A pesar de las crecientes quejas de los ciudadanos, que según las encuestas no creen que con el actual presidente se viva mejor, Donal Trump demostró que su puño aún es de acero en el control del Partido Republicano.
La retórica vengativa del líder de Estados Unidos demostró el alcance de su poder la noche del martes dentro del GOP (Grand Old Party), cuando cinco de los siete senadores estatales republicanos de Indiana perdieron sus primarias frente a candidatos respaldados por Trump.
Después de que el Senado estatal de Indiana se negara a aprobar un nuevo mapa congresual para las elecciones de mitad de mandato del próximo noviembre, el mandatario dio su apoyo a un grupo de aspirantes que se enfrentaba a siete legisladores que votaron en contra de un mapa que habría eliminado dos distritos en los que habitualmente ganan los demócratas.
Trump reiteró su oposición a los ocho legisladores estatales el mismo martes. Se burló de ellos llamándolos RINOS, el acrónimo de “republicanos solo de nombre” al que siempre recurre para despreciar a los conservadores que no comulgan con su credo.
“Buena suerte a esos grandes candidatos al Senado de Indiana que compiten contra personas que no se preocupan en absoluto por nuestro país ni por mantener la mayoría en el Congreso”, escribió en Truth Social.
Trump celebró las victorias desde su red social a medida que se conocían los resultados durante la noche. El éxito de sus respaldos, incluso en contiendas legislativas estatales tradicionalmente de bajo perfil, subraya su control sobre el partido, aunque los índices de aprobación de su gestión se hallan en mínimos históricos.
El “efecto Trump” ha tenido menos valor en elecciones especiales competitivas contra demócratas, con los conservadores acumulando derrotas durante este segundo mandato.
Entre quienes perdieron sus primarias se encuentran los senadores estatales republicanos Dan Dernulc, Travis Holdman, James Buck, Linda Rogers y Greg Walker, todos por márgenes de dos dígitos. Pero Greg Goode, otro de los desafectos, logró imponerse cómodamente a sus rivales.
Una contienda seguía estando demasiado ajustada este miércoles para declararse un ganador. El senador estatal Spencer Deery mantenía una ventaja de tres votos frente a su rival respaldado por Trump.
Hubo un octavo caso. Un senador estatal republicano que se opuso a la redistribución de distritos también perdió su primaria. Pero el presidente no respaldó formalmente al oponente de Rick Niemeyer, pero aun así pidió su derrota.
Trump ha respaldado con frecuencia a candidatos en primarias al Congreso desde que llegó a la presidencia por primera vez. Sin embargo, intervenir contra legisladores estatales en funciones es algo poco habitual para él.
Es poco probable que el mapa de Indiana cambie este año, pero los analistas políticos señalaron que los legisladores estatales podrían sentirse ahora más motivados a tratar el asunto.
En otra primarias, en Ohio, el multimillonario republicano Vivek Ramaswamy -considerado un mini Trump– se enfrentará este otoño a la demócrata Amy Acton en la contienda abierta para reemplazar al gobernador Mike DeWine (republicano), quien dio respaldó a Ramaswamy. Pero esta elección de los conservadores muestra que los demócratas pueden tener opciones de ganar un cargo por lo general atesorado por los republicanos.
