
El inesperado golpe sorprendió a Pedro Sánchez en un solemne acto en el palacio de la Zarzuela, en el que participaba junto a los Reyes el pasado 19 de mayo. Y lo primero que hizo en cuanto pudo tras conocer la imputación del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama contra José Luis Rodríguez Zapatero fue telefonear directamente al expresidente del Gobierno.
No en vano, Zapatero era –junto a Salvador Illa– uno de los principales apoyos políticos y morales del jefe del Ejecutivo. Tras esta llamada telefónica, y las explicaciones de urgencia que le trasladó Zapatero, Sánchez tocó a rebato en las filas socialistas e instó a todos a salir en defensa del “buen nombre” del expresidente.
“Confiamos en la inocencia del presidente Zapatero”, recalcaron aquel día en la Moncloa, aún sin acabar de digerir este nuevo revés judicial. “De momento, vemos acusaciones pero no pruebas”, alegaron. Después de analizar detenidamente aquel primer auto de imputación firmado por el juez Calama, no obstante, en el Gobierno descartaron las iniciales sospechas de otra maniobra judicial con intencionalidad política, como la que atribuyen al juez Juan Carlos Peinado contra la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. “Calama no es Peinado, el auto es serio, es sólido”, admitieron.
El expresidente acudirá acompañado de su letrado, el catedrático Víctor Moreno Catena
Y aún tuvieron que encajar en la Moncloa un golpe más, cuando Calama añadió a sus acusaciones iniciales contra Zapatero, vinculadas al rescate de la aerolínea Plus Ultra, la imputación de un posible delito fiscal y de contrabando, debido al origen desconocido de las joyas incautadas durante el registro de su despacho en la calle Ferraz, justo en frente de la sede del PSOE y propiedad del partido.
Estas alhajas, tasadas en 1,3 millones de euros –que inicialmente el portavoz oficioso de Zapatero, Luis Arroyo, valoró “entre 30.000 y 50.000 euros”, por lo que luego pidió perdón– causaron notable incomodidad en el PSOE. Pero casi un mes después de la primera imputación, Sánchez mantiene su “respaldo absoluto” a Zapatero.
“Mantenemos nuestra confianza en su inocencia”, insistían ayer en la Moncloa, en la víspera de que el expresidente comparezca este miércoles ante Calama.
La Moncloa arropa al expresidente desde su imputación, hace casi un mes: “Confiamos en su inocencia”
En la Moncloa y Ferraz aseguran que ni coordinan ni organizan la estrategia de defensa de Zapatero. Pero del permanente contacto que mantienen con el expresidente dan por hecho que “va a dar todas las explicaciones” al juez. “Va a entrar a todo”. Y confían en el resultado: “Tenemos muchas ganas de que pueda hablar al fin”.
El expresidente llegará a primera hora de la mañana a la sede de la Audiencia Nacional en la calle Génova. Podrá acudir en coche, pasar la barrera policial y ya entrar a pie al órgano judicial. Irá acompañado de su letrado, el catedrático Víctor Moreno Catena.
Por ahora se desconoce cuál será su estrategia a seguir. Han sido escasos los escritos aportado al juzgado durante este mes desde que se oficializó su imputación, aunque sí se constató que buscará la nulidad de las actuaciones. Una de las vías para lograrlo es la americana, es decir, tratar de impugnar la ayuda ofrecida por la agencia estadounidense de seguridad interior mediante el teléfono de uno de los investigados en la causa, el ex principal accionista de Plus Ultra Rodolfo Reyes.
El exjefe del Ejecutivo descarta a priori apoyarse en la vía del ‘lawfare’ ante el fracaso de Cerdán
Sin embargo, a priori, judicialmente esa vía no va a tener mucho recorrido. Fuentes de la investigación aseguran que el contenido del teléfono de Reyes fue entregado a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía en el marco de una constante colaboración policial sobre investigaciones por blanqueo de capitales de ciudadanos venezolanos. Además, estas fuentes aclaran que el contenido del mencionado teléfono –contrariamente a lo mantenido por la defensa de Zapatero–, no fue clave para la investigación del expresidente aunque sí ofreciera algunos datos relevantes.
Por ahora, se descarta que Zapatero se vaya a acoger a la vía del lawfare para defenderse de los delitos imputados –entre ellos, tráfico de influencias–, contrariamente a lo que hizo el ex secretario de organización del PSOE Santos Cerdán y que le llevó a la cárcel durante casi cinco meses. La gran incógnita es si irá de la mano de su amigo Julio Martínez Martínez, defenderá sus negocios y negará los extremos de la investigación o si, de lo contrario, rompe la baraja y carga toda la responsabilidad en el empresario.


