Un billete único para todos los trenes europeos, la idea de Bruselas para potenciar el ferrocarril

Era una de las promesas de Ursula von der Leyen durante esta legislatura. Y, en un momento de incertidumbre por la subida de los precios de los aviones derivada de la crisis de combustible por el cierre del estrecho de Ormuz, impulsar el ferrocarril no puede ser más oportuno. La Comisión Europea ha presentado este miércoles una propuesta legislativa diseñada para simplificar la reserva de viajes transfronterizos con una idea estrella: la creación de un “billete único” para todos los trenes europeos, un solo ticket que permitiría a los pasajeros combinar trayectos de diferentes operadores ferroviarios en una transacción.

La reforma pretende que el ferrocarril sea una alternativa realmente competitiva frente a los viajes en coche o en avión y, según los cálculos comunitarios, podría impulsar hasta en un 5% los viajes por tren en Europa. Hoy en día, se lee en el documento, “los pasajeros siguen enfrentándose a barreras significativas al intentar buscar, comparar, combinar y reservar opciones de viaje”. “No hemos visto la revolución digital en la venta minorista de trenes”, explican fuentes comunitarias, que denuncian que todavía hoy se tarda de media un 70% más de tiempo en reservar un viaje de tren que en reservar un vuelo.

Revolución

El Ejecutivo comunitario cree que los operadores ferroviarios históricos conservan un poder dominante

Con este sistema, el usuario debería poder realizar en una plataforma de su elección –tanto un sistema independiente del estilo de Trainline o eDreams como en la página web de un operador clásico de trenes– el mismo servicio sin tener que mudarse de página web. La revolución llega desde el momento de la compra del billete: aquí las plataformas de venta deben mostrar desde el principio todas las opciones de viaje de una forma “neutra y exhaustiva, sin discriminación ni sesgos”, con criterios objetivos como el precio, la duración del trayecto y también, cuando sea posible, las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Y esto implica que los grandes operadores europeos, es decir, las compañías con una cuota de mercado igual o superior al 50% en los servicios ferroviarios nacionales —como sería el caso de Renfe en España— y que poseen sus propias plataformas de venta, estarán obligados a ofrecer en su sistema billetes de otras empresas. También de la competencia (como Iryo o Ouigo), sin favorecer sus propios productos, según la propuesta de reglamento presentada por la Comisión. El Ejecutivo comunitario argumenta que los operadores ferroviarios históricos, como Renfe, Trenitalia o SCNF, todavía hoy conservan el reconocimiento de marca y son el lugar de referencia para los pasajeros, lo que les da una “posición dominante” al tener el poder de excluir a nuevos competidores de sus plataformas de venta. 

Otra propuesta concreta es que los operadores ferroviarios deben compartir su información sobre tarifas y horarios de forma dinámica. También las subidas y bajadas de los precios, las ofertas con descuento y todas las actualizaciones en tiempo real. Es decir, que deberán mostrar sus cartas en su estrategia comercial con tiempo frente a sus competidores directos. Además, los operadores deberán poner sus billetes a la venta con al menos cinco meses de antelación, con el objetivo de facilitar la planificación de los viajes entre diferentes países. Las plataformas tampoco podrán dividir artificialmente un trayecto en varios billetes separados si pueden emitir uno solo, algo que hasta ahora todavía se hace para eludir las compensaciones ante los pasajeros.

“Llega en un momento crucial en el que la movilidad en Europa está aumentando… y, por supuesto, donde la descarbonización es absolutamente urgente”, subrayan estas fuentes. Pese al aumento del precio de combustible para aviones y al conflicto en Oriente Medio, el tráfico aéreo de pasajeros se expandió en marzo un 3,8%, han indicado esta misma semana las aerolíneas.

Reembolsos

Los pasajeros tendrían más facilidades para reclamar compensaciones en caso de perturbaciones

Los pasajeros deberían ser los principales interesados en que este “billete único” termine saliendo a la luz. Con él, la Comisión insiste en que los usuarios tendrían sus derechos de pasajeros cubiertos durante todo el trayecto. Es decir, que en caso de encadenar diferentes trenes de diferentes compañías, un retraso en uno de los trayectos no supondría mayores impedimentos. También podrían pedir asistencia, un transporte alternativo en caso de problemas y también compensaciones y posibles reembolsos en caso de perturbaciones, aunque los tramos sean operados por compañías diferentes. Y, en caso de retraso o de pérdida de una conexión, la empresa que ha provocado esta situación será la responsable tanto de ofrecer comida o alojamiento como de transportes alternativos o las compensaciones económicas. 

“Europa cuenta ya con más de 200 000 kilómetros de vías férreas que conectan nuestros países, nuestras regiones y nuestras ciudades, pero, a pesar del enorme trabajo realizado y de la extensa red de la que disponemos, son demasiados los europeos que siguen teniendo una mala experiencia con el transporte ferroviario”, ha defendido el comisario europeo de Transportes y Turismo, Apostolos Tzitzikostas. De momento, se trata solamente de una propuesta legislativa, por lo que luego la Comisión deberá negociarla con el Parlamento Europeo —allí los Verdes están presionando con una recogida de firmas— y los Estados miembros.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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