Irán amplía su rango de fuego

El ataque sobre la base británica-estadounidense de Diego García, en el océano Índico, ha hecho saltar todas las alarma sobre la verdadera potencia de fuego de Irán. Teherán lanzó el viernes misiles balísticos contra la instalación militar, situada a unos 4.000 kilómetros de su territorio, en una demostración de capacidades que va más allá de lo que hasta ahora se atribuía al régimen de los ayatolás. La instalación, un enclave estratégico capaz de albergar bombarderos furtivos B-2 y, no sufrió daños, según fuentes conocedoras de lo ocurrido.

Se trata de la primera vez en las tres semanas de guerra que Irán emplea armamento con un alcance de este tipo. Algunos expertos apuntan a que Teherán podría haber utilizado un modelo modificado de lanzador espacial, para ejecutar el ataque. Con ello, las declaraciones del primer ministro, Beniamín Netanyahu, quien hace dos días aseguró que el gobierno iraní “está más débil que nunca” y de la Casa Blanca, parecen haber subestimado el arsenal de su oponente.

El ataque se produjo pocas horas antes de que el Gobierno británico autorizara a Washington a utilizar bases en territorio bajo su control, incluida Diego García, para “operaciones defensivas específicas y limitadas”. El ministro de Exteriores iraní, Abás Aragchi, criticó la decisión y advirtió de que Irán ejercerá su “derecho a la autodefensa”. Sin mencionar directamente la base, el Ministerio de Defensa británico denunció los “ataques imprudentes” de Teherán y los calificó de amenaza para sus intereses y los de sus aliados, al tiempo que aseguró que sus activos militares en la región están desplegados para proteger a su personal.

La mitad de los misiles iraníes lanzados contra Israel contienen bombas de racimo, más difíciles de interceptar

El alcance estimado de los proyectiles, de miles de kilómetros, situaría potencialmente a grandes ciudades europeas dentro del radio de acción iraní, aunque no está claro si Teherán dispone de más misiles de este tipo. Diversos, analistas señalan que el ataque podría haberse llevado a cabo con un diseño modificado o incluso experimental, ajustando el peso del proyectil o reduciendo su carga para ampliar el alcance.

A pesar de que Estados Unidos e Israel aseguran haber destruido una parte significativa de los lanzadores iraníes y haber reducido de forma sustancial su capacidad ofensiva, Irán ha continuado lanzando ataques en la región del Golfo, con cientos de misiles balísticos y más de 2.000 drones empleados desde el inicio del conflicto.

En territorio israelí, las últimas jornadas han estado marcadas por nuevas oleadas de misiles iraníes. Además de los proyectiles balísticos utilizados en otras ocasiones -como en la guerra de los 12 días del pasado junio-, los nuevos ataques cuentan con misiles de racimo Jaibar, diseñados para dispersarse en decenas de pequeñas cabezas explosivas, que han generado grandes destrozos en ciudades como Tel Aviv o Haifa.

Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, Irán ha lanzado más de 350 misiles balísticos contra Israel. Diez días después del comienzo del conflicto, el Ejército israelí estimaba que aproximadamente la mitad de esos misiles portaban cabezas con bombas de racimo, un porcentaje que habría aumentado en los últimos días.

Fuentes militares señalaron el jueves que, dado que las bombas de racimo tienen menos probabilidades de causar daños significativos si la población se encuentra a cubierto, hay ocasiones en las que la Fuerza Aérea israelí opta por no interceptar todas o algunas de estas submuniciones con el fin de preservar sus reservas de interceptores de corto alcance.

En paralelo, Estados Unidos lanzó un ataque este sábado sobre la instalación de enriquecimiento de uranio de Natanz, uno de los pilares del programa nuclear iraní. Medios persas confirmaron que el complejo Shahid Ahmadi Roshan fue alcanzado a primera hora de la mañana, aunque expertos técnicos aseguraron posteriormente que no se produjeron fugas radiactivas y que la población cercana no corría peligro.

Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, Irán ha lanzado más de 350 misiles balísticos contra Israel

El Ejército israelí evitó pronunciarse sobre el ataque, aunque diversos medios hebreos explicaron que la planta fue golpeada con bombas antibúnker, diseñadas para penetrar estructuras subterráneas fortificadas. El pasado junio, Estados Unidos utilizó munición similar contra complejos como Fordo y el propio Natanz.

Tras el ataque, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) anunció que estaba evaluando la situación. Su director general, Rafael Grossi, pidió “contención militar para evitar cualquier riesgo de accidente nuclear”, aunque el organismo confirmó que no se había detectado un aumento de los niveles de radiación fuera del emplazamiento.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron, a su vez, una nueva ofensiva sobre objetivos en Teherán relacionados con la producción de misiles balísticos. Entre ellos figuran instalaciones de la Guardia Revolucionaria, almacenes de componentes, fábricas de combustible y sistemas de defensa aérea. Durante una de estas operaciones, un caza israelí fue objeto de fuego antiaéreo iraní, aunque, según las FDI, el aparato no sufrió daños y completó su misión.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió de que la ofensiva se intensificará en los próximos días. Según afirmó, Israel está decidido a continuar los ataques hasta eliminar las capacidades estratégicas de Irán y neutralizar cualquier amenaza para su seguridad y la de sus aliados.

En la misma línea, el jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, aseguró que las fuerzas estadounidenses han atacado más de 8.000 objetivos en Irán desde el inicio de la guerra

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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