Una tecnología basada en el análisis del sudor llega a la prevención del riesgo térmico laboral

El aumento de las temperaturas y las olas de calor cada vez más frecuentes se han convertido en una fuente de preocupación para la seguridad de miles de trabajadores en España. Según los datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, los accidentes laborales durante las olas de calor se han incrementado un 17,4%, lo que supone todo un reto para la gestión de riesgos. En este contexto, la startup Sweanty, una spin-off del CSIC ubicada en el TecnoCampus, ha desarrollado una tecnología capaz de interpretar la química del sudor para prevenir mareos, fatigas y accidentes graves antes de que el daño se manifieste.

Sweanty nació de la tesis doctoral de Laura Ortega, una de las fundadoras de la compañía, que se centró inicialmente en el deporte de resistencia, Sin embargo, la problemática del cambio climático y de las altas temperaturas en el mercado laboral les ha hecho detectar una necesidad más urgente.

Laura Ortega, Founder con Joan Molins, Strategy & Growth de Sweanty en el Congreso de la SEMST en Bilbao
Laura Ortega, Founder con Joan Molins, Strategy & Growth de Sweanty en el Congreso de la SEMST en BilbaoSweanty

Actualmente, se aplican pautas generales para combatir el calor, como pueden ser las pausas obligatorias, la adaptación horaria, las zonas de sombra o el refuerzo de la hidratación. Sin embargo, cada vez más empresas se plantean explorar modelos más personalizados que permitan adaptar la prevención al riesgo real de cada trabajador. Esto es, precisamente, lo que ofrece Sweanty.

“Hemos creado una solución capaz de entender la deshidratación de los trabajadores durante su jornada laboral para proporcionar medidas preventivas personalizadas para cada uno”, explica Anna Llorella, CEO y Fundadora de Sweanty, que recuerda que “cuando llega el calor, o en industrias con procesos con temperatura, hay muchos trabajadores expuestos a temperaturas y humedades críticas”.

Éxito de la prueba piloto

La eficacia de esta propuesta se consolidó tras una prueba piloto realizada el pasado verano en los invernaderos de Semillas Fitó, en Sant Andreu de Llavaneras, donde se utilizaron los dispositivos de medición para analizar el sudor de una veintena de trabajadores y ver el riesgo de cada uno de ellos de forma individual.

Los resultados demostraron que anticiparse al daño tiene un impacto directo en la salud diaria de la plantilla. Tras aplicar planes de hidratación específicos para los trabajadores, el 78% de los empleados reportó una mejoría o incluso la desaparición de síntomas asociados al calor, como mareos y cefaleas, mientras que un 83% aseguró finalizar su jornada con más energía y bienestar. Para Llorella, este caso de éxito es la prueba de que se puede ir un paso más allá del cumplimiento de la normativa. “Nosotros entendemos la fisiología de cada trabajador y proponemos protocolos para que sepan exactamente cómo tienen que hidratarse durante su jornada laboral”, explica.

Sweanty utiliza un sensor de sudor patentado por el CSIC, cuenta con marcado CE y ha sido validada clínicamente en el Hospital Sant Joan de Déu. Este dispositivo no invasivo recoge la pérdida real de líquidos y sales minerales del organismo.

“Analizamos estos datos y enviamos un protocolo de hidratación al trabajador que le servirá durante los siguientes tres o cuatro meses”, detalla Llorella, quien aclara que este límite temporal es necesario porque la forma de sudar puede cambiar si el empleado varía radicalmente de peso o de dieta.

Datos y plan de prevención personalizados

Durante una jornada laboral, el equipo utiliza los SweaTrackers para medir la pérdida de líquidos y electrolitos. Tras procesar los datos, cada empleado recibe un informe con su tasa de sudoración y de pérdida de sodio y un plan de hidratación personalizado para los siguientes tres meses. Al mismo tiempo, la empresa obtiene un informe técnico agregado para evaluar el riesgo térmico por áreas y tomar decisiones preventivas basadas en datos reales. Según Llorella, el objetivo final es “aportar información al departamento de prevención para que pueda tomar medidas más personalizadas, mejorar el bienestar del trabajador durante la jornada laboral y mitigar los efectos devastadores que tiene el estrés térmico en las plantillas.

Esta solución tecnológica está despertando un gran interés en sectores donde el calor representa un riesgo estructural o se convierte en un factor crítico durante los meses de primavera y verano. De hecho, la compañía ya ha firmado acuerdos con quince empresas que van desde la construcción y la agricultura hasta los servicios urbanos de limpieza y la industria pesada. Llorella subraya que en fundiciones se trabaja a veces cerca de procesos a ochocientos grados, lo que convierte el estrés térmico en un problema permanente.

Para escalar esta solución, Sweanty está colaborando con distintos distribuidores de equipos de protección individual que han identificado el valor añadido que la tecnología puede aportar al cliente final. La idea es ir de la mano para acercar a la industria española una capa adicional de prevención, basada en datos objetivos y planes personalizados de hidratación. “Es un win-win para todos, porque complementamos la protección tradicional con un servicio individualizado, medible y orientado a mejorar la seguridad y el bienestar del trabajador”, concluye Llorella.

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