Ningún sector está al margen de la entrada en tromba de la inteligencia artificial en sus procesos. Pero, en un momento clave para la industria farmacéutica global, la IA se está convirtiendo en un motor indispensable que busca revertir la tendencia decreciente de productividad y enfrentar el abismo financiero que supondrá la caducidad masiva de patentes de medicamentos superventas hacia el 2030.
Según un informe reciente de la consultora Deloitte, esta caducidad supondrá la pérdida de más de 224.000 millones de euros en ingresos entre el 2022 y el 2030, debido a la expiración de la exclusividad de 190 fármacos, incluidos 69 medicamentos superventas o blockbusters . Este cambio de paradigma que supone la entrada de la IA intenta romper con la denominadaley de Eroom, término acuñado por el investigador Jack W. Scannell en el 2012 que describe cómo, mientras la tecnología mejora exponencialmente, la productividad farmacéutica empeora.
La UE ha perdido peso respecto de EE.UU y China en innovación por su dispersión de normas por países
Como señala la directora del departamento médico de Roche Farma, Mariluz Amador, la urgencia es máxima: actualmente “nueve de cada diez candidatos a nuevos medicamentos acaban fracasando” y probar la eficacia de un compuesto puede requerir “una decena de años”.
Para combatir estas cifras, la IA, junto con la computación cuántica y el aprendizaje automático, está “abriendo la puerta a nuevas oportunidades para acelerar y optimizar procesos en todas las etapas de la I+D”, según explica Amador. El informe de Deloitte revela, en este sentido, que las diez principales farmacéuticas a escala mundial tienen el 46% de sus ventas actuales en riesgo, lo que ha disparado la inversión en tecnología. El crecimiento que se espera de esta tecnología es, así, exponencial. Otro informe de Market Growth Reports apunta a que el sector se encuentra en una fase de expansión sin precedentes, con una valoración estimada de mercado de 3.521 millones de euros en el 2026, que escalará hasta los 30.000 millones para el 2035, impulsada por una tasa de crecimiento anual compuesto del 30,7%.
Los laboratorios mundiales perderán la exclusividad de fármacos por valor de 224.000 millones
La patronal del sector Farmaindustria explica, en un documento de posicionamiento, que este impacto y estos beneficios de la IA farmacéutica se extienden a todas las fases de la vida útil de un fármaco: desde entender las características de las enfermedades y la generación acelerada de moléculas candidatas a fármacos o el reclutamiento efectivo de pacientes para pruebas, hasta la optimización del suministro de medicamentos mediante la predicción de periodos de alta demanda y la detección automatizada de defectos de fabricación.
En el proceso inicial, donde mayor tasa de fracaso hay en los candidatos, Bernabé Marcos, socio de Data & IA de Technology Consulting de EY señala que la IA es ahora clave para extraer patrones que descarten o generen nuevas rutas de investigación, permitiendo incluso el uso de datos sintéticos. Estos datos artificiales ayudan a crear una “inmensidad de información para realizar ensayos teóricos previos que aceleran el tiempo de llegada al mercado ( time to market ) sin comprometer inicialmente la seguridad del paciente real”, señala Marcos. Así, un estudio conjunto de BCG (Boston Consulting Group) y Wellcome Trust estima que las plataformas impulsadas por IA han reducido los tiempos de descubrimiento de fármacos en un promedio del 35%, y han recortado procesos que antes tomaban cinco años y medio a aproximadamente 3,6 años. Además de acelerar el proceso, Amador, de Roche Farma, subraya que estas herramientas permiten avanzar hacia una “mayor personalización de los tratamientos” y predecir con antelación la aparición de enfermedades como el cáncer. En este sentido, el uso de gemelos digitales (perfiles de pacientes virtuales creados con datos reales) permite optimizar procesos y reducir riesgos antes de llegar a los ensayos clínicos
El mercado de la inteligencia artificial farmacéutica crecerá al 31% anual hasta el 2035
En términos económicos, Hugo Dosil, socio de EY responsable de Life Sciences en Business Consulting, detalla que la mayor mejora en el margen operativo o ebitda se produce precisamente en esta fase de investigación y desarrollo, donde la IA aporta un beneficio del 29%.
Dosil detalla, sin embargo, que el panorama de adopción de la IA en las farmacéuticas es “absolutamente desigual y cambiante”. Mientras las grandes multinacionales como Takeda, Lilly o la propia Roche ya integran procesos de transformación para mejorar la productividad de toda la cadena de valor, las farmacéuticas medianas, como son las españolas, suelen ir a una velocidad distinta, incluso en la fase de casos de uso aislados, de recopilación y ordenación de datos, pero no para toda la cadena.
Geopolíticamente, el mapa muestra un desequilibrio profundo. Norteamérica domina el sector con un 52% de la innovación global gracias a un acceso ágil al capital riesgo y a un mercado unificado, apuntan BCG y Wellcome Trust. Dosil señala así que Europa ha perdido peso debido a su fragmentación en “27 realidades distintas” legislativas que actúan como un freno a la inversión. Por otro lado, China emerge como un gigante ascendente que, con solo el 10% de la inversión mundial en medicamentos, está liderando el número de patentes exitosas gracias a una visión de largo plazo y una agilidad normativa superior. El reto para Europa, concluye Dosil, es transformar su ciencia base (posee las mejores universidades y hospitales punteros según los rankings internacionales) en innovación real antes de que la brecha con sus competidores se vuelva insalvable.
