
La Unión Europea ha propuesto a China que limite voluntariamente el volumen de coches híbridos que sus marcas exportan al mercado europeo, inundándolo, según ha avanzado el Financial Times. Bruselas espera que Pekín actúe por iniciativa propia para lograr un acuerdo negociado, sin necesidad de fijar nuevos aranceles y ante el peligro de escalar una guerra comercial. Desde la Comisión se había puesto como fecha límite octubre para desplegar medidas que corrijan el elevado desequilibrio comercial con el gigante asiático, que se eleva a 1.000 millones de euros diarios.
La propuesta es limitar el peso de los híbridos chinos a un 15% del segmento, desde el más del 33% que representan hoy. Los híbridos se han convertido en una alternativa a la exportación de coches eléctricos, que desde octubre del 2024 soportan aranceles que llegan al 45%. Los híbridos quedaron al margen y solo soportan una tasa del 10%. Desde entonces su importación se ha multiplicado por diez, hasta unas 50.000 unidades mensuales.
Para las marcas chinas, los híbridos y Europa son claves, ya que el mercado chino se contrae a niveles cercanos al 20%. Cada vez más marcas se lanzan a por el continente europeo para mantener sus ingresos y viabilidad. En el lado contrario, para las marcas del Viejo Continente la llegada de la competencia china es otro frente que pone en duda su futuro, en medio del cierre de plantas y miles de despidos. “Esto va de detener la desindustrialización, tenemos que actuar”, ha planteado una fuente citada por el Financial Times.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó ayer en su discurso sobre el Estado de la Unión que se utilizarán “todas las herramientas disponibles” para reequilibrar el comercio con China. Se espera que el mes que viene las autoridades europeas viajen al país para tratar la cuestión.
Una medida de limitación voluntaria de las exportaciones ya se puso en marcha en el pasado con los coches de origen japonés, con un acuerdo con las autoridades niponas que se prolongó de 1986 a 1999. Eso llevó a que Toyota o Nissan invirtieran en la UE y colaborasen con fabricantes locales.
Además de los híbridos, se ha pedido una limitación en otros productos como los químicos.
