
Los códigos de la política catalana cambiaron por completo en las elecciones de 2024. Tras más de una década en la que imperaba la lógica de soberanismo versus españolismo, la aritmética surgida de las urnas retornó el debate al eje ideológico. A ese factor se sumó la irrupción de la extrema derecha independentista.
Dos años después, las encuestas dibujan un crecimiento notorio de Aliança Catalana (AC): podría alcanzar la veintena de escaños y ser tercera fuerza. Las elecciones municipales serán el termómetro que reflejarán cómo sacuden el mapa político. Por ello, los partidos adaptan sus estrategias de confrontación con Sílvia Orriols ante esta probable realidad. En Esquerra Republicana trabajan en “marcos ganadores” contra la formación islamófoba y, aunque quieren evitar darle protagonismo, ya no rehúyen el choque en políticas sociales o nacionales.
Junqueras sugirió que si los servicios secretos españoles tuvieran que “inventar algo” contra Catalunya, sería AC
Desde la sala de máquinas republicana interpretan que esos números de la demoscopia sobre el fenómeno de AC se ajustan a la percepción de la calle. Un gran auge de Aliança podría acercar al independentismo a la mayoría absoluta, pero esa suma es inviable. ERC o la CUP son incompatibles con Orriols. Y así lo trasladan, cada vez más, en los mensajes.
Para la formación republicana, hasta la fecha el catalanismo iba “junto” en aspectos “centrales”. Ahora sitúan una división entre dos modelos de catalanismo. A su entender, Aliança lidera uno “excluyente y poco útil”, mientras que se ven a ellos encabezando uno que es “abierto, propositivo y con vocación de mayorías”.
A su vez, con ello buscan deshacerse del “complejo” de parecer el hermano menor de Junts o del PSC. Durante un tiempo, hay cuadros republicanos que reconocen haber estado “muy pendientes” de las críticas de los posconvergentes y de la presión que suponía que se les reprochara un apoyo a los socialistas “a cambio de nada”.
La relación con Junts está en horas bajas. Les ven “perdidos”. Ante esta dicotomía entre un catalanismo abierto o excluyente, plantean que tendrán que elegir hacia dónde se decantan. Más allá de intentar pescar en los caladeros de posconvergentes y socialistas, ERC aspira a erigirse en el líder del frente contra Aliança: “Somos un partido antifascista por naturaleza”, resumen.
En todo caso, el debate sobre cómo disputar este terreno es intenso dentro de ERC. En una entrevista reciente en La Vanguardia, el portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, dejó entrever que su organización estaba siendo poco contundente contra AC: “Se me van los demonios cuando veo a Orriols casi sin oposición más allá de Illa en el Parlament”.
Pero en la dirección apuestan por confrontar con AC en los debates “incómodos” para la formación xenófoba. En su análisis indican que no sale a cuenta discutir con ellos sobre los temas que ponen constantemente en el foco, seguridad e inmigración. Sin renunciar a hablar de ello porque sus alcaldes se encuentran que son temas centrales en los municipios, quieren darle un enfoque propio y no rebatir los marcos en los que la extrema derecha se mueve como pez en el agua.
Así entonces, fían esa confrontación a espacios como la vivienda, los servicios públicos o el equilibrio territorial. Y otro flanco de ataque es su soberanismo. ERC duda del independentismo de los de Orriols –le acusan de una “pretendida ambigüedad” porque, según los sondeos, se nutrirían de una parte importante de votantes de Vox–. “Avanzar hacia la soberanía es incompatible con querer dividir a la gente del país”, arguyen. Destacan que AC “comparte un relato genérico con aquellos que pretenden destruirnos como nación”, en alusión a Vox.
Hace una semana, Sílvia Orriols deslizó que no tienen controlado si todos sus alcaldables son independentistas. Y Junqueras entró al trapo: “Su proyecto es racista y excluyente, no son independentistas, no trabajan para Catalunya”. En noviembre, el líder republicano ya sugirió que eran un “invento de los servicios secretos españoles”. “A la mínima que se pueda responder en este aspecto, lo haremos”, señalan desde ERC. La veda se ha abierto.

