
Paradojas de la política: en estos días de la precampaña andaluza, quien más habla de la amenaza de la ultraderecha no es el partido socialista, es el Partido Popular. ¡Que viene el lío! advierte el presidente de la Junta y candidato del PP, Juanma Moreno.
El lío es el epítome de la pérdida de la mayoría absoluta con la que el PP ha gobernado en esta legislatura y la perspectiva de un matrimonio forzoso con los ultranacionalistas en el mandato que está por venir con la prioridad nacional en el menú diario. El PP ya se ha visto forzado a capitular en Extremadura, en Aragón y, probablemente, en las próximas semanas, en Castilla y León. Es el lío.
Juanma Moreno necesita acaparar todos los votos posibles más allá de su electorado incondicional
Por el contrario, la candidata de los socialistas andaluces, María Jesús Montero, apenas ha mencionado a Vox en los actos de su precampaña. Acostumbrados, hasta hace pocas semanas, a escucharla clamar en sus intervenciones en las sesiones de control del Congreso en contra del binomio del PP y Vox, su silencio resulta sorprendente.
Vox es el elefante en la habitación del palacio de Sant Telmo, sede del Gobierno andaluz.
Todo tiene su explicación.
Vaya por delante que, por el momento, las expectativas del partido de Abascal no son buenas. Eso dicen las encuestas, aunque Andalucía tiene una acreditada experiencia en llevar la contraria en las urnas a lo que predicen los sondeos.

Para el PP andaluz, Vox es un activo con el que persuadir a todos los electores para que concentren el voto en sus candidaturas. Todos, quiere decir todos, no solo los simpatizantes del PP – votantes movilizados e incondicionales desde el minuto uno– si no también a los electores prestados que, ante la disyuntiva entre un gobierno de Moreno y un gobierno de Moreno y Manuel Gavira –el candidato de Vox– prefieren al actual presidente de la Junta gobernando a solas.
Sin esos votos prestados del centro y la izquierda no habrá mayoría absoluta del PP el 17 de mayo. En las elecciones del 2022 el PP obtuvo 58 diputados –tres por encima de la mayoría absoluta– gracias a una virtuosa aritmética electoral que le entregó los últimos diputados de Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla con 0,2% del voto total de la comunidad según calculó en La Vanguardia Anxo Lugilde. Un milagro que ha de repetir ahora y no es fácil. Necesita todos los votos posibles.
Los socialistas andaluces apenas han mencionado a Vox en la precampaña, pero eso puede cambiar
En su contraparte, los socialistas andaluces apenas han hablado de Vox en esta precampaña y, si la estrategia no cambia -lo que no es descartable tras el estallido de la polémica de la prioridad nacional-, lo harán poco en la campaña.
Todo lo contrario de lo que hicieron en las elecciones del 2022, con Juan Espadas como candidato a la presidencia. ¡Que viene Vox! fue el mensaje. Y el trompazo fue colosal: el peor resultado de los socialistas andaluces.
¿Qué ocurrió? Pasaron dos cosas a la vez, una detrás de otra, según ha calculado –Excel en mano– el equipo de campaña de Montero: no lograron movilizar a los suyos contra el primer gobierno de Moreno –el auténtico adversario a abatir– y enviaron un mensaje de que había que evitar a toda costa la entrada de Vox en el gobierno de la Junta. El electorado captó el mensaje y votó al que pensaban que tenía más posibilidades de pararle los pies: al PP.
Ahora será distinto, dicen. El objetivo de la campaña socialista es movilizar a los suyos y desenmascarar el moderantismo “amable y sonriente” del presidente Bonilla. “Sus políticas de deterioro de los servicios públicos son más de derechas que las de Ayuso –explican– y eso es lo que vamos a denunciar cada día”. De ahí que Montero, día sí y día también, hable del deterioro del sistema sanitario público.
Admiten que discursos como el del expresidente Zapatero en Jaén el pasado jueves, donde dijo todo lo que quieren oír los militantes socialistas sobre Vox, alegran a sus tropas en los mítines. Pero una cosa son los militantes y otro el electorado.
Zapatero será un fijo continuo de la campaña. Al igual que Pedro Sánchez -hoy está en Córdoba- en la medida que la agenda lo permita. En las generales del 2023 el PSOE obtuvo algo menos de 1,5 millones de votos en Andalucía. Una cifra similar a la que obtuvo el PP en las autonómicas del 2022. Si Montero consiguiera la improbable gesta de llevar a todos sus potenciales votantes a las urnas, la historia en Andalucía cambiaría de nuevo. Por ahora nada indica que vaya a lograrlo.

