Millones de estadounidenses se manifestaron este sábado por tercera vez en menos de un año bajo el lema No Kings (sin reyes) en protesta contra lo que califica despectivamente “el emperador” Donald Trump. “No guerra, no ICE (agentes inmigración) y no Trump”, los tres no que más se escucharon.
Ernie Chirico, salvo musitar que su pancarta la había hecho el mismo, mantenía una postura de hombre impertérrito y silencioso caminado hacia el sur por la Séptima Avenida de Manhattan, en ruta hacia Times Square. No le hacia falta hablar. Su cartel lo decía todo. “Irán, Cuba, Venezuela no son amenazas inminentes. La amenaza inminente está en la Casa Blanca (con dibujo de Trump)”, se leía en un lado. En el otro, otro de los asuntos más mencionados: “Difundan todos los archivos de Epstein antes de que Trump empiece la Tercera Guerra Mundial”.
Otro que también porta una pancarta en alusión al caso de pervertido sexual que fue amigo de Trump y de Melania. “La guerra contra Irán es básicamente una distracción para ocultar el caso Epstein y de eso va mi cartel”, indica el diseñador gráfico Mike King. “Ya sé que mi apellido aquí suena irónico, se carcajea
“La situación que estamos viviendo es horrible. El presidente está destruyendo el país a propósito. Todo forma parte de un plan para desmantelarlo todo porque Trump odia al país, odia a los ciudadanos. Está rodeado de un gabinete de corruptos y todos se están quedando con el dinero. Trump piensa que somos un montón de idiotas, pero el problema es él”, reflexiona.
La marcha desde Central Park al centro de la ciudad estaba previsto que fuera la más multitudinaria de todas las de EE.UU. Había más de 3.100 eventos en los 50 estados e incluso en el extranjero. Si en junio pasado se reunió a cinco millones y siete en octubre, esta vez los cálculos ascendían a más de nueve millones de ciudadanos que expresaron su descontento con un presidente que se halla en su peor momento, con una aprobación de escasamente el 30%, tanto que hasta muchos del movimiento MAGA está perdiendo la confianza.
Los organizadores de las concentraciones en todo el país ya habían predicho que las protestas contra las acciones del presidente Trump y su administración se convertirán en las más masivas en la historia de Estados Unidos. Minnesota, designado el acto principal, desempeñó un papel central después de su resistencia y victoria frente al despliegue de miles de agentes del ICE en la lucha contra la inmigración, donde perdieron la vida dos ciudadanos estadounidenses y las que llevaron al cese de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, responsable de esa agencia policial.
Se convocaron más de 3.100 eventos en los 50 estados e incluso en el extranjero
En las ciudades gemelas, en el Capitolio de St.Paul-Minneapolis, participaron el senador Bernie Sanders, la legendaria actriz y activista Jane Fonda, así como las cantautoras Maggie Rogers, Joan Baez y el colofón de Bruce Springsteen, que interpretó solo con su guitarra la canción Streets of Minneapolis, publicada a finales de enero en apoyo a los ciudadanos que se opusieron al ICE y la guardia nacional ahí desplegados y en homenaje a los fallecidos Renee Good y Alex Pretti.
“ICE es la Gestapo de Trump”, difunde desde su pancarta Dina de Rosa en la marcha neoyorquina con ecos a Minneapolis. “Sí, es el ejército privado de Trump y eso es el problema”, remarca. “Creo que vivimos bajo un régimen fascista y no tenemos control de lo que ocurre en nuestro gobierno. Trump no se preocupa de los votantes ni de nuestras vidas”, insiste.
Los manifestantes globalmente expresaron un mensaje sencillo. Los ciudadanos están cansados de un gobierno que protege a los poderosos y abandona a los estadounidenses comunes, cansados de luchar en guerras costosas e ilegales en el extranjero mientras se enfrenta a una crisis de asequibilidad en casa, con los precios cotidianos cada vez más caros y que amenazan con ir a bastante más por el impacto del conflicto bélico en Irán y su repercusión en el costo del petróleo.

Se mostraron horrorizados por el encubrimiento de la administración Trump de los archivos del abusador de menores Jeffrey Epstein y la falta de rendición de cuentas para los ricos y poderosos que cruzaron límites. Y están hartos de que el ICE aterrorice a las comunidades, cosa que además causa un grave daño económico por la falta de mano de obra.
Todo esto son conclusiones extraídas de escuchar a los manifestantes en Nueva York y cuyos mensajes fueron amplificados a nivel nacional. “No hay nada más patriótico que salir en defensa y proteger a todos los estadounidenses y a este país”, afirma Sarah Kelly, de 27 años, empleada en el sector financiero.
“Me preocupa el ataque a la democracia, pero prevalecerá porque cada vez somos más fuertes, sin olvidar que hemos de luchar por proteger nuestro derecho al voto, a dotarnos de nuestro propio gobierno y a estar firmes en lo que creemos”, reitera.
Las pancartas eran más que descriptivas: “Encerrad a los pedófilos, no a los inmigrantes”, “Trump no es la cara de Estados Unidos”, “King Con (por falsario)”
En primera fila detrás de la pancartas del frente de la marcha (“Protegemos nuestra democracia, nuestros vecindarios” y “las personas por encima de los multimillonarios”), había autoridades locales y Robert De Niro como principal reclamo. El cineasta es más que conocido por su oposición al presidente.
“Odiamos a Trump, queremos que se vaya porque es una amenaza absoluta para nuestro planeta. Damos al mundo una pésima imagen, como si él fuera el país. A él no le gusta la gente, salvo el mismo”, apostilla Nicole, mujer de cierta edad ya jubilada que en su cartel afirma que “los crímenes de guerra no esconden los crímenes sexuales”.
Las pancartas eran más que descriptivas. “Encerrad a los pedófilos, no a los inmigrantes”, “Trump no es la cara de Estados Unidos”, “King Con (por falsario)” o “eliges un payaso y obtienes un circo”. La que lleva este cartel es Melanie Libresky, experta en marketing, que llegó desde Carolina del Norte solo para participar en esta marcha. “Ha tomado el gobierno y lo ha puesto patas arriba para su propio beneficio, no el nuestro. Es un chiste”, comenta sobre su cartel.
Otra pancarta: “Fuera la manos de Cuba”, una cuestión también presente ante el acecho de la Casa Blanca. “Lo que estamos haciendo es inhumano, matar de hambre a todo un pueblo. Es algo bárbaro, sin energía, ni comida, ni medicinas”, dice su portador, Joshua David, el reconocido impulsor que convirtió una vieja vía colgante de tren en la High Line, uno de los parques más extraordinarios entre los numerosos que existen en Nueva York.
La marcha transcurrió con ese optimismo que da sentir que se defiende una causa justa. Había otra pancarta que contenía todo ese positivismo: “Un día celebraremos”.

