La empresa que vigila que la IA sea segura

Las pymes comienzan a pedir paso en la industria de la defensa española. Más allá de los actores relevantes del sector, como Indra, Navantia o Escribano, hay un ecosistema de empresas más modestas que están creciendo gracias a las soluciones tecnológicas que están ofreciendo en procesos críticos. Es el caso de TRC, una compañía que acaba de ganar un contrato del Ministerio de Defensa para mantener sus redes críticas.

Alfredo Estirado es el presidente de TRC. Su resumen del periplo de la compañía en los últimos años es que “hemos pasado de ser una empresa familiar a situarnos en el competitivo sector de la defensa”. En efecto, TRC ha evolucionado de una compañía dedicada a la salud en sus orígenes a, hoy en día, ser un grupo centrado en la defensa que quiere aprovechar la histórica ola inversora. Su plan estratégico 2026-2030 ya está centrado plenamente en la industria militar. El objetivo es alcanzar una facturación de 400 millones en el 2030, frente a los 150 millones con los que espera cerrar este ejercicio.

Dato 

400 empleados trabajan en TRC en este momento; la compañía cuenta con oficinas en Madrid, Barcelona, Alicante, Bilbao, A Coruña, Málaga y València

La inteligencia artificial es una de las prioridades de TRC. La compañía comenzó a trabajar en la IA hace muchos años, cuenta Estirado, a través de la automatización de recursos. “Cuando nadie hablaba de la IA, TRC invirtió en los llamados correladores de eventos, que son la primera IA. Con ello automatizamos procesos”. Era el 2021. Hoy los planes son muy distintos. La compañía está centrada en trabajar en la IA especializada en la toma de decisiones. Es un proceso de vital importancia en el caso de los ejércitos, los gobiernos o las empresas. ¿Y qué ofrece TRC? “Queremos segurizar la toma de decisiones basada en IA”, explica el presidente de la compañía. “Hemos de intentar que la IA no se contamine y para ello hay que trabajar sobre las fuentes y operar sobre el comportamiento antiphising ”, añade. En resumen, TRC ofrece productos que localizan dónde la IA está siendo manipulada. Es algo pionero en España.

Con 400 empleados y sedes en Madrid, Barcelona (abierta desde el año pasado), Alicante, Bilbao, Coruña, Málaga y València, TRC ya trabaja con clientes como las fuerzas armadas y la Policía Nacional. En el sector privado, ha sellado contratos con el Santander, Iberia o El Corte Inglés, entre otros.

Otra área de la compañía es la ciberseguridad. TRC ofrece un producto de empresas estadounidenses e israelíes al que la compañía le aporta la inteligencia. “Nosotros gestionamos el dato que nos da la herramienta para ofrecer ciberseguridad 24/7”, relata Alfredo Estirado. Ofrece el siguiente ejemplo: si un antivirus detecta un comportamiento anómalo, TCR aporta su capa de IA, busca en distintas fuentes esa anomalía y examina, “con nuestros analistas”, la amenaza. No obstante, estos procesos empiezan a tener un alto volumen de automatización ante el elevado volumen de ataques que se están produciendo.

“Para garantizar el funcionamiento de la sociedad tenemos que tener una IA y que sea segura”, apunta el directivo. “Creemos que el foco va a ser la ciberseguridad en estos entornos IA”, añade Estirado. Para crecer en este campo, el de la inteligencia artificial, TRC se encuentra actualmente en pleno proceso de búsqueda de empresas que puedan aportar valor al grupo. El año pasado cerró un acuerdo con Carina AI, por ejemplo, para lanzar Denuncia AI, una tecnología que traduce, transcribe y analiza denuncias para seguridad y ­defensa.

La realidad virtual en la defensa

TRC también está trabajando en un proyecto para emplear la realidad virtual en el sector de la defensa. Su presidente, Alfredo Estirado, explica que se trata de desarrollar herramientas de realidad virtual en los sistemas de defensa, en concreto, en los de mando y control. Con ello se simulan situaciones y anticipan escenarios. Asimismo, con esta herramienta se podría formar a unidades militares en simuladores más reales.

Fernando Hernández Valls

Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro ‘El año que vivimos sin Gobierno’ (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.

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