
Juanma Moreno no logró este martes ser investido presidente de la Junta de Andalucía. Vox cumplió su amenaza y votó en contra de la candidatura del líder del PP al considerar que las negociaciones siguen sin cristalizar en un acuerdo con “plazos, garantías y mecanismos de cumplimiento”. El rechazo de los de Santiago Abascal frustró la investidura en primera votación y dejó abierta una cuenta atrás de 48 horas para que ambas formaciones alcancen un pacto que evite una repetición electoral.
El Parlamento rechazó así la candidatura del popular con los únicos votos favorables del Grupo Popular (53 votos a favor, 56 en contra. La sesión concluyó sin presidente y con toda la presión trasladada a la negociación entre PP y Vox. Si el jueves Moreno tampoco consigue los apoyos suficientes en la segunda votación, el bloqueo podría desembocar en unas nuevas elecciones el próximo 25 de octubre, un escenario que el propio presidente en funciones considera el peor desenlace por el vacío institucional que supondría para una comunidad pendiente de aprobar los presupuestos del próximo año.
El encargado de certificar el fracaso de la investidura fue el portavoz parlamentario de Vox, Manuel Gavira. Desde la tribuna confirmó que el acuerdo está próximo, pero todavía no cerrado. “No votaremos al PP ni a Juanma Moreno, votaremos al acuerdo cuando exista”, vino a resumir, insistiendo en que su formación exige compromisos por escrito, un calendario y mecanismos que garanticen el cumplimiento de lo pactado. “Moreno se presenta sin los votos necesarios porque todavía no hemos llegado a un acuerdo”, zanjó, atribuyendo el bloqueo a la falta de concreción y recordando los compromisos que, a juicio de Vox, quedaron incumplidos durante la anterior legislatura.
Vox responsabiliza al PP del retraso
Gavira aprovechó su intervención para cargar contra el PP por haber demorado unas negociaciones que, en su opinión, podrían haber concluido hace semanas. “Podríamos tener un acuerdo desde hace tiempo”, reprochó, criticando que San Telmo tardara en sentarse a negociar tras las elecciones del 17 de mayo. También instó a Moreno a abandonar cualquier expectativa de encontrar apoyos en la izquierda y asumir que la única mayoría posible pasa por Vox.
La respuesta del líder popular buscó precisamente acercar posiciones. Moreno defendió una inmigración “ordenada, regulada e integrada”, criticó el reparto de menores migrantes impulsado por el Gobierno central y reivindicó la bajada de impuestos y la simplificación administrativa como ejes compartidos entre ambas formaciones. Pese al desencuentro en la votación, PP y Vox volvieron a exhibir un horizonte político común marcado por su oposición al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
La izquierda endurece la ofensiva y Moreno lleva el choque con Montero al terreno judicial
La izquierda cerró filas contra la investidura. Antonio Maíllo acusó a Moreno de ocultar el contenido de las negociaciones con Vox y cuestionó su gestión sanitaria, mientras José Ignacio García aseguró que, tras perder la mayoría absoluta, “se le ha caído el disfraz de Juanma el moderado”. Moreno respondió calificando a PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía como “el bloque del bloqueo” y defendió que el resultado electoral avala su modelo de gestión.
La intervención de María Jesús Montero terminó de elevar la tensión política. La secretaria general del PSOE andaluz calificó el Pleno de “fraude” al considerar que Moreno acudía a la investidura sin los apoyos necesarios y le acusó de esconder la “letra pequeña” del pacto con Vox para no dañar su imagen de moderación. También le reprochó utilizar los datos de empleo mientras, a su juicio, mantiene problemas sin resolver en la sanidad pública y la dependencia. “Deje de esconderse detrás del Gobierno de España. No nos tome por tontos”, le espetó, reclamando incluso la suspensión de la sesión hasta que el acuerdo estuviera cerrado.
La réplica de Moreno fue una de las más broncas del debate. Tras ironizar con que Montero había sido “la mujer con más poder de España, solo superada por Isabel la Católica”, el presidente en funciones deslizó que la dirigente socialista busca una “vía rápida” hacia el Senado para recuperar su condición de aforada. Sin acusarla directamente de ningún delito, relacionó esa urgencia con las posibles derivaciones judiciales de la comisión de investigación de la SEPI. “Usted sabrá la prisa que tiene por irse”, afirmó, provocando una airada protesta en la bancada socialista y obligando al presidente del Parlamento a reclamar silencio.
Un reloj que sigue corriendo
La sesión terminó sin presidente, pero no sin mensaje. En su intervención de cierre, Moreno admitió que “hoy no voy a ser investido”, aunque aseguró que no pierde “ni la esperanza, ni la ilusión, ni la sonrisa” de seguir gobernando Andalucía. El líder popular defendió que los andaluces han marcado el camino al situar al PP como la fuerza más votada y apeló a alcanzar un acuerdo que permita “echar a andar la legislatura”. Frente a esa opción, advirtió, solo existe el bloqueo y el riesgo de una repetición electoral. “No hay tiempo que perder”, concluyó.
El reloj corre ya hacia el jueves. Entonces bastará una mayoría simple para investir a Moreno. PP y Vox confían en cerrar antes un acuerdo que desbloquee la legislatura y permita poner en marcha las primeras cuentas del nuevo mandato. Hasta entonces, Andalucía queda suspendida en una negociación que ya ha dejado una primera consecuencia política. Juanma Moreno no ha conseguido ser investido presidente de la Junta en su primer intento.

