La ministra para la Transición Energética, Sara Aagesen, y la presidenta de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia, Cani Fernández, se han reunido este martes en la sede del Ministerio para analizar cómo repercute en los consumidores el impacto de las cotizaciones de los productos energéticos internacionales.
En una reunión que se ha comenzado a las 16 horas y se ha extendido por más de dos horas, han monitorizado la evolución de los mercados energéticos en España de acuerdo con los compromisos adquiridos al inicio del conflicto en Irán.
España no depende directamente de Irán para su suministro energético, Según los datos oficiales de CORES (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos), en 2025 España importó gas principalmente desde Argelia (34,6%), Estados Unidos (30%), Rusia (11,5%), Nigeria (7,3%) y Qatar (1,7%). Pese a ello, sí forma parte de un mercado global donde los precios se ven influidos por la disponibilidad y el transporte de materias primas. Aun así, la sólida apuesta por las energías renovables de los últimos años le ha convertido en uno de los países con mayor cobertura ante los actuales acontecimientos geopolíticos. A ello se suma el último paquete de ayudas aprobado por el Consejo de Ministros, que rebaja los principales impuestos que gravan los combustibles y la energía.
El mayor impacto lo están sufriendo los combustibles fósiles, gasolinas y gasóleos, que incluso con estas medidas ya continúan por encima del precio anterior a la guerra.
No ocurre igual con el gas. La última revisión de la TUR, la tarifa de gas de precio regulado que entró en vigor el 1 de abril, ha supuesto una rebaja de alrededor del 16% respecto al primer trimestre, y un 13% menor que en el mismo segundo trimestre del año anterior, según los cálculos publicados por la consultora Selectra, una vez tenidas en cuenta las medidas anticrisis aprobadas por el Gobierno.
Aunque Irán no forma parte destacada del suministro español, sí influye en un punto crítico: el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte esencial del comercio mundial de petróleo y gas.
En cuanto a los precios de la luz, son los consumidores cuyas facturas están ligadas a los precios regulados los que han empezado a notar el impacto de la escalada internacional de precios en primer lugar, pero no los únicos.
Según un análisis de la plataforma Zonox, basado en más de 25.000 facturas de hogares de toda España, el 28,5% de los contratos eléctricos en el mercado de precio libre se firman en el primer trimestre del año y es el mayor volumen de renovaciones de los 12 meses.
“Las primeras revisiones que están llegando a los consumidores reflejan ya el cambio de tendencia en el mercado energético. En cuestión de horas desaparecieron muchas de las ofertas más competitivas del mercado nada más estallar el conflicto. “Las compañías independientes -que tradicionalmente ofrecían las tarifas más competitivas- han retirado o encarecido significativamente sus ofertas de precio fijo al no poder soportar el riesgo. Los hogares que reciban una notificación de renovación pueden encontrarse incrementos de entre el 30% y el 50% respecto a su contrato vigente,especialmente en tarifas firmadas cuando el mercado energético se encontraba en niveles más bajos”, indica Manuel Palacín, fundador de Zonox. Todo ello, a pesar de que España es uno de los países cuyo mercado mayorista marca precios más bajos, ya que ha conseguido reducir la influencia del gas en el precio final, incluso con la operación reforzada que aplica Red Eléctrica tras el apagón del 28 de abril de 2025.
