En la era de la trumptosterona, el Secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, anunció el miércoles que se harán tests anuales de testosterona a los soldados y que se ofrecerá tratamiento a quienes tengan niveles bajos de la hormona. Los tests serán obligatorios para los mayores de 30 años y voluntarios para los más jóvenes.
Según explicó Hegseth en un vídeo en la red social X, el objetivo es “asegurar que tenéis los niveles de testosterona correctos para operar al máximo de vuestras capacidades. (…) Nuestra ventaja táctica más decisiva siempre será el guerrero individual”, por lo que “debemos buscar constantemente nuevas maneras de optimizar vuestro rendimiento, vuestra resistencia y vuestra salud a largo plazo”.

Los tests anuales de testosterona difícilmente mejorarán el Ejército de Estados Unidos. Pero consolidan la ideología de la Administración Trump que defiende que los hombres están más capacitados que las mujeres para múltiples actividades, no solo las del Ejército. Va más allá del machismo, es supremacismo masculino.
El Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha informado que él personalmente toma suplementos de testosterona y que Donald Trump tiene “el nivel de testosterona más alto que jamás haya visto en una persona mayor de 70 años”. Elon Musk, por su parte, escribió en la red social X que “una república de hombres de alto estatus es la mejor para la toma de decisiones” en respuesta a un usuario que había apuntado que los hombres alfa altos en testosterona estaban más capacitados que las mujeres y que otros hombres.
Es cierto que un déficit de testosterona puede causar pérdida de masa muscular, pérdida de densidad ósea con el consiguiente riesgo de fracturas, anemia o disfunción sexual, entre otros problemas de salud. Es un trastorno minoritario, llamado hipogonadismo masculino, para el que está indicada la llamada terapia sustitutiva con testosterona.
Pero esto no significa que, cuanto más alto sea el nivel de testosterona, mejor. En realidad, un exceso de testosterona también se asocia a problemas de salud. Entre ellos, infertilidad, atrofia testicular, hipertensión, trombosis y el consiguiente riesgo de embolias pulmonares, ictus, infartos de miocardio y mortalidad prematura.
Entre déficit y exceso, hay un amplio rango de niveles fisiológicos normales de testosterona que varían según las personas y que fluctúan en cada persona. Por ejemplo, el nivel de testosterona se eleva cuando se gana un partido de fútbol y se reduce cuando se pierde. Es alto en hombres que buscan aparearse pero se reduce cuando tienen hijos, lo que se atribuye a un cambio de prioridades biológicas: el organismo deja de dedicar tantas energías a conseguir pareja para dedicar más al cuidado de la familia.
Con la reducción de la testosterona tras la paternidad, baja la agresividad, pero no la fuerza ni la productividad. Un estudio de 122 agricultores de Polonia ha observado en este sentido que aquellos que tienen hijos también tienen más masa muscular y más fuerza a pesar de tener niveles más bajos de testosterona; según la interpretación de los investigadores, son más fuertes porque trabajan más.
Ninguna sociedad médica recomienda análisis de testosterona como los que ha anunciado Pete Hegseth para hombres de 30 años, una edad en que la prevalencia del hipogonadismo masculino se sitúa en torno al 1%. Incluso para hombres mayores, en que la prevalencia aumenta hasta situarse alrededor del 10% a los 70 años, el análisis se recomienda si hay sospecha de hipogonadismo, pero no de manera indiscriminada para toda la población masculina.
Si el nivel de testosterona no es determinante para la fuerza ni para el rendimiento mientras se mantenga en el rango de la normalidad, como sugiere el estudio de Polonia, los tests anunciados por Hegseth no van a aumentar las capacidades militares de Estados Unidos. En la era de los drones y la IA importa más la inteligencia de los soldados que su masa muscular y su agresividad, y la testosterona ni aumenta ni reduce la inteligencia. Pero si Hegseth pusiera el énfasis en la inteligencia, le sería más difícil defender que los hombres sean superiores a las mujeres.

