
El régimen comunista cubano convocó ayer una gran manifestación en defensa de la patria frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana. Fue la forma de celebrar el Primero de Mayo, día del trabajador internacional, con todas las fuerzas vivas convocadas, desde el expresidente Raúl Castro, de 94 años pero con fuerzas de blandir una pequeña bandera, al actual jefe de Estado, Miguel Díaz-Canel, que por momentos portó una pancarta con las 6.230.973 de firmas recogidas “por la patria, contra el bloqueo, el cerco energético y la guerra”.
La concentración multitudinaria denunció las amenazas de agresión militar en el clima de tensión que Cuba vive con Washington desde el inicio de la segunda Administración Trump. Además del embargo económico contra la isla caribeña en vigor desde 1962, EE.UU. impuso el pasado enero un bloqueo petrolero que ha agravado los problemas crónicos de suministro eléctrico deficiente del país.
La movilización que ha provocado la reaparición pública de Raúl Castro coincidió con una nueva ampliación de las sanciones de Estados Unidos a Cuba. El presidente Donald Trump firmó este viernes un decreto con nuevas medidas contra La Habana que apuntan a personas y entidades que apoyan al aparato de seguridad del Gobierno cubano o que son cómplices de corrupción o de graves violaciones de los derechos humanos.
No quedó claro de inmediato qué personas o entidades se ven afectadas por las sanciones, pero según dos funcionarios consultados por la agencia Reuters, en el decreto se habla por primera vez de vínculos de Cuba con Irán y de permitir actividades de organizacciones terroristas como Hizbulah.
Raúl Castro, ex máximo dirigente de Cuba hasta que renunció en 2018, estuvo presente en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada de EE.UU., donde le entregaron dos libros que, según las autoridades del país caribeño, contenían más de 6,2 millones de rubricas recogidas en la iniciativa gubernamental “Mi firma por la Patria”.
El predecesor de Díaz-Canel no aparecía públicamente desde el recibimiento de los restos de los 32 militares cubanos que murieron en los ataques estadounidenses en Caracas y la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
A la tradicional marcha por el Día Internacional del Trabajo en La Habana asistieron decenas de miles de personas y, según cifras oficiales, más de 800 representantes extranjeros de 38 países, así como delegaciones de 152 organizaciones sindicales y solidarias.
