A pesar del alto el fuego de dos semanas anunciado anoche por Estados Unidos e Irán tras 39 días de guerra, con la mediación de Pakistán y otros países de la región, la batalla retórica continúa. Las dos partes dicen haber derrotado al enemigo y aceptado unas condiciones que distan de la propaganda de consumo interno de su adversario, mientras siguen produciéndose ataques en el Golfo Pérsico por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, así como en Líbano por parte de Israel, que asegura que la tregua tan solo afecta a Irán, a pesar de que Pakistán lo niega. El alto el fuego, aunque frágil, ha dado paso a una nueva fase de negociación que da esperanzas a los inversores: en las horas posteriores a su anuncio, ha caído el precio del barril de Brent en un 15% y los futuros del S&P 500 cotizan al alza en un 1,5%.
Las dos partes aceptaron la petición del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, de suspender durante dos semanas sus bombardeos cruzados, mientras Irán reabre el paso de los petroleros y otros buques a través del estrecho de Ormuz, y ganan tiempo para fraguar un acuerdo de paz en la mesa de negociación. Sin embargo, Teherán y Tel Aviv se acusan de incumplir lo pactado, y el régimen iraní ha anunciado que mantendrá cerrado Ormuz mientras Israel siga atacando a Hizbullah en Líbano.

Trump aseguró que el plan de 10 puntos presentado por Teherán le parecía una “base viable” para comenzar el diálogo, aunque a su vez insistió en un plan de 15 puntos enviado el mes pasado por Washington, que no tiene nada que ver con la versión iraní. La Casa Blanca ha acusado a su contraparte de ofrecer en privado un plan distinto del distribuido en público.
El plan publicado por el régimen de los ayatolás incluye la gestión iraní de Ormuz (donde formalizar el peaje que lleva semanas cobrando a los buques), Teherán no renuncia a su enriquecimiento de uranio y sostiene que Washington deberá levantar todas sus sanciones impuestas desde la presidencia de George Bush. Son condiciones incompatibles con los objetivos que EE.UU. ha ido mencionando a lo largo de un mes y medio de ofensiva.
Por parte de EE.UU., Trump ha anunciado esta mañana, a través de su plataforma, Truth Social, que trabajará “estrechamente con Irán, país que hemos determinado ha atravesado lo que será un muy productivo cambio de régimen”, aunque no hay evidencia de ello, pues el nuevo dictador es el hijo del anterior líder supremo, Ali Jamenei. En su publicación, afirma que “no habrá enriquecimiento de uranio, y EE.UU. trabajará con Irán para excavar y retirar todo el ‘polvo’ nuclear profundamente enterrado”, en referencia a los restos de los bombardeos de junio del año pasado a las tres principales instalaciones nucleares de Irán.
“Estamos negociando, y seguiremos negociando, el alivio de aranceles y sanciones con Irán. Muchos de los 15 puntos ya han sido acordados”, afirma el republicano, en referencia a la propuesta estadounidense para la paz. Aunque ese plan no ha sido publicado, medios estadounidenses afirman que incluye el compromiso de Irán de no desarrollar armas nucleares, la entrega de su uranio enriquecido, límites a las capacidades defensivas de Teherán, el fin de las milicias proxy en la región y la reapertura del estrecho de Ormuz.
La Casa Blanca confirma que enviará a Witkoff, Kushner y Vance a Islamabad el sábado para negociar el fin de la guerra
Mientras el inestable alto el fuego sigue en vigor, Washington ya se prepara para iniciar posibles diálogos en persona este sábado, probablemente en la capital pakistaní, Islamabad, donde el primer ministro Sharif ha invitado a las dos partes. EE.UU. pretende enviar a sus dos negociadores principales en este y otros conflictos, el amigo íntimo de Trump Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, así como a su vicepresidente J.D. Vance, quien presuntamente se implicó en la fase final de la gestación del alto el fuego.
En medio de la confusión sobre los compromisos adoptados por las dos partes, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, ha declarado en una rueda de prensa esta mañana que Washington y Tel Aviv han logrado una “decisiva victoria militar” en Irán. “Junto con nuestros socios israelíes, las fuerzas armadas estadounidenses lograron todos y cada uno de los objetivos, según lo planeado, en el plazo previsto, exactamente como se estableció desde el primer día”, ha asegurado.
Lo que no ha explicado es por qué, si, como dijo Trump la semana pasada, ya habían cumplido sus objetivos –que han ido cambiando en sus declaraciones públicas desde el inicio de la guerra–, el presidente mantuvo hasta el martes su ultimátum y tan solo lo suspendió a una hora y media de su vencimiento. Por la mañana, prometía que, si Teherán no reabría el estrecho de Ormuz, iba a “morir una civilización entera”; pero, tras el alto el fuego, el estrecho sigue de facto bloqueado, el régimen iraní está en pie, sus bombardeos sobre objetivos del Golfo se mantienen y no se ha comprometido en público a entregar su uranio.
El Pentágono asegura que ha logrado una “decisiva victoria militar” y cumplido “todos y cada uno de los objetivos planeados”
El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, se ha encargado de recordar, en la misma rueda de prensa, que “un alto al fuego es una pausa, y la fuerza conjunta permanece lista para actuar si se le ordena o se le convoca”. De este modo, EE.UU. mantendrá desplegados a los 50.000 soldados que tiene en la región, con capacidad para actuar en caso de que Washington interprete que el enemigo ha incumplido sus compromisos o no negocia de buena fe. Hegseth ha añadido que, si Irán no entrega su uranio enriquecido, “lo tomaremos nosotros”.
En otra publicación, Trump ha asegurado esta mañana que EE.UU “ayudará con el congestionamiento del tráfico en el estrecho de Ormuz”, donde, a partir de ahora “se ganará mucho dinero”. Sin embargo, tampoco ha dado detalles de cómo se dará la operación, que implica el riesgo de que Irán vuelva a atacar objetivos en esta arteria crítica para el comercio marítimo mundial.

