Moscú afronta su día de la Victoria en paz gracias a Trump

Vladímir Putin podrá celebrar su día de la Victoria en paz gracias a Donald Trump.

Ayer por la tarde, a pocas horas del 9 de mayo, el presidente estadounidense salió al rescate de su homólogo ruso y anunció vía Truth Social un alto el fuego de tres días que tiene que entrar en vigor este sábado, coincidiendo con el gran desfile militar en la plaza Roja de Moscú. 

Trump aseguró que él mismo había propuesto esta tregua, y que tanto Putin como Volodímir Zelenski la habían aceptado. Además del cese de las hostilidades, el acuerdo contempla un intercambio de de 1.000 prisioneros de cada bando. “Con suerte, este es el principio del fin de una guerra muy larga, mortal y dura”, afirmó el republicano.

Desfile del Día de la Victoria en Moscú
Desfile del Día de la Victoria en MoscúPavel Bednyakov / Reuters

Poco después de este anuncio sorpresa, Zelenski confirmó haber recibido la solicitud de alto el fuego y garantizó que su país respetará el acuerdo si Rusia también lo hace. “La plaza Roja es menos importante para nosotros que la vida de los prisioneros ucranianos que pueden regresar a casa”, declaró.

Para Putin, el blindaje del desfile que conmemora el triunfo de la URSS sobre la Alemania nazi se había convertido en una obsesión. El presidente ruso decretó el pasado lunes un alto el fuego unilateral del 8 al 9 de mayo, para garantizarse un día de la Victoria tranquilo, pero su homólogo ucraniano respondió que una tregua puntual no tenía sentido, y planteó en su lugar un cese de hostilidades indefinido. El Kremlin ignoró las demandas de Kyiv, y esta semana acabó siendo como cualquier otra: con fuego cruzado entre ambos bandos.

Ayer, Zelenski denunció que durante la noche Rusia había efectuado “más de 850 ataques con drones”, además de 140 ataques contra posiciones de la línea del frente, en un incumplimiento flagrante de la tregua decretada por Putin. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado 390 drones ucranianos, muchos de los cuales se dirigían a Moscú. El jueves, la capital rusa ya había sido objeto de un ataque masivo con drones, según alertó su alcalde, Sergei Sobyanin, quien habló de medio centenar de aeronaves interceptadas.

Ante la amenaza de un posible sabotaje ucraniano durante la jornada de hoy, el Kremlin había adoptado medidas drásticas de seguridad: desde múltiples controles policiales en las calles a cortes del internet móvil, pasando por el cierre puntual de algunos aeropuertos. Asimismo, Putin se vio obligado a reducir el formato del desfile, prescindiendo de la presencia de tanques y misiles. Hoy, solo desfilarán tropas a pie y habrá una exhibición aérea. Una estampa deslucida para un autócrata acostumbrado a exhibir músculo militar.

Toda precaución era poca ante una Ucrania que ya ha demostrado en varias ocasiones su capacidad para golpear a su enemigo en su propia casa: basta recordar la ya mítica operación Telaraña de junio del 2025, con la que Kyiv consiguió destruir aviones rusos en cinco bases aéreas distintas mediante drones ocultos en camiones; o los diversos atentados con explosivos cometidos en los últimos años en el mismo Moscú contra oficiales rusos de alto rango, como el que el pasado diciembre acabó con la vida del general Fanil Sarvárov, jefe de la dirección de operaciones militares del Estado Mayor ruso.

Decoración del día de la Victoria en Moscú
Decoración del día de la Victoria en MoscúAnastasia Barashkova / Reuters

Temiéndose lo peor, estos días Putin llegó a amenazar a Ucrania con represalias brutales en caso de atentado: el Gobierno ruso dijo estar dispuesto a lanzar un ataque masivo sobre el centro de Kyiv, e instó a sus residentes y a los diplomáticos extranjeros a evacuar la ciudad ante esa posibilidad.

Por su parte, Zelenski aconsejó a los aliados de Putin que tenían previsto acudir a Moscú que evitaran la plaza Roja, dado el actual contexto bélico. “No lo recomendamos”, recalcó el jueves. La lista de personas que se pueden dar por aludidas no es demasiado larga, ya que, este año, el día de la Victoria apenas contará con invitados de peso, a diferencia de lo sucedido en el 2025, cuando la efeméride coincidió con el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. 

El presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko; el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico; el presidente de Laos, Thongloun Sisoulith; y el rey Ibrahim de Malasia son las únicas figuras relevantes que se dejarán ver junto a Putin. De Asia Central, tradicional zona de influencia rusa, no acudirá ningún mandatario. Malas noticias para el presidente ruso: ni tanques ni apenas amigos en su gran fiesta.

Daniel Rodríguez Caruncho

Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.

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