¡España está preparada!

El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, manifestó recientemente que “España está bien preparada para una desaceleración que será evidente y clara, dado que no puede evitar el contexto actual”. Esta declaración resulta similar a la emitida por José Luis Rodríguez Zapatero en mayo del 2008, previo al inicio de la gran recesión hipotecaria: “España está bien preparada para afrontar la crisis económica”.

Los responsables políticos y económicos suelen minimizar las crisis al principio, luego lo hacen por responsabilidad para evitar alarmar. Ahora parece existir un consenso nacional e internacional sobre que, si no se firma la paz antes del verano, la situación será muy grave. Mantener dos guerras simultáneas durante mucho tiempo no es sostenible. Por eso aún se espera que las grandes potencias lleguen pronto a un acuerdo para finalizar los conflictos en Ucrania e Irán, como insiste Donald Trump. El problema es que ya no es posible confiar en él.

Cuando te enfrentas con la primera potencia del mundo, siempre hay consecuencias

Guindos también destaca como positivo “un sistema financiero sin dudas y una economía competitiva”. Lo mismo que dijo Zapatero en septiembre del 2008: “España tiene el mejor sistema financiero del mundo”. Sin embargo, meses después, la mayoría de las cajas de ahorros fueron intervenidas, incluyendo Bankia.

Es como si existiese un método predeterminado que suelen utilizar los gobernantes cuando vienen mal dadas. Primero, negar la crisis. ZP lo hizo hasta la saciedad. Estados Unidos y el mundo estaban en crisis, pero España no, era el país que más crecía y el que tenía una economía más competitiva. Sánchez repite, dice exactamente lo mismo.

Segundo, se asegura que España está en su mejor momento porque gestionamos mejor que nadie y, además, estamos muy lejos del foco del conflicto. Zapatero y Sánchez se parecen mucho en esto. Sus seguidores lo repiten una y otra vez, impidiendo hacer un diagnóstico correcto para tomar las medidas adecuadas. Insisten en sus eslogan: “Esta no es nuestra guerra”, “nos colocamos en el lugar correcto de la historia” y el “cierre de estrecho de Ormuz no nos afecta”. El enfrentamiento con Estados Unidos e Israel “no nos asusta”, no tendrá consecuencias. Pero la historia nos dice que, cuando te enfrentas con la primera potencia del mundo y su mejor aliado, siempre hay consecuencias y estas suelen ser económicas.

En tercer lugar, el sistema financiero se fortaleció tras la reconversión de Guindos. Sin embargo, la banca española sigue expuesta a riesgos en países vulnerables de Latinoamérica, y algunos bancos no cuentan con el tamaño ni la tecnología para competir internacionalmente.

Si no se aplican las medidas correctas, como sanear las cuentas públicas o controlar las rentas, podríamos enfrentarnos a una situación similar a la que sufrimos en las tres recesiones anteriores. En realidad, no estábamos tan preparados como dice el Gobierno.

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