
En cuanto Estados Unidos e Israel atacaron Irán, y el régimen de los alatoyás extendió el conflicto a todo Oriente Medio, Pedro Sánchez no solo volvió a izar la bandera del “no a la guerra” sino que ya alertó de “un enorme error que vamos a tener que pagar entre todos”.
Y tras regresar de madrugada de Bruselas –donde cada vez más líderes europeos comparten su rechazo a la guerra– y presidir en la mañana de ayer una agitada reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, el presidente se desahogó. “Estoy muy enfadado”, admitió. Esta fue su queja espontánea –no la llevaba escrita– ante la primera factura para España de esta “guerra ilegal”, por valor de 5.000 millones de euros.
Este es el coste del plan de choque que aprobó el Gobierno ante el “terremoto” provocado por el conflicto bélico. Pese a que el grueso de las medidas son rebajas fiscales, Sánchez recalcó que serán 5.000 millones de euros que no se podrán destinar a becas, sanidad, educación o dependencia. Y todo, vino a lamentar, por culpa de Donald Trump, Beniamin Netanyahu y el régimen de los ayatolás.
El Gobierno incorporó en el plan propuestas de los grupos parlamentarios, por lo que Sánchez confía en contar con un respaldo mayoritario para que vea la luz. Las 80 medidas contenidas en este primer paquete entrarán en vigor hoy mismo, una vez se publique el decreto ley en el BOE. Luego el Congreso habrá de convalidarlas el próximo jueves. Pese a que el presidente apeló a la “responsabilidad” de los grupos, ya contó con ella: “Entiendo que hay mayoría para la aprobación”.
Las iniciativas fiscales se podrían convalidar el próximo jueves, pero no hay mayoría para congelar los alquileres
Y, con el despliegue de este plan, subrayó que “España se convertirá en el país con el mayor escudo social y económico de toda la Unión Europea”.
Pero el Consejo de Ministros donde se aprobaron estas medidas no fue, ni mucho menos, plácido. El choque entre el PSOE y Sumar se resolvió, tras arduas negociaciones, con la aprobación de un segundo decreto ley con las medidas que defendía el socio minoritario de la coalición para la congelación temporal de los precios del alquiler.Sánchez admitió que no hay mayoría parlamentaria para convalidar este segundo decreto ley, ante el rechazo del PP, Vox, Junts y el PNV. El Gobierno, no obstante, intentará pelearlo, ya que el decreto sobre vivienda no se votará todavía en el Congreso. Una vez entre en vigor hoy, habrá un plazo de un mes para llevarlo a votación parlamentaria. Pero sin expectativas de que salga adelante.
El presidente negó que se produjera una crisis que pusiera en riesgo la supervivencia de la coalición del PSOE y Sumar. Las diferencias entre ambas almas del Ejecutivo retrasaron dos horas el inicio de la cita del Consejo de Ministros. Pero Sánchez recordó, para restar relevancia a la demora, que el primer Consejo de Ministros para afrontar la crisis de la pandemia, en marzo del 2020, se demoró durante nueve horas.
El jefe del Ejecutivo tuvo que desencallar el desencuentro con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Y después celebró la “capacidad de diálogo, negociación y acuerdo” de la coalición, que se zanjó con la aprobación de dos decretos ley separados. “Esta es la política del siglo XXI, y no le sienta mal a España”, alegó Sánchez.
El líder socialista rebaja la crisis interna: “El salseo es interesante, pero lo importante es el resultado”
La discrepancia, finalmente solventada con una decisión salomónica, “carga aún de más legitimidad” las decisiones que adoptó el Consejo de Ministros, aseguró. “No es un problema, sino un activo de este Gobierno”, recalcó. Y rechazó explicar cómo se desarrolló este pulso de la coalición: “El salseo es interesante –ironizó–, pero lo importante es el resultado”.
En Sumar defienden que el pulso mantenido durante las últimas horas era inevitable. “Hemos jugado fuerte, pero era el momento de hacerlo”, argumentaron fuentes del grupo plurinacional, que justifican su posición en la necesidad de dar una respuesta “contundente” al problema de la vivienda.
Las negociaciones, explicaron fuentes del espacio, se intensificaron en la noche del jueves al viernes. Y al constatar que el acuerdo seguía lejos, los ministros de Sumar se negaron a entrar en el Consejo de Ministros sin un pacto de mínimos, lo que contribuyó a retrasar su inicio durante dos horas. Con todo, estas fuentes niegan que la ruptura estuviera en ningún momento sobre la mesa. “Al contrario, la capacidad de diálogo del Ejecutivo de coalición es sobradamente conocida y el Gobierno sale más fuerte de esta negociación”, argumentaron.
En este contexto, y pese las amenazas deslizadas desde las derechas sobre la posibilidad de tumbar el decreto, Sumar da por abierta una nueva fase y se propone reiniciar las negociaciones con los grupos parlamentarios con el objetivo de garantizar su convalidación, convencido de que existe una ventana para sacar adelante un paquete de medidas sobre vivienda que, a su juicio, la sociedad “está esperando”.
“Hemos jugado fuerte, pero era el momento de hacerlo”, defienden en Sumar tras su pulso con el PSOE
En esa línea, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, llamó a la sociedad civil para ampliar el respaldo más allá del Congreso: “Movilicémonos para hacer realidad este real decreto”.


