
Magistrada, de Europa creyente y ocho años ministra de Defensa, Margarita Robles respondió a todo lo que le preguntaron en Foros de Vanguardia sin pisar minas ni entrar en zafarranchos de combate, prudencia que explica su condición de ministra mejor valorada en las encuestas. ¿Puente entre PSOE y PP? “¡Yo no soy puente de nada, yo soy una señora de la carrera judicial!”.
No hay debate sobre el estado del mundo que no pase por Donald Trump. Prieta la formación, Robles se mantuvo firme en la defensa de máxima distancia de la guerra de Irán. “Lo que no hará nunca España es aceptar una guerra cuyo objeto no sabemos. No a las guerras ilegales. La de Ucrania es una guerra defensiva”, matizó. De modo que se mantiene el criterio de no mezclarse en el estrecho de Ormuz ni en su reapertura, salvo hipotética cobertura legal, algo que solo dispensan las Naciones Unidas. Lo que pasa en Ormuz, se queda, pues, en Ormuz…
A la ministra de Defensa le duele Ucrania. “Llevo Ucrania en el corazón”. En sus comentarios, anécdotas y confesiones, Robles fue más allá del cargo y supo transmitir su dolor íntimo por el calvario de los ucranianos. Y nada tuvo de show la exhibición de una galleta que le entregó días atrás en Kyiv un ucraniano de 22 años y tres en el frente como agradecimiento al apoyo de España.
“La guerra de Ucrania es un empate infinito –lamentó–, y con el riesgo de enquistarse”. Pese a la prudencia, Margarita Robles deslizó su frustración con la inacción de la ONU –“no hay árbitro internacional”– y la propia Unión Europea. La guerra de Ucrania, cuatro años ya, “es fallo de todos nosotros, (los europeos), estamos fallando”.
El moderador, Ramón Rovira, disparó veloz, aprovechando la guardia baja de la ministra.
-¿Y por qué entonces no enviamos tropas a Ucrania?
-Sería peor todavía…
He aquí los sapos que impone la razón de Estado o el realismo del mal menor. Europa ha vivido de “papá” Estados Unidos –expresión de la ministra– y ahora está obligada a fortalecer sus dotes defensivas porque “hay países (los socios vecinos a Rusia) muy preocupados”.
Algo de razón tenía Francisco cuando dijo que “esta ministra de Defensa me hace pensar en la paz”
Este rearme de Europa no exige a España ir más allá del objetivo del 2% del PIB porque siempre cumplimos con las obligaciones no económicas, al decir de la ministra. El parné no lo es todo. Y si se invierte más que nunca será en detrimento de otras partidas, algo así como el milagro español bis.
El repaso incluyó el Sahel, otro foco de riesgo, que puede incluso desestabilizar Mauritania. Y de ahí a la hipótesis de represalia de EE.UU. a España vía apoyo a la marroquinidad de Ceuta y Melillla, al modo del Sahara. “¡Ceuta y Melilla son tan españolas como Zamora y Cuenca!”, zanjó Robles, aunque el Gobierno no ha autorizado nunca una visita del Rey, asunto pendiente.

A modo de sorpresa, sor Lucía Caram subió al escenario para saludar a su amiga Margarita, que se soltó a hablar un catalán impecable. Caram recordó como el papa Francisco le dijo, ante Robles: “Esta ministra de Defensa me hace pensar en la paz”. Así lo transmite, aunque el tándem se despidió del auditorio con una promesa: “¡Seguiremos dando guerra!”.

