El paro cae de nuevo por debajo del 10% y queda en su nivel más bajo desde 2008

El segundo trimestre del año es la primavera del empleo. En una economía tan sujeta a la estacionalidad como la española, de abril a junio el mercado laboral se recupera de la factura del arranque del año para conseguir buenos datos con el impulso de la Semana Santa y los preparativos del verano. Este 2026 también ha seguido esta línea, aunque sin llegar al nivel conseguido en los mismos meses del año pasado.

 Los datos son buenos, con creación de 486.000 nuevos empleos y una reducción de 213.000 parados, pero en ambos casos quedan ligeramente por debajo de lo conseguido en el mismo periodo del año pasado. Lo que sí se consigue es que la tasa de paro quede por debajo del 10%, lo que la sitúa en su nivel más bajo desde el 2008. Ya había quedado por debajo de este listón en el último trimestre del año pasado, pero en los primeros tres meses del 2026 aumentó de nuevo. Ahora, ha quedado fijada en el 9,87% según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada esta mañana. 

En el gráfico adjunto se aprecia la evolución de esta tasa. Desde el 9,6% antes de la crisis financiera, hasta su escalada con picos de casi el 27%, para después ir descendiendo gradualmente, pero con gran lentitud y con el repunte de la pandemia. Solo desde el 2023 desciende a entornos del 11% y ahora, finalmente, por debajo del listón simbólico del 10%.

La reducción de la tasa tiene más valor al comprobarse que se registra cuando la población activa, la que está en disposición de trabajar, está en máximos. Ha aumentado en 272.000 personas en los últimos tres meses, hasta quedar en un total de 25,27 millones, lo que supone un récord. Un efecto lógico de atracción de población activa en épocas de crecimiento del mercado laboral.

De esta manera, el número total de parados queda por debajo de los 2,5 millones de personas. La reducción se ha conseguido por la caída del desempleo de 213.000 personas, una disminución contundente, aunque algo por debajo de la que se produjo en el mismo periodo de años anteriores. 

Respecto a la creación de puestos de trabajo, en el segundo trimestre del año se han sumado 486.000 nuevos ocupados, una cifra considerable, como corresponde a un periodo bueno para el empleo, aunque, aquí también, quede ligeramente por debajo del año anterior en este mismo periodo, cuando se superó el medio millón de nuevos ocupados. Sin embargo, queda en la zona alta de los últimos ejercicios. 

Con estos datos, el número total de ocupados queda en los 22,78 millones de personas, la cifra más alta registrada hasta el momento. 

El protagonismo de la creación de empleo se lo lleva en exclusiva el sector privado, con medio millón de nuevos ocupados, mientras que el área pública pierde 15.600 empleos. Además, en referencia al sector público, el sindicato CSIF hace notar que la temporalidad se mantiene en niveles muy altos, el 27%, muy por encima del sector privado. Menos de la mitad para dar una idea. El mismo sindicato añade que las comunidades autónomas han recortado 42.400 empleos con la llegada del verano, al contrario de lo que ha hecho el sector privado. 

Un elemento negativo de los datos publicados hoy es la caída del número de autónomos, con una reducción de 42.900 en el trimestre. Es una cifra que desde UATAE, la asociación de los trabajadores por cuenta propia ligada a CC.OO., asocian con el fenómeno de los falsos autónomos. El argumento es la discrepancia entre la caída de autónomos de la EPA con el aumento que marcan en los últimos meses la afiliación de estos trabajadores. La interpretación de UATAE es que, dado que la EPA es una encuesta, una persona que administrativamente cotiza como autónomo puede aparecer en la EPA como asalariado si su actividad responde, en la práctica, a una relación laboral de esta naturaleza. “La afiliación nos dice cuántas personas están inscritas en el RETA, pero no siempre nos dice cómo trabajan realmente”, añaden.

Desde el Ministerio de Economía destacan que algunos de los sectores con más valor añadido lideran el crecimiento. Si se examina el último año, la ocupación aumenta en actividades sanitarias y de servicios sociales, actividades profesionales, científicas y técnicas, y en actividades financieras y de seguros.

Los datos de la EPA coinciden en líneas generales con los de afiliación, que en junio marcó otro récord. Tanto la encuesta que supone la EPA, como el registro de cotizantes, que contabiliza la Seguridad Social, coinciden en señalar la resiliencia que sigue manteniendo el mercado laboral español. Claro que el segundo trimestre del año, el que acabamos de dejar atrás, es el que suele marcar mejores registros.  

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

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