
El viernes pasado, 1 de mayo, miles de trabajadores se manifestaron por las calles de Málaga. Entre las consignas de quienes desfilaron por esta ciudad andaluza en el primer día de la campaña electoral del 17-M, una de las más compartidas y unánimes fue el no a la guerra.
Cualquiera estará de acuerdo con esa consigna que ha abanderado el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aunque, a decir verdad, a Andalucía no le está sentando nada mal la escalada del gasto militar derivada de las sucesivas guerras de Ucrania y ahora en Irán.
Otra cosa es que los sueldos de los trabajadores escalen al mismo ritmo que las necesidades apremiantes de los programas de defensa como sugiere Francisco Martínez, un veterano metalúrgico que el viernes marchaba en la manifestación en Málaga enfundado en su camiseta roja de CC.OO. “Yo no sé si a algunos les va muy bien. A nosotros… para que te suban un duro has de pelear y pelear”, se lamenta.
La comunidad andaluza es, después de Madrid, la segunda región con mayor volumen de facturación de la industria de la seguridad y la defensa. En 2024 ya había alcanzado el 22% por ciento del conjunto de España según un estudio de la patronal del sector, Tedae. Madrid es la primera región y acapara más del 50%.
Previsiblemente la cifra de negocio en Andalucía habrá aumentado en estos dos últimos años en los que la consolidación de la cota del 2 por ciento de gasto del Estado en proyectos de defensa es ya un hecho asumido por todos.
El 73% de los fondos que financian los proyectos estratégicos de defensa se invierten en Andalucía. El ministerio de Defensa ha delimitado cuatro corredores estratégicos, los territorios en los que se ubican las empresas que proveen al sector en toda España. Andalucía es la única región por la que pasan dos de estos corredores.
Navantia, en Cádiz, y Santa Bárbara y Airbus en Sevilla son las empresas más conocidas del sector pero, en realidad, son más de doscientas compañías de tamaño medio y pequeño las que forman parte del conglomerado de la industria de defensa asentadas en esta comunidad con más de 35.000 empleos y un volumen de negocio que supera los dos mil millones.
En los últimos años ha cobrado especial relevancia el sector aeroespacial, en el que la Junta de Andalucía ha puesto especial empeño y genera ya más de 11.000 empleos. El 45% de la facturación de estas empresas procede del sector de defensa y la seguridad.
Por su parte, la patronal del sector metalúrgico de Andalucía ha reunido a un grupo de ochenta empresas en el llamado Hub de defensa. Carlos Jacinto Marín, su director, considera que el potencial del sector metalúrgico en Andalucía para el ámbito de la defensa es “un desconocido en España”. Unos cardan la lana –y se refiere especialmente a catalanes y vascos– y otros se llevan la fama. Pero lo cierto es que si uno mira el mapa de los corredores de defensa, ninguno de ellos pasa por Catalunya. (Un dato que objetivamente algún día habrá que reconsiderar.)
Pese a su pujanza en la comunidad, la industria de defensa queda fuera del debate electoral: casi nadie la discute
Los datos son prometedores para el sector. Los Programas Especiales de Armamento para obtener las capacidades que España está obligada a cumplir en el marco de los programas de la OTAN comprometen una inversión pública de 94.000 millones de euros. Andalucía se va a llevar un buen bocado.
Una de las paradojas de la campaña electoral en curso es que ni populares ni socialistas –unos al frente del gobierno regional y otros a cargo de la Administración central– han sacado a relucir estos datos. Muy pocos discuten la industria de la guerra.
El Gobierno central ha tomado decisiones estratégicas que van a favorecer el impulso de este sector en Andalucía. El ejemplo más claro es la base logística del Ejército de Tierra en Córdoba, donde se reubicarán casi todos los talleres de mantenimiento hoy repartidos por el país. Una inversión de más de quinientos millones de euros. A este proyecto hay que sumar otras inversiones en Huelva y en Jaen para el impulso de las naves no tripuladas.
En el último trimestre de 2025 el sector industrial aportó un tercio del producto interior bruto de Andalucía. Por supuesto no todo son tanques ni cañones, pero también cuentan y cada vez más.

