EE.UU. e Irán cruzan ataques en el estrecho de Ormuz y dejan al borde del colapso la tregua

El frágil alto el fuego que se mantenía desde el pasado 7 de abril entre Estados Unidos e Irán pende de un hilo tras un violento intercambio de ataques en el estrecho de Ormuz en la madrugada de este viernes. Ambas potencias han confirmado el fuego cruzado, pero mantienen versiones opuestas sobre quién inició la agresión y cuáles han sido los daños reales.

El origen de la escalada es objeto de disputa. Según el Cuartel Central General de Irán, la mecha se encendió cuando EE.UU. atacó dos embarcaciones —una de ellas, un petrolero iraní que se dirigía hacia Ormuz— y bombardeó “zonas civiles” en Bandar Jamir, Sirik y la isla de Qeshm, en la costa sur del país. En respuesta, la Guardia Revolucionaria asegura haber lanzado una “operación amplia” con misiles balísticos y drones con múltiples ojivas contra la flota estadounidense, alegando haber causado “daños significativos”.

El Pentágono, sin embargo, desmiente frontalmente la versión de Teherán. El Comando Central estadounidense sostiene que sus fuerzas actuaron en estricta legítima defensa tras sufrir ataques “no provocados” de Irán. Según esta versión militar, las fuerzas iraníes lanzaron misiles, drones y pequeñas embarcaciones contra tres destructores de la Armada que transitaban por la vía internacional. Las autoridades estadounidenses aseguran que Irán no logró alcanzar ningún objetivo estadounidense durante la ofensiva.

Aunque el Mando Central afirma que “no busca una escalada”, la tensión se ha trasladado al interior del país persa. La agencia semioficial iraní Mehr informó de la activación de las defensas antiaéreas en la capital, Teherán, un movimiento que sugiere el temor a una respuesta militar a mayor escala, aunque hasta el momento ninguna de las partes ha confirmado ataques en esa zona.

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