Los bancos piden que el BCE añada un nuevo mandato relacionado con el crecimiento

Las dos principales asociaciones bancarias, la AEB y la CECA, reclaman que el Banco Central Europeo (BCE) sume a su mandato único de mantener la inflación en torno al 2% una directriz adicional relacionada con el crecimiento o la competitividad. La medida acercaría el modelo europeo al de la Reserva Federal, que tiene dos misiones: mantener los precios estables y maximizar el nivel de empleo.

La idea la han lanzado este martes la presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán, y el director general de la CECA, Antonio Romero, en un encuentro organizado por Cunef. Lo hacen según han dicho sin ninguna intención de interferir en la independencia del BCE y conscientes de que ya se está analizando esta opción en otros países de la zona euro. “A nivel político se entiende la necesidad de abrir estos debates”, ha firmado Kindelán.

“Hay que añadir un mandato que permita tener en cuenta que la misión del sector también es invertir”, ha afirmado Kindelán antes de precisar que el objetivo “no es perder el foco en la estabilidad financiera”. “No sé si hablar de segundo mandato, pero sí de la idea de que los mandatos sean más amplios” porque el actual es “estrecho”. “Sin competitividad no habrá sostenibilidad”, ha afirmado.

Crecimiento como objetivo, aunque sea “secundario”

El director general de la CECA también se ha mostrado partidario de “incorporar un segundo mandato a las instituciones de supervisión que ayude a buscar el crecimiento”. Existen “fórmulas par ello”, incluida la de “pensar en un objetivo secundario supeditado al primero y orientado a la mejora de la competitividad”. “No es un ataque a su independencia”, ha precisado.

El encuentro en Cunef ha estado muy marcado por las tensiones en Oriente Medio. Kindelán ha avisado de que “la volatilidad y la incertidumbre están para quedarse de forma permanente”, lo que añadirá una “complejidad estructural”.

La AEB pide crecimiento, simplificación y autonomía estratégica frente a la guerra

La receta de la AEB, que representa a bancos como Santander, BBVA, Sabadell o Bankinter, es “prepararse con mas crecimiento y estabilidad par ganar autonomía estratégica y resiliencia”. Este mensaje parte de la idea de que Bruselas debe avanzar en sus planes de simplificación para que los bancos tengan más facilidad para financiar la economía. “No pedimos una rebaja de requerimientos, sino una visión completa” en la que, entre otras cosas, se eliminen duplicidades.

Los cálculos de Kindelán son que en cuatro años se han aprobado 1.750 nuevas normas en la zona euro, donde se acumulan 90.000 páginas de regulación financiera. Los requerimientos de capital de la banca europea son de 670.000 millones y las entidades cree que podrían liberar unos 100.000 millones.

Kindelán ha rechazado cualquier impuesto adicional a la banca en respuesta a subidas de tipos de interés fruto de la guerra. “El impuesto a la banca tiene fecha de caducidad y esperamos que se mantenga”, al tiempo que “especular con las consecuencias de las subidas de tipos es muy aventurado”, ha precisado.

En el encuentro también ha sobrevolado la palabra estanflación como riesgo en torno a la crisis actual. En los canales de transmisión de riesgo financiero, la presidenta de la AEB ha señalado que las tensiones en el crédito privado que se están dando en Estados Unidos no tienen un reflejo claro en Europa, donde la financiación no bancaria es menor.

La CECA trabaja por ahora en un escenario más “benigno” en el que la guerra dure tres meses

Sobre la estanflación, Romero ha señalado que “no se pueden descartar escenarios más negativos relacionados con una duración más prolongada del conflicto”, aunque ha precisado que la hipótesis central no es esa. La CECA, que representa a CaixaBank, Unicaja o Ibercaja, trabaja con unas previsiones “más benignas” por ahora, en las que la guerra no duraría más de tres meses, lo que ya elevaría la inflación por encima del 4% este semestre y del 3% en la parte final del año.

“El conflicto está atacando áreas muy sensibles de la economía mundial”, ha avisado. Por ahora, el principal riesgo tiene que ver con “el impacto por los cambios en el cuadro macroeconómico y en qué medida el conflicto puede modificar las expectativas de inflación y alterar la política monetaria”.

El dilema de los bancos centrales: subidas de tipos o crecimiento

Los bancos centrales se van a ver en el “dilema de subir los tipos de interés si se dispara la inflación, pero siendo conscientes de que puede perjudicar el crecimiento económico e incrementar los efectos negativos”, ha avisado, antes de recordar que ya hay experiencia en los años setenta acerca de la gestación de estos episodios de estanflación.

El director general de la CECA cree que por ahora la situación “no llegaría tan lejos” como para provocar una estanflación y ha defendido la fortaleza actual de la banca. Ha coincidido además con Kindelán al calificar de “absurdamente complejo” el actual marco normativo.

Sobre las tensiones en torno al crédito privado, la CECA recuerda la “asimetría” existente entre la actividad bancaria regulada y la de firmas inversión o capital riesgo que operan sin requisitos de los supervisores.

Iñaki De las Heras

Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

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