Emprender supone un salto al vacío, pero puede dar menos miedo si se cuenta con una red de seguridad. Así lo pueden constatar proyectos como Auria Solutions, una herramienta de inteligencia financiera, o Borrisol Espai Creatiu, un taller de técnicas textiles en Mataró, que son el vivo ejemplo de cómo una idea inicial puede transformarse, consolidarse y crecer cuando recibe el acompañamiento adecuado.
Estos dos proyectos pasaron por las aulas y mentorías del programa Innoemprèn del TecnoCampus, una iniciativa de impulso a los emprendedores que ahora abre las inscripciones para una nueva edición con el objetivo de seguir transformando proyectos embrionarios en realidades viables y con impacto positivo.
Nueva convocatoria para proyectos con “triple impacto”
Impulsado por TecnoCampus con el soporte del Departament d’Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya, Innoemprèn Sostenible ha abierto las inscripciones para su edición de 2026. El programa se dirige tanto a personas con una idea innovadora o de base tecnológica como a startups en fase inicial que necesiten validar su modelo de negocio.
La convocatoria actual, cuyas inscripciones cierran el próximo 4 de junio, pondrá el foco en el concepto de “triple impacto”, es decir, en el equilibrio entre el rendimiento económico, el valor social y la responsabilidad ambiental.
El programa arrancará el 12 de junio y se extenderá hasta finales de año. Consiste en sesiones formativas prácticas y workshops especializados que se imparten los viernes por la mañana en las instalaciones del TecnoCampus, complementados con tutorías y mentorías personalizadas con expertos sectoriales hasta el mes de diciembre. Durante este proceso, los emprendedores trabajan desde la propuesta de valor y el prototipado hasta las vías de financiación y los aspectos legales clave para salir al mercado.
El caso de Auria Solutions
Nil Falcó, graduado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por el propio TecnoCampus, entró en el programa Innoemprèn con una idea en mente que, según reconoce él mismo, “ha evolucionado muchísimo” gracias a los consejos y las herramientas recibidas durante la formación.

Lo que comenzó como un proyecto de dimensiones modestas se ha transformado en un software de inteligencia financiera capaz de radiografiar la salud de un negocio en tiempo récord. “Nos conectamos a la contabilidad de la empresa y, en menos de cinco minutos, extraemos una puntuación financiera”, explica Falcó.
El sistema analiza doce dimensiones críticas de la empresa a través de más de 220 reglas financieras integradas. Además, este software propone de forma automática un plan de acción personalizado para mejorar la tesorería y la viabilidad del negocio, ofreciendo además paneles tradicionales de visualización de datos, gráficos e informes descargables.
Aunque actualmente el motor del software no está conectado a inteligencias artificiales comerciales abiertas, Falcó y su socio están utilizando la IA en el proceso de desarrollo para dar el siguiente paso técnico. “Estamos trabajando en servidores propios para implementar una inteligencia artificial cerrada. Queremos evitar a toda costa la filtración de datos sensibles de nuestros clientes a plataformas de terceros y garantizar el cumplimiento estricto del GDPR”, detalla.
Para Falcó, el paso por Innoemprèn le “ayudó a pensar en grande y me dio herramientas que desconocía, especialmente en la búsqueda de financiación externa”. Además, destaca la figura del mentor personalizado, un recurso clave que en su caso se centró en las áreas comercial y legal, aunque el programa dispone de especialistas en marketing, recursos humanos y otras disciplinas según las necesidades de cada proyecto.
El proyecto Borrisol Espai Creatiu
En el extremo opuesto de modelo de negocio, pero con idéntica necesidad de disponer de una estructura empresarial eficiente, se encuentra Belén Vilanova. Procedente del mundo del arte, Vilanova quería poner en marcha su propio proyecto creativo en Mataró. “No tenía ni idea de cómo crear una empresa, de cómo hacerme autónoma ni de por dónde empezar”, confiesa. El “boca a boca” la llevó hasta las puertas del TecnoCampus justo cuando arrancaba la edición de Innoemprèn enfocada a la sostenibilidad.
Su proyecto es Borrisol Espai Creatiu, un taller especializado en tufting,una técnica textil que utiliza una especie de pistola automática para tejer alfombras y tapices. Además, también ofrece otras modalidades como el telar, el cardado de lana y la aguja mágica.
Gracias a Innoemprèn pudo resolver uno de los grandes problemas que se encuentran las empresas de su sector, la gestión de residuos. “En el tufting se generan muchos desperdicios de material. En Innoemprèn me ayudaron muchísimo a enfocar el negocio desde la sostenibilidad. Gracias a eso, localicé un proveedor de proximidad, ubicado en Santa Eulàlia, que fabrica lanas a base de toldos reciclados”, explica Vilanova.
La artista destaca el acompañamiento constante como el valor diferencial de la experiencia. “Te sientes muy apoyada en todo momento. Tienes un tutor que te guía y luego un orientador con el que, de hecho, sigo haciendo clases y consultando dudas casi un año después de empezar”, asegura, y añade: “lo recomiendo al cien por cien”.
