La inflación se elevará al 4% si la guerra de Irán se prolonga más allá del verano

Les previsiones económicas de Funcas se basan en dos escenarios. En el optimista, en base a que la guerra en Irán termine antes del verano y, por tanto, en una apertura progresiva del Estrecho de Ormuz, los cálculos son de un impacto limitado en la economía española, tanto en el crecimiento, que se quedaría en el 2,2% este año, como en la inflación, que llegaría al 3,3%. Es decir, incrementos sobre las previsiones anteriores, pero relativamente moderados, ocho décimas más del IPC y dos menos de crecimiento. 

Todo cambia, sin embargo, si el conflicto se prolonga más allá de los meses de verano. En este escenario tensionado, la inflación ya llegaría al 4% de media este año y el aumento del PIB se quedaría en un 1,8%. Y además, llevaría probablemente a que en el tercer o cuarto trimestre del año el crecimiento fuera cero. Un cambio sustancial de escenario que se produciría no solo por los efectos del incremento de los precios de la energía, sino también por una diferencia de percepción; si ahora se considera el impacto de la guerra como un elemento transitorio, su prolongación llevaría a considerarlo ya permanente.

El aumento del turismo suavizará la ralentización del crecimiento 

“Sería un choque de precios y también un choque de incertidumbre”, explica Raymond Torres, director de coyuntura Económica de Funcas, que apunta a que “en la decisión de las empresas y las familias hay mucha psicología. Ahora la psicología sigue siendo optimista, pero si pasamos a un escenario lúgubre de guerra prolongada, sería distinto”. Es decir, al ser considerada una crisis transitoria, tanto empresas como ciudadanos, perciben la pérdida de poder adquisitivo como temporal, y mantienen la senda de crecimiento del gasto absorbiendo la pérdida de poder adquisitivo ahorrando menos. “Si la crisis se percibe como permanente, sería otra cosa”, concluye Torres.

Son los dos escenarios que dibuja Funcas que destaca también el apoyo que supondrá el turismo para moderar el freno del crecimiento. El cálculo es que este año se llegue a los 100 millones de visitantes, y cuando más se note el impacto de la guerra en el crecimiento, en los dos próximos trimestres, es cuando la llegada de los ingresos por turismo puede impulsar la actividad. “El turismo puede suavizar los dos trimestres complicados que tenemos por delante”, ha afirmado el director general de Funcas, Carlos Ocaña, en la presentación de las previsiones.

Los indicadores apuntan a que la llegada de visitantes aumentará este año en parte por el efecto de país refugio que tiene España en estos momentos de conflicto geoestratégico.

Otro de los elementos incluidos en estas previsiones es una alerta sobre el margen presupuestario, de cómo el actual conflicto pone de manifiesto la necesidad de mantener una capacidad de reacción para situaciones como la actual. Lo cierto es que España dispone de este margen actualmente, no porque haya disminuido su gasto total, sino por el crecimiento del PIB que ha permitido reducir la deuda en relación con el PIB; no es el caso en euros corrientes. Esta situación podría cambiar si se ralentiza el crecimiento.

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

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