Los pájaros que ni Hitchcock vio venir

Los pájaros del genio cinematográfico tienen esa mirada fija y vacía idéntica a la lente óptica de un pequeño dron de guerra: te observa consciente de tu impotencia. No puedes hacer nada. Solo santiguarte.

Fotograma de la película 'Los pájaros' de Alfred Hitchcock 
Fotograma de la película ‘Los pájaros’ de Alfred Hitchcock Getty

Los drones entran en el radar del Reino de los Cielos. El Sumo Pontífice oficializó esta detección en su contundente homilía contra la guerra en San Pedro del Vaticano. León XIV clamó por “romper la cadena demoníaca del mal” para crear un mundo “en el que no haya espadas, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal, ni lucro injusto”.

Por primera vez la palabra dron resonaba en la basílica de basílicas, ante el altar de la Confesión, con un eco apocalíptico de ángel caído.

La Tercera Roma lo vio venir antes que el Vaticano: los drones llevan tiempo en el radar educativo de Moscú. El manejo de los kaláshnikov con hélices ya está incorporado al sistema escolar ruso. El manual de primaria –de 14 y 15 años– inicia a los alumnos en el montaje, programación y pilotaje. Y el de secundaria –15 a 17 años– forma parte de la asignatura Fundamentos de Defensa y Seguridad de la Patria, y su enfoque es más militar.

Manuales escolares rusos de Primaria y Secundaria para aprender a manejar drones 
Manuales escolares rusos de Primaria y Secundaria para aprender a manejar drones PGP

Se incuba una batalla global entre ángeles , y el objetivo del Kremlin es tener en cuatro años a un millón de jóvenes que muevan drones como varitas mágicas.

Harry Potter está prohibido en Rusia, pero el manual de secundaria respira a Hogwarts: explica a los niños que ya en la antigüedad soñaban con “dragones ligeros sin alas”. Y el de primaria les dice que los drones “ya son parte de nuestras vidas”. Y de nuestras muertes. El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, afirmó hace unos días que Ucrania está eliminando a entre 25.000 y 30.000 soldados rusos al mes, y que en el 95% de casos lo hace con drones.

Es la nueva orden de Kiyv contra el invasor, que uno de cada tres drones vayan directos al cuerpo de los soldados rusos. “Llámalo un plan de asesinato, sí, y nos estamos superando”, dice Robert Brovdi, comandante de la unidad ucraniana Pájaros de Maydar . 

 “Nosotros llevamos al frente camiones llenos de muchachos y los ucranianos, camiones llenos de drones”, se lamenta un bloguero de guerra ruso.

Es la historia de una necesidad. “No tienes las cartas para ganar”, espetó Trump a Zelenski para humillarlo en directo desde el despacho oval. Un año después, el líder ucraniano ya tiene las cartas: un ecosistema de drones que da un vuelco a las tácticas de la guerra.

Kiyv ha tejido una de las máquinas militares asimétricas más efectivas de la historia moderna. Ha inventado drones que han hundido la mitad de la flota rusa del mar Negro. Y ha democratizado a las fuerzas aéreas con una red de amas de casa acoplando piezas en cocinas, programadores emergentes y soldados en el frente: enjambres de drones antidrones baratos que ya exporta a las monarquías del Golfo.

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sigue obsesionado con hacer de cada soldado un muñeco Ken (el novio de Barbie) ignorando que la guerra del futuro la harán guerreros quizá obesos engullendo hamburguesas mientras manejan pájaros en la distancia. “Es como marcar un gol”, dice un soldado ucraniano de la sensación de cargarte un gran dron ruso con un diminuto dron ucraniano.

Es una gran batalla con aires de Código Da Vinci, con ángeles invadidos contra ángeles invasores en la que los rusos van a la zaga mientras los yanquis se distraen masturbándose con los tuits de Trump. Ángeles bombardeando fábricas de ángeles: los ucranianos ya han atacado dos veces con drones la factoría de drones rusos Atlant.

Son pájaros que ni Hitchcock habría imaginado. A diferencia de otros monstruos de la gran pantalla, los pájaros de su película no tienen expresión. Tienen esa mirada fija y vacía idéntica a la lente óptica de un dron: te observa consciente de tu impotencia. No puedes hacer nada. Solo santiguarte.

El genio del suspense llenó con manchas negras el nítido cielo de Bodega Bay, la misma estética de terror que generan hoy los enjambres de drones en las nubes de Ucrania. Enjambres contra enjambres. Como si te lanzaran un panal a la cara: drone significa abeja macho en inglés, por su zumbido.

Avión modelo Etrich Taube con el que los italianos lanzaron el primer bombardeo aéreo de la historia 
Avión modelo Etrich Taube con el que los italianos lanzaron el primer bombardeo aéreo de la historia Archivo

En su película, Hitchcock combinó pájaros reales con pájaros mecanizados. Hoy fabricamos drones biomiméticos con forma de pájaro para pasar inadvertidos, como la inquietante silueta de ave rapaz, plumas incluidas, del monoplano con el que el subteniente Giulio Gavotti lanzó con sus manos cuatro granadas sobre un destacamento turco en Libia: fue, en 1911, el primer bombardeo aéreo de la historia, sin contar las dos bombas que los austriacos soltaron desde globos no tripulados sobre Venecia en su asedio de 1849.

En el mundo real, rapaces o gaviotas suelen atacar a los drones por intrusos. En el film, los intrusos son las aves mecánicas que Hitchcock hizo volar.

Pasando sus páginas, observo que el manual escolar ruso acaba con la foto de un masivo enjambre de drones formando una gran paloma de la paz. Al final, el apocalipsis será eso, un algoritmo camuflado de Espíritu Santo.

Plàcid Garcia-Planas Marcet

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