
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la reacción del régimen de los alatoyás al extender el conflicto a todo Oriente Medio y los países del Golfo, está tensando las costuras de la Unión Europea. Mucho más que cuando el ruso Vladimir Putin decidió invadir Ucrania, en el 2022, o cuando el israelí Beniamin Netanyahu empezó a arrasar la franja de Gaza en el 2023.
El alineamiento o la discrepancia con el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, está abriendo una enorme grieta en las instituciones europeas, escenificada con el choque abierto entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo, António Costa. En este nuevo pulso europeo, Pedro Sánchez tiene muy clara su posición, alejada de la primera y en total sintonía con el segundo.
La conservadora alemana Von der Leyen fue, durante su primer mandato al frente de la Comisión, una aliada inestimable del socialista Sánchez –para desesperación del líder del Partido Popular Europeo, el también alemán Manfred Weber, y de su homólogo español, Alberto Núñez Feijóo–, tanto ante la crisis de la pandemia como ante la emergencia energética e inflacionaria derivada de la guerra de Ucrania. Los fondos de recuperación, la mutualización de la deuda o la solución ibérica ante la crisis energética fueron buena prueba de ello.
“Si seguimos apostando por el desorden, llegaremos al caos”, alerta el ministro Albares
Pero en este nuevo mandato de Von der Leyen, sobre todo tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, sus amenazas arancelarias, su Junta de Paz para Gaza o ahora su guerra en Irán, el Gobierno ya empezó a desmarcarse de su posición, por no considerarla “contundente”. Y ayer el Ejecutivo ya discrepó abiertamente del giro de la presidenta de la Comisión, que pronosticó el fin del orden internacional –“Europa no puede ser guardiana del antiguo orden mundial”–, y apostó por la energía nuclear –cuya reducción tachó de “error estratégico para Europa”–, para alinearse con el presidente del Consejo, el socialista portugués Costa.
Preguntado ayer por las nuevas posiciones de Von der Leyen, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, fue explícito: “Nosotros nos identificamos plenamente con las palabras de António Costa. Europa tiene que defender el orden internacional. Porque la alternativa es el desorden”, advirtió.
La disyuntiva, señaló el jefe de la diplomacia española, no es entre el orden internacional y multilateral basado en reglas surgido de la Segunda Guerra Mundial y un nuevo orden que llega con la pretensión de sustituirlo, impulsado por la agenda geopolítica y comercial de Trump. La disyuntiva, aseguró Albares, es orden o desorden y caos. “El derecho o la fuerza, la paz o el uso de la guerra como elemento de política exterior, el progreso o una involución histórica”, argumentó.
“A los abusones no se les hace frente rompiendo las reglas y aceptando el abuso”, replica Teresa Ribera
Frente a Von der Leyen, Albares afirmó que “la Comisión Europea, ante todo, tiene como misión ser la garante de los derechos y los tratados que conforman la UE”. Pese a esta discrepancia, el ministro admitió que no elevó ninguna queja a la Comisión. Pero subrayó que “allí donde no hay derecho, solo existe la fuerza; allí donde no hay orden internacional, solo hay la ley de la selva”. Y alertó: “Si seguimos apostando por el desorden, llegaremos al caos”.
También la vicepresidenta de la Comisión, la exministra española Teresa Ribera, se desmarcó de Von der Leyen: “A los abusones no se les hace frente rompiendo las reglas y aceptando el abuso”. “Como europeos, tenemos una especial responsabilidad en la defensa del orden internacional”, recalcó.
Y su sucesora en el Gobierno, la vicepresidenta tercera Sara Aagesen, discrepó igualmente de la apuesta de Von der Leyen por la energía nuclear. “En España tenemos un recurso ilimitado que es renovable. Tenemos sol, tenemos viento… La apuesta por las renovables es la ganadora en nuestro país”, aseguró.
El líder del PP europeo, Manfred Weber, acusa al jefe del Ejecutivo de buscar réditos “para su perfil político”
Tras el reciente malestar expresado por el Gobierno con Friedrich Merz, por no defender a Sánchez ante las críticas de Trump en su último encuentro en la Casa Blanca, el canciller alemán convocó ayer, junto a la italiana Giorgia Meloni, una videoconferencia con líderes de la UE para coordinar posiciones, ante las amenazas que para la economía y los precios de la energía implica la guerra de Irán, de cara a la crucial reunión del Consejo Europeo convocada para el jueves de la semana que viene en Bruselas.
Esta vez Sánchez, que abandera en la UE el “no a la guerra” de Trump, sí participó en esta cita telemática para defender sus posiciones, según fuentes de la Moncloa. Aunque el líder del PP europeo, Manfred Weber, le acusó de “usar para su perfil político” esta posición, como ya hizo, según criticó, al negarse a aumentar el gasto militar hasta el 5% del PIB. “No está contribuyendo a un sentido común europeo más amplio, está tratando de provocar debates”, le reprochó Weber.

