Una delegación musical española logra salir de Mali tras los ataques terroristas por grupos afiliados a Al Qaeda

Una veintena de programadores musicales españoles vivieron un angustioso fin de semana en Bamako, la capital maliense, tras los ataques terroristas perpetrados el sábado por grupos afiliados a Al Qaeda. El grupo, que se encontraba en el país africano en el marco de un intercambio cultural, permaneció confinado en un hotel durante horas antes de poder organizar su regreso y se trasladó anoche al aeropuerto de la capital para tomar un vuelo a Casablanca, escala de un regreso que ha de culminar este lunes en Madrid. Ninguno de los integrantes ha resultado herido.

La delegación se había desplazado a Mali en el marco del programa Vis a Vis y del festival Hola Bamako, impulsado por la embajada española y considerado uno de los principales escaparates de la música del país. Entre los afectados figuraban la directora del Guitar Festival, Judith Llimós, y el productor de grupos musicales africanos Javier Zarco, además de representantes de festivales como La Mar de Músicas o Etnosur, miembros de instituciones culturales y profesionales especializados en música africana. El viaje incluía un taller de periodismo migratorio dirigido a profesionales malienses.

“Estaba durmiendo en el hotel y desperté con una explosión muy fuerte”, dice una de las integrantes

Fue una explosión lo que sacó a parte del grupo del sueño en la madrugada del sábado. La detonación procedía de las inmediaciones del aeropuerto internacional de Bamako, a apenas 14 kilómetros del hotel donde se alojaban. “Estaba durmiendo y desperté con una explosión muy fuerte; hasta las paredes del hotel temblaban”, explicaba a este diario Judith Llimós, directora del Guitar Festival y una de las integrantes de la delegación. “Hubo gente que notó vibraciones en las ventanas”, aseguraba.

La embajada española ordenó al grupo que permaneciera en el interior del hotel por motivos de seguridad, y la instrucción se mantuvo durante toda la jornada del sábado. Así las cosas, el vuelo previsto para la noche del sábado fue cancelado a causa del toque de queda decretado por las autoridades malienses a partir de las 21 horas.

Los cortes intermitentes de electricidad y las altas temperaturas agravaron la incomodidad a una espera que se prolongó más de lo previsto. “Con 40 grados la preocupación era que fallaran los aires acondicionados o quedarnos sin batería en los móviles”, decía Llimós.

El productor Javier Zarco, especializado en música africana y con estrechos vínculos con el país, explicaba que su red de contactos locales le ayudó a mantener la serenidad. “Tengo amigos malienses y me trasladaron normalidad porque están acostumbrados a que pasen estas cosas, sobre todo en el norte”.

El objetivo del viaje era, según los integrantes, “poner en valor la música del país y generar oportunidades reales para los artistas”, en una apuesta por mantener los vínculos culturales con Mali pese al complejo contexto de inestabilidad que atraviesa el país desde hace más de una década.

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