
El PP catalán está perfilando los principales ejes de su próximo congreso que, además de afianzar el liderazgo del presidente, Alejandro Fernández, quiere poner al día la estrategia y conformar una dirección coral fuerte para intentar ampliar el espacio político en la Catalunya postprocés . Y, por tanto, en un tiempo diferente con respecto al de la celebración de su último congreso, en el 2018.
El cónclave –que debería celebrarse antes del parón estival si el resultado de las andaluzas no trastoca los planes– tendrá así dos líneas que se entrelazan: constituir una dirección con mando político –tras años de interinidad– para que el proyecto de centro derecha liberal conservador pueda crecer y ofrecerse como alternativa a socialistas y nacionalistas. Un partido que sea “útil” para los catalanes. El cónclave se presenta plácido a priori, pero siempre es complejo construir un nuevo equipo de dirección y orientar el rumbo después de la gran línea divisoria que produjo el procés en Catalunya.
Sectores del partido apuestan por el portavoz, Juan Fernández, como nuevo secretario general
El PP catalán ya ha marcado en los últimos años cuáles son las líneas rojas con respecto al nacionalismo. Se trata ahora, según señalan fuentes populares, de situarse en la Catalunya de los próximos años con un ideario que prime lo propositivo sobre la confrontación y que ponga el acento sobre todo en el eje socioeconómico. La política catalana ha ido virando hacia el eje izquierda-derecha, un debate que casa bien con la estrategia del PP.
Dirigentes del partido señalan que se trata de avanzar en la línea ya iniciada de apertura a todos los sectores y entidades. Buena parte de la sociedad, señalan, ha pasado página del procés y hay que optar a ser alternativa. “No puede ser –indican a modo de ejemplo– que el empresariado vote a Salvador Illa”. Casar así en esta “dirección fuerte” con las diferentes sensibilidades, desde el ideario más duro contra el nacionalismo de Alejandro Fernández a los que entienden que sí que existe un “catalanismo moderado”.
Los populares quieren conformar una doble alternativa a socialistas y nacionalistas, cuyo objetivo a corto plazo sería alcanzar una representación del 20%, que facilite la influencia política. Desde la dirección nacional en Madrid también se ha trasladado el interés por anclar bien el partido en el actual mapa social catalán, con una apertura por tanto con respecto a los ejes que marcaron el procés , algunos de los cuales se dan por amortizados. Es, se indica, la línea que Feijóo intenta abrir en sus visitas a Catalunya.
Evidentemente, los populares no van a ceder en sus principios con respecto al nacionalismo, al separatismo, que consideran que sigue siendo excluyente . Teniendo en cuenta también que hay que evitar fugas a Vox y seguir disputando los votos que el PSC se quedó de Ciudadanos. A partir de aquí, buscar en otros caladeros.
El primer gran objetivo del congreso es relanzar el partido, abrir un “debate constructivo” para afrontar con las mejores garantías las elecciones generales, donde Feijóo se juega en Catalunya buena parte de su futuro. El presidente del PP y Alejandro Fernández han rehecho su relación –los 15 escaños de las autonómicas fueron el punto de partida– y el objetivo es configurar un equipo fuerte que ya no responda al equilibrio entre las antiguas “familias” del partido, sino que sea operativo. Y que desde la organización se dé voz a los diferentes activos de la formación, como a los alcaldes (Albiol, Reyes, Tutusaus, Carreras), a la labor de Sirera desde el grupo municipal en Barcelona, a Milián como senador y enlace con Madrid, o a Dolors Montserrat, secretaria general del PPE.
En el PP catalán también se ha abierto el debate sobre la continuidad del secretario general, cargo que ocupa Santi Rodríguez, también diputado en el Congreso, quien ha tenido que afrontar la difícil etapa desde el 2021, cuando el PP obtuvo el peor resultado en el Parlament. Algunos dirigentes del partido miran hacia Juan Fernández, portavoz en la Cámara tras las autonómicas del 2024, que se ha afianzado en su labor parlamentaria y en el territorio.
Los debates se empiezan a abrir a la espera de que el 17 de mayo, fecha de las elecciones andaluzas, el PP ajuste su agenda estratégica.

