Trump anuncia que la guerra “llegará a su fin” si Irán cumple con lo “acordado”

Donald Trump ha anunciado que Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo preliminar para la paz, que renueva el optimismo sobre el fin de dos meses de guerra en Oriente Medio. A la vez, el presidente ha amenazado a Teherán con los mayores bombardeos desde el inicio de la ofensiva si no cumple con las condiciones del supuesto pacto. 

Pese a su optimismo, Irán no ha confirmado públicamente ningún acuerdo, aunque, según el portal estadounidense Axios, sí estaría “evaluando” un memorando de una página propuesto por Washington, con el que se declararía el fin del conflicto y se abriría un proceso de 30 días para negociar la paz definitiva.

“Suponiendo que Irán acepte entregar lo que se ha acordado —lo cual, quizá, sea una gran suposición—, la ya legendaria Furia Épica llegará a su fin, y el altamente eficaz bloqueo permitirá que el estrecho de Ormuz esté abierto para todos, incluido Irán”, ha anunciado Trump en su plataforma, Truth Social, en alusión a la campaña de bombardeos masivos junto con Israel. “Si no aceptan, comenzarán los bombardeos, y serán, lamentablemente, de un nivel e intensidad mucho mayores que antes”.

El esperanzador anuncio, que ha hecho subir los mercados y bajar el precio del barril de Brent, llega poco después de que la Guardia Revolucionaria iraní haya asegurado que podría reabrir el estrecho de Ormuz, dos meses después, tras el fin de las “amenazas de los agresores”. Trump suspendió anoche su llamado Proyecto Libertad, la operación de escolta de buques varados en esta vía marítima crucial para el comercio internacional, citando “grandes avances hacia un acuerdo completo y definitivo” con Irán.

El mandatario no ha detallado los términos del presunto “acuerdo”, ni las supuestas concesiones de Teherán, ni ha especificado quién ha sido su interlocutor en la negociación con “representantes de Irán”. Esta mañana, Axios ha avanzado, citando a funcionarios de EE.UU., que los dos países en guerra estaban “cerca” de alcanzar un acuerdo en forma de memorando de entendimiento.

Poco después, la agencia Reuters ha confirmado el optimismo sobre el fin de la guerra, citando a una fuente de Pakistán, el principal país mediador, que ha dado veracidad al informe sobre un memorando. “Cerraremos esto muy pronto. Nos estamos acercando”, ha declarado la fuente.

Según los medios citados, Washington habría dado 48 horas a Teherán para que responda sobre varios puntos clave. Entre otros, Teherán debería comprometerse a una moratoria sobre el enriquecimiento de uranio, Trump levantaría sus sanciones y liberaría fondos iraníes congelados, y ambas partes levantarían sus respectivos bloqueos navales en Ormuz.

El bloqueo naval estadounidense a los buques iraníes sigue vigente, según ha demostrado el ataque producido esta noche por parte de las fuerzas estadounidenses contra un petrolero iraní. El buque, llamado Hasna, intentaba romper el cerco de Washington, según ha informado el Comando Central, y se dirigí a un puerto iraní en el golfo de Omán.

EE.UU. intercepta un petrolero iraní en el golfo de Omán como parte de su bloqueo naval, que sigue vigente

El portavoz de la comisión de seguridad nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Rezaei, ha echado un jarro de agua fría sobre el optimismo de Trump. Ha dicho que el anuncio de que ambos países están cerca de alcanzar un acuerdo es un “deseo estadounidense, no una realidad”. 

Por su parte, el principal negociador de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha asegurado que Washington está buscando la rendición de Teherán por diversos medios, incluido un bloqueo naval. “El enemigo, en su nuevo diseño, busca, mediante un bloqueo naval, presión económica y manipulación mediática, destruir la cohesión del país para obligarnos a rendirnos”, ha afirmado a través de Telegram.

 En la última ronda de negociación, el 11 de abril en Islamabad (Pakistán), poco después del anuncio del alto el fuego, las líneas rojas de ambas partes seguían muy alejadas. Washington ha convertido el fin del programa nuclear iraní en su principal objetivo, pero este es para Irán una fuente de orgullo nacional, que aceptaría limitar –como en el acuerdo fraguado por Barack Obama en el 2015–, pero en ningún caso desmantelar.

Lo que sí ha cambiado es la posición iraní respecto a Ormuz, que por primera vez desde la agresión estadounidense e israelí podría volver a abrirse al comercio internacional de forma segura. Por este estrecho en el Golfo Pérsico, transitaba antes de la guerra alrededor del 20% del petróleo mundial. Su bloqueo efectivo, por los ataques de Irán a cargueros y petroleros, ha llevado en las últimas semanas el precio del barril de Brent hasta los 115 dólares, aunque este se ha reducido con fuerza en las últimas horas, tras los anuncios de Washington y Teherán.

Hoy siguen atrapados en la vía marítima “más de 22.500 marineros embarcados en más de 1.550 buques comerciales”, según afirmó el martes el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, en una rueda de prensa desde el Pentágono.

En una entrevista con el medio afín New York Post, Trump ha asegurado que todavía es “demasiado pronto” para considerar una nueva ronda de diálogo en persona con Teherán. El mes pasado, el presidente anunció en dos ocasiones que sus emisarios –el vicepresidente J.D. Vance, su yerno Jared Kushner y su amigo y enviado especial Steve Wirkoff– iban a viajar a Islamabad para tratar de llevar a buen puerto la negociación. Finalmente, tuvo que cancelar ambos viajes al país mediador tras los plantones de Teherán.

Entonces, Irán justificó su negativa al diálogo por considerar un “acto de guerra” bloqueo naval de EE.UU. a sus puertos, que ha estrangulado su principal fuente de ingresos. Anoche, en su anuncio de que iba a suspender la operación de escolta en Ormuz, Trump dijo que el bloqueo naval iba a permanecer “en plena vigencia”, algo que de momento parece no haber cambiado.

“Quieren llegar a un acuerdo de forma desesperada”, ha insistido esta tarde Trump, en un acto desde la sala este de la Casa Blanca. En realidad, Irán no da muestras de ello en público, y varios analistas coinciden en que quizás sea el líder estadounidense quien desea desescalar la situación para no frustrar su anunciado viaje a China la semana que viene.

Si hoy terminara la guerra, EE.UU. no habría logrado casi ninguno de los objetivos propuestos en un inicio: Irán sigue teniendo en su poder el uranio enriquecido y activo el programa nuclear; mantiene su capacidad de presión a Occidente en Ormuz y su arsenal militar, aunque degradado, no ha sido desmantelado; sigue financiando a sus milicias aliadas, como Hizbullah, que mantiene capacidad de atacar a Israel y desestabilizar la región, y no se ha producido ningún cambio de régimen democrático, pues el régimen de los ayatolás está liderado ahora, aunque desde la sombra, por Mojtaba Jamenei, el hijo del anterior dictador.

Javier de la Sotilla Puig

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