Suiza ya no es la que era. Los capitales que pertenecen a la élite global ahora buscan otros destinos, donde estar protegidos y tributar menos. Hong Kong ha tomado la delantera, según se desprende un estudio de la consultora Boston Consulting Group difundido este miércoles.
Los ricos de la china continental han elegido a la ex colonia británica como lugar idóneo donde canalizar su patrimonio
El territorio asiático ha superado -por primera vez y es una novedad absoluta- por un estrecho margen al país helvético para convertirse en el mayor centro mundial de riqueza transfronteriza, impulsado por una afluencia de capital chino continental (donde viven cada vez más multimillonarios, pese a sus proclamas comunistas) y un resurgimiento del mercado bursátil local.
Tax Justice Network
Suiza sigue siendo opaca
Pese a que formalmente el secreto bancario ya no existe como tal en Suiza, el país sigue atrayendo capitales, por sus ventajas fiscales y por la elevada calidad de sus servicios profesionales. Es más, de acuerdo con la plataforma Tax Justice Network, que elabora cada año rankings en términos de transparencia financiera, el país helvético sigue en los puestos de cabeza e incluso por encima de Hong Kong. Cada año en el mundo los países perderían casi 18.000 millones de dólares en ingresos fiscales debido a la elusión fiscal practicada en territorio suizo, una cifra muy superior al daño causado, en este apartado por Hong Kong. En el agujero financiero suizo se perdería según Tax Justice Network, el 3,6% de los impuestos globales.
Los activos offshore registrados en la ex colonia británica en 2025 aumentaron un 10,7%, hasta los 2,9 billones de dólares, según el Informe Global de Riqueza 2026 de Boston Consulting Group. La consultora prevé incluso que la rápida acumulación de riqueza en Asia ampliará la brecha entre Hong Kong y Suiza hasta casi 600.000 millones de dólares para 2030, respaldada por también por el repunte del mercado de salidas a bolsa (IPO) en Hong Kong.
Este cambio de liderazgo se produce en un contexto en el que las fortunas privadas globales crecen a su ritmo más rápido desde 2021 (la era prepandémica), pese a los aranceles y la inestabilidad macroeconómica para alcanzar un total de 333 billones de dólares. Solo la riqueza transfronteriza aumentó un 8,4% a nivel global el año pasado, hasta 15,7 billones de dólares.
La próxima generación de Asia se prepara para heredar fortunas y gestionar el traspaso familiar
Mientras Hong Kong y Singapur, los dos mayores centros financieros del continente, forman un ecosistema en expansión al servicio del capital asiático, Suiza, Estados Unidos y el Reino Unido siguen siendo los principales canales para la riqueza europea, de Oriente Medio y de América Latina.
“Estamos observando cómo la creación de riqueza, los flujos de capital transfronterizos y los ecosistemas de inversión se concentran cada vez más en un número reducido de centros globalmente conectados”, afirmó Michael Kahlich, director general y socio de BCG y coautor del informe. La desigualdad económica se intensifica: hay cada vez más ultrarricos.Al mismo tiempo, los lugares donde dejar el dinero se reducen. La concentración también se incrementa.
Este auge de la riqueza ha impulsado el ecosistema de family offices en Hong Kong, cuyas firmas crecen como setas. Las oficinas de gestión de patrimonios familiares crecieron un 25% desde 2023 hasta alcanzar las 3.384 a finales del año pasado. Una encuesta encargada por el gobierno y realizada por Deloitte reveló que cada una gestiona al menos 10 millones de dólares, y que unas 1.000 supervisan 100 millones de dólares o más.
El informe también destaca el inicio del primer gran traspaso generacional de riqueza en Asia. En Singapur, Malasia e Indonesia, entre el 40% y el 50% de las grandes empresas siguen estando dirigidas por sus fundadores, con edades medias de liderazgo superiores a los 70 años. A medida que la riqueza familiar se vuelve más dispersa geográficamente y estructuralmente más compleja, la planificación sucesoria está pasando de centrarse en decisiones de herencia a abordar, entre las cuáles dónde ubicar el capital.
Para recuperar su atractivo tras años de restricciones por la pandemia y cambios políticos, Hong Kong está promoviendo agresivamente sus bajos impuestos, su amplia base de talento y sus dinámicos mercados de capitales entre la élite global. Cuando no son posibles economías de escala, por el reducido tamaño, se flexibiliza la tributación para hacerla más atractiva. La estrategia está funcionando: las tensiones geopolíticas, incluida la inestabilidad en Oriente Medio, están impulsando a los ultrarricos a diversificar hacia Asia.
Para sostener este impulso, Christopher Hui, secretario de Servicios Financieros y del Tesoro de Hong Kong, ha señalado que el gobierno planea ampliar las ventajas fiscales a más clases de activos.
