidad financiera y de mercado. No parecen, por tanto, operaciones provisionales dictadas por la emergencia o un rescate.
El nuevo dirigismo en EE.UU. parece más bien una tendencia de fondo. Como recoge en el libro The age of confiscation el historiador Nicolas Mulder, en la última década, el valor global de los activos que han pasado a control estatal oscila entre los 209.000 y los 476.000 millones de euros. Hacía cincuenta años que no se veía un desplazamiento de esta magnitud. Donald Trump, ¿el socialista camuflado?
El auge del ‘socialismo’ estadounidense
Estados Unidos se ha situado de manera constante entre los países con menor control estatal de la economía durante casi dos décadas, según el índice V-Dem . En el 2025, el primer año de la segunda Administración Trump, hubo una inflexión, de modo que ahora 15 países registran un menor control estatal que Estados Unidos. Pasar del puesto 2º al 16º en este ranking en un solo año supone un cambio drástico.
