Los repartidores, en moto o en bicicleta, son ya parte del paisaje urbano en las grandes ciudades europeas. En París resultan especialmente visibles por la noche, añadiendo más caos y peligrosidad al tráfico. Sus condiciones de trabajo levantan polémica, hasta el punto de que el miércoles cuatro asociaciones presentaron una denuncia ante la fiscalía de la República de la capital francesa contra las plataformas Uber Eats y Deliveroo por trata de seres humanos, una acusación de una gravedad sin precedentes, y por explotación laboral.
El diario Le Parisien, que ha dedicado este jueves su portada y dos páginas interiores al tema, fue el primero en desvelar la noticia, corroborada luego por otros medios. Las asociaciones denunciantes son la Casa de los Repartidores de Burdeos, la Casa de los Repartidores de París y otros dos grupos, Amal y Ciel, que se solidarizan con estos colectivos.
Las estimaciones hablan de entre 70.000 y 100.000 repartidores en toda Francia. Según un estudio de la oenegé Médicos del Mundo (MdM), el 98% de personas que se dedican a esta dura tarea sobre el asfalto nacieron en el extranjero y el 64% no tienen los papeles en regla. Trabajan una media de 63 horas por semana y se sacan un suelo de 1.480 euros mensuales brutos. Eso equivale a menos de 6 euros brutos por hora.
Según los denunciantes, la situación de vulnerabilidad es aprovechada por las empresas para imponer unas condiciones muy duras. Se quejan especialmente de que no les paguen las horas de espera. En el caso de los repartidores que carecen de permiso de residencia y trabajo, se ven obligados a alquilar la identidad de otros, lo que hace disminuir aún más sus ingresos.
Una abogada de las asociaciones, Thibault Laforcade, declaró a la agencia AFP que “el modelo económico (de las plataformas de reparto) reposa sobre la explotación de una mano de obra muy precaria inmigrada, en unas condiciones indignas, para unos ingresos de supervivencia”. Thibault insistió en que existe también “una discriminación algorítmica”, pues el sistema automático que decide el encargo de los repartos y su tarifa es muy opaco.
La plataforma estadounidense Uber Eats y la británica Deliveroo negaron las acusaciones, según recogió Le Parisien. La primera sostuvo que sus repartidores se conectan para trabajar una media de 26 horas por semana y sus ingresos subieron un 5% respecto al 2024. Deliveroo reivindicó ser una de las plataformas que más remuneran en el sector. Después de la denuncia, Uber Eats emitió un comunicado negando cualquier fundamento a la denuncia. Deliveroo mostró un rechazo total “a cualquier comparación de nuestro modelo con una situación de explotación o de trata de seres humanos”.
