El objetivo del Ministerio de Trabajo es claro respecto al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Toca aprobar la subida antes de las elecciones, por lo que ha dado un plazo límite al comité de expertos que tiene que presentar la propuesta que dará pie a las negociaciones entre el ministerio y los agentes sociales. Deberán presentar su propuesta el 31 de octubre o en el arranque de noviembre. A partir de ese momento, todo dependerá de la velocidad con que actúe la mesa de diálogo social con los agentes sociales. En este terreno, sin embargo, Trabajo tiene carta blanca para actuar. La legislación solo le obliga a consultar a patronal y sindicatos, no a llegar a ningún acuerdo, con lo cual tiene el control de los tiempos.
A la pregunta de si tenía lógica decidir un aumento con las elecciones convocadas para el 29 de noviembre, la ministra Yolanda Díaz ha respondido que la vida de los trabajadores y las empresas “no se detiene por un proceso electoral”, y ha insistido en que las empresas tienen que conocer el uno de enero cuál será la subida del salario mínimo.
Son declaraciones que ha realizado después de la primera reunión de la Comisión Asesora para el Análisis del Salario Mínimo Interprofesional que, como cada año, formula una propuesta que marca las líneas principales de la subida. Hoy ni los expertos ni Díaz han querido entrar en los porcentajes de subida que se barajan, pero la ministra sí que ha insistido mucho en el aumento de los precios que se está registrando, así como en los elevados márgenes empresariales.
“Toca ajustarse el cinturón un poquito por arriba, no por abajo”, ha manifestado de forma gráfica, para añadir que el margen de las empresas españolas duplica el de las europeas. A partir de este punto, ha recordado la inflación registrada en septiembre, con un 4,9%, y unas expectativas que inducen a pensar que seguirá a niveles altos.
El mandato a los expertos es el habitual, que el SMI represente como mínimo el 60% del salario medio y que no se pierda poder adquisitivo. En esta ocasión, se les ha añadido un elemento adicional y es que calculen el impacto del salario mínimo en los hogares con menos renta, porque son los que suelen recibir este salario y los que más sufren la subida de los precios. “La inflación está impactando de manera específica en esos hogares, en la alimentación, en el transporte, en la vivienda, en los costes energéticos, y estos hogares son quienes reciben de manera singular el salario mínimo”, ha afirmado.
Este año, la subida del SMI ha sido del 3,1% hasta colocarlo en 1.221 euros brutos por mes, por catorce pagas. Un salto importante desde los 736 euros del SMI en 2018, en concreto, un aumento del 66%, que ha convertido este salario en uno de los salarios más frecuentes. Para 2027, el aumento debería ser más elevado si quiere mantener el poder adquisitivo, dados los últimos datos.
Si este año la subida del SMI ha sido del 3,1%, previsiblemente la del 2027 será superior si se quiere preservar el poder adquisitivo de los que lo reciben, vista la evolución de los precios.
