Un escándalo con tintes de Epstein agudiza el rechazo en la calle a las elites políticas brasileñas

Las elecciones presidenciales brasileñas se celebrarán en octubre en medio de un megaescándalo que fusiona elementos de las redes de Jeffrey Epstein y otros de la crisis de créditos abusivos que estremeció el mundo en el 2008.

Ya se sabía que el colapso del Banco Master, fundado en el 2018 por el inescrupuloso banquero Daniel Vorcaro, fue una crisis bancaria como ninguna otra.  El impacto de las prácticas depredadoras del banco sobre millones de funcionarios públicos ya había elevado aún más el grado de rechazo a la clase política en general, y a los dos candidatos en concreto. Tanto  Inácio Lula da Silva como Flavio Bolsonaro -empatados en las últimas encuestas- registran tasas de desaprobación muy altas. La lista de administraciones regionales -desde Bahía a Río de Janeiro São Paulo a Minas Gerais- involucradas en el esquema Ponzi bancario que saltó por los aires el año pasado ya había intensificado la larga crisis de credibilidad de las instituciones brasileñas.

Pero las últimas filtraciones de la policía federal, fiestas de disfraces en las que se juntan jueces del Tribunal Supremo y líderes del Congreso con cientos de jóvenes prostitutas, o los millones gastados en degustaciones de whisky de alta gama, confirman los peores temores del ciudadano de a pie en Brasil. Vorcaro permanece encarcelado en Brasilia, donde pasa el tiempo hablando con sus 23 abogados. Si al inicio Flavio Bolsonaro parecía ser el más vulnerable ante el escándalo, las noticias sobre jueces corruptos, algunos aliados al gobierno, perjudican a Lula.

La semejanza con algunas escenas del mundo turbio de Jeffrey Epstein salta a la vista. Vorcaro entendía el valor del networking,  de suntuosos banquetes y de la promesa de sexo. El playboy banquero, de 42 años, “utilizaba las fiestas para estrechar lazos, ganarse aliados y complacer a figuras de la República que resultaban estratégicas para sus intereses”, resume João Batista Junior en la revista Piauí.

En una fiesta que organizó en el 2023 en el Madame Underground Club,  en São Paulo, acudían pesos pesados del Congreso; según los documentos de la Policía Federal, la mayoría aliados de Bolsonaro.  Davi Alcolumbre, el presidente del Senado, asistió, junto a Rodrigo Pacheco, su antecesor, y  el exministro de Comunicaciones del expresidente ultraconservador y amigo de Elon Musk, Fabio Faria. Estuvo también el juez del Tribunal Supremo José Antonio Dias Toffoli, que, según sospecha la Policía Federal, embolsó dinero procedente de Vorcaro mediante una cuenta secreta en las Islas Vírgenes.

 Vorcaro exigió que  acudieran 120 mujeres para los 20 hombres que asistirían y  que la mayoría de ellas fueran extranjeras, preferiblemente suizas. “Solo niñas jóvenes”, estipuló. 

Los mensajes intervenidos por la policía no pueden sino recordar a los de Epstein: “Davi no para de preguntar si vendrán las suizas. Si es posible, tráelas”, escribió Faria a Vorcaro en referencia al presidente del Senado. Ciro Nogueira, el exjefe de Estado del Gobierno de Bolsonaro, era otro sospechoso habitual en las fiestas de Vorcaro.

Flavio Bolsonaro ha desmentido acusaciones de que participaba en las fiestas de Vorcaro. Pero, en una grabación publicada por el medio The Intercept, Flavio pide más de diez millones de euros a banquero para mandar a su hermano a Estados Unidos, tal vez para financiar la película Dark Horse sobre su padre.

Flavio Bolsonaro pidió diez millones de euros al banquero fraudulento 

Vorcaro asistió a la fiesta de Halloween en el Madame Underground Club disfrazado de Drácula,  el traje más indicado para un banquero que había extraído al estilo vampírico miles de millones de reales de las cuentas de millones de  funcionarios públicos, mediante la utilización fraudulenta de tarjetas de crédito.  

Miles se quejan de que, desde que empezaron a utilizar las tarjetas de Master, sus cuentas bancarias han sido diezmadas por sobrecargas, comisiones,  y disparados tipos de interés. Uno -entrevistado en Piauí- pidió un crédito por 2.000 reales (40 euros) y acabó devolviendo 30.000. Todo se hizo con el beneplácito de las administraciones locales que privatizaron sistemas públicos de ahorro y bases de datos para regalárselo a Vorcaro y sus socios. 

Las prácticas depredadoras eran facilitadas por la desregulación bancaria durante el gobierno de Bolsonaro, que ha generado más morosidad en un país de estratosféricos tipos de interés. Pero no solo participaron en el negocio  los aliados de la familia Bolsonaro. La primera privatización se hizo en el estado de Bahía, gobernado por veteranos del  Partido de los Trabajadores, Rui Costa y Jacques Wagner, ambos investigados por la Policía Federal.

 Vorcaro y su cómplice Augusto Lima luego repitieron el truco  en estados gobernados por el bolsonarismo. Todos accedieron. Cláudio Castro, el gobernador de la derecha bolsonarista de Río que dio luz verde en 2025 a la operación policial en una favela que acabó con la vida de 120 personas, fue invitado a cenar con Vorcaro en un asador de Nueva York, donde los chuletones se  preparan envueltos en hoja de oro de 24 quilates. El coste de la invitación: 2.000 dólares por plato. Castro disfrutó una degustación de whisky en el Carnegie Club de Nueva York, por un millón de dólares que fue costeada por Vorcaro. El día después, el gobernador -actualmente encarcelado- colocó gran parte del fondo de pensiones de los funcionarios públicos de Río en el Banco Master.

Vorcaro invitó al gobernador bolsonarista de Rio a cenar en Nueva York: 2000 dólares 

Últimamente, el péndulo del escándalo se desplaza otra vez hacia la izquierda. En  las últimas filtraciones de la Policía Federal aparece una cara -y una calva- que puede hacer daño a la campaña de Lula. Es la del poderoso juez Alexandre de Moraes, cuya firme defensa de la democracia contra el golpismo bolsonarista y los big tech trumpistas le convirtió en un héroe para la izquierda. Resulta que de Moraes iba a las fiestas de Vorcaro también. Viajó a Londres en 2024 para participar en una degustación de whisky escocés Macallan en el lujoso George Club de Mayfair -presupuesto: 650.000 dólares- junto a Toffoli y otros pesos pesados del sistema jurídico-policial brasileño. Hay indicios también de que Moraes era cómplice en un plan de fuga de la justicia de Vorcaro a cambio de ingresos millonarios en beneficio de su mujer, abogada que utilizaba el jet privado de Vorcaro.

Por todo esto, la tóxica onda expansiva del escándalo Master va contaminando a ambos candidatos, aunque solo Flavio Bolsonaro está personalmente involucrado. No se sabe cuál será el próximo nombre en aparecer en la lista de invitados de Vorcaro. Pero los  excesos de las élites brasileñas en tándem con los devastadores efectos del fraude del Banco Master han generado una rabia que no encuentra salida en las urnas.

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