La fractura entre Florenci y Jordi Pujol sale a la luz

Florenci Pujol vivió con angustia creciente los últimos años de su vida. El uso que su hijo, Jordi, hacía de Banca Catalana lo tenía muy preocupado. Así se desprende de las entradas inéditas del dietario de su yerno, Francesc Cabana, a las que ha tenido acceso La Vanguardia. Cabana, de 91 años, es viudo de la hermana de Jordi Pujol. El año 1988, el abogado e historiador de la economía publicó Banca Catalana. Diari Personal, una historia de la entidad de la que fue secretario general, director general y vicepresidente. El volumen incluía algunas entradas de su dietario durante la etapa en el banco. El diario personal de Cabana, sin embargo, contenía más anotaciones que en aquel momento no incluyó.

El año 2017, tres años después de la confesión de Jordi Pujol sobre la supuesta herencia de Florenci, Francesc Cabana escribió el volumen de 600 páginas La meva història de Banca Catalana (1959- 1982). Una mena de Memòries. Este, el doble de extenso que el anterior, daba más detalles del auge y caída de la entidad e incluía nuevas entradas de su dietario. Tal como detalla la introducción, Cabana pretendía dejar clara su gestión y explicar que, a pesar de todo, él había sido “un buen banquero”. Cabana valoró la publicación, pero después del retorno de alguna editorial y del posible impacto emocional en los descendientes de los protagonistas, lo guardó en un cajón.

Las entradas en el diario, a las que ha accedido ‘La Vanguardia’, son muy relevantes en el marco del juicio en los Pujol

Este diario ha accedido al volumen. Las nuevas entradas que aparecen son de gran trascendencia en el marco del juicio a la familia Pujol. Esta última semana los hijos del expresidente han defendido que el origen de los fondos depositados en el extranjero procedía de una herencia de Florenci a los nietos y a Marta Ferrusola. Un “fondo de resistencia”, en palabras de Oriol Pujol, que el abuelo habría ideado para afrontar una eventualidad por la actividad política de su hijo Jordi, que en el año 1960 ya había ido a prisión a raíz de los Fets del Palau. La justificación de los encausados se basa, casi de forma única, en su palabra y en una prueba textual. Una carta hallada el 26 de abril del 2017 en los registros judiciales a uno de los domicilios de Jordi Pujol.

Entre los años 1975 y 1976 Florenci escribió una carta a su hijo centrada en las pérdidas que les ocasionarían Gran Enciclopèdia Catalana, El Correo Catalán y Destino. En su momento la analizó Manel Pérez. El bolsista manifestaba el temor a que el hijo dilapidara el patrimonio familiar usando Banca Catalana para finalidades culturales y políticas. Las entradas inéditas del dietario de Francesc Cabana apuntan en la misma dirección.

El 17 de febrero de 1973, el abogado anota, “el padre [Florenci] está enfadado con Jordi porque hoy se ha marchado a Ginebra sin decirle nada y hace un par de días Marta [Ferrusola] fue a Bruselas sin dar explicaciones. Estos viajes no son muy tranquilizadores”.

Cuando a finales del año 1974, Jordi Pujol anuncia a la comisión ejecutiva de Banca Catalana la compra de El Correo Catalán, el 30 de octubre, su cuñado anota, “Florenci Pujol está que saca fuego por la boca”. Y añade, “la operación supondrá un fuerte enfrentamiento entre padre e hijo”. Y el 2 de noviembre anota, “el padre [Florenci] y Jordi se han enfrentado por el asunto Correo. El padre está que no puede más: ‘¡Hace dos años que no vivo!’”.

El 6 de marzo de 1975, Cabana anota, “el padre ha entrado desencajado para decirme que Jordi había comprado Destino. Hace 15 días le pregunté a Jordi qué había de verdad en los rumores que corrían. Me dijo que había recibido una oferta, pero nada más”. Meses después, el 5 de septiembre, una nueva entrada dice, “ en la comisión ejecutiva ha habido encontronazo entre Jordi y el padre. ¡Quizá Jordi no se ha dado cuenta, pero después el padre me ha hecho la repetida escena de que ‘acabaré para siempre con Jordi!’. Le he recomendado calma y diálogo”.

Más adelante, el 2 de julio del mismo año, Cabana anota, “el padre ha vuelto a hacer un planteamiento catastrófico de Banca Catalana, pidiendo acción. Está cansado y bajo de forma”. Y dos días después, “el padre está lleno de ideas macabras y ha ido a comprar un nicho. David [Tennenbaum, amigo y socio de Florenci] se queja de que el padre le echa la culpa de muchas cosas y dice que preferiría no haber entrado en Banca”.

La desazón de Florenci por la actuación de su hijo crece de forma progresiva. El 5 de marzo de 1980, a quince días de las primeras elecciones al Parlament de Catalunya, Cabana anota: “El padre ha vendido las acciones del Laboratori Cuatrecasas [ Fides], incluidas las de Maria [la hija] porque ve venir que las operaciones de BC le pedirán más dinero. Solo me ha hablado, cuando ya estaba hecho. ¡Está asustado, pobre hombre!”. El día 20 Jordi Pujol ganó las elecciones y el 8 de mayo fue investido president de la Generalitat. Hecho que su padre habría vivido “con ilusión”, según anota Cabana.

A pesar de todo, el 30 de septiembre de aquel año, Florenci muere de un infarto a los 73 años. El 4 de octubre, Cabana anota, “todo confirma que el padre vivía en un estado de gran tensión. Dos temas dominaban: la banca y la política. Sobre la primera era pesimista, contraponiendo su espíritu conservador en los negocios con la política arriesgada y atrevida del banco. Políticamente, sufría por los ataques que recibe Jordi y pensaba ir al debate político del 1 de octubre en el Parlament de Catalunya”. Era un debate sobre la política del consejo ejecutivo que se pospuso un día, precisamente por la defunción de Florenci.

Unos días después, el 10 de noviembre, Cabana escribe que la viuda, Maria Soley, le explica que Florenci “antes de morir, le había dicho que había sido un cobarde por no enfrentarse con Jordi en BC y que, por esta culpa suya, las cosas podrían ir mal; que toda su vida había girado en torno a su hijo y que no moriría satisfecho. Realmente, las relaciones padre-hijo fueron exponente de un alto dramatismo y de un amor filial extraordinario por parte de mi suegro, el cual se sacrificó personalmente, e incluso sus ideas, por las del hijo”. Once días después, el presidente convoca a su cuñado a la Generalitat, “para hablar del testamento del padre”.

Francesc Cabana concluye en sus Memòries que Florenci “habría hecho lo que hiciera falta por su hijo y lo hizo, incluso cuando no estaba de acuerdo” y que murió “el día antes de un debate parlamentario que le preocupaba. Su corazón, con más razón, no habría soportado la crisis de Banca Catalana”. En las anotaciones inéditas del dietario no se menciona la herencia, cuya existencia siempre ha negado conocer el cuñado de Pujol. Pero dibujan un Florenci muy preocupado por la actuación de su hijo. La versión íntegra del dietario es plausible que añada más contexto a esta relación.

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