La mitad de los inmigrantes que llegan a España se vuelven a marchar

España acogió a 15 millones de personas nacidas en el extranjero entre el 2002 y el 2024. Sin embargo, la mitad, algo más de siete millones, se volvieron a marchar del país. Es una de las principales conclusiones de un estudio publicado ayer por Funcas que, bajo el título Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España , advierte de la “limitada capacidad” del país para retener a los migrantes, por lo que tiene así una de las tasas de retención más bajas de Europa.

“España atrae con extraordinaria eficacia, pero no retiene con la misma intensidad. La diferencia entre ambas capacidades define el rasgo central de su modelo migratorio. El resultado es un modelo que necesita flujos de entrada muy elevados para sostener una población que se renueva constantemente”, apunta el informe de Funcas.

La investigación también echa por tierra algunos mitos sobre la inmigración, que es una de las claves del crecimiento del PIB español en este momento. Respecto al envejecimiento de la población, el documento señala que la inmigración “no constituye una solución al desajuste demográfico español”, sino que se trata de “un mecanismo temporal de amortiguación que opera con intensidad decreciente y bajo condiciones cada vez más exigentes”.

Sus autores, Héctor Cebolla y María Miyar, sostienen que la contribución de la inmigración a la economía española es “relevante”, aunque “limitada”. La crítica de ambos expertos es que España ha delegado en los flujos migratorios una función que debería complementarse con políticas familiares, de vivienda y planificación territorial.

Otra conclusión destacada es que la inmigración ha contribuido a aumentar el número de mujeres en edad fértil en España y el número de nacimientos. Resulta una obviedad. Sin embargo, el número de hijos por mujer no ha crecido. Así, se puede leer en el informe, el comportamiento reproductivo de las migrantes converge con el de las autóctonas.

Asimismo, el informe concluye que la inmigración no solo rejuvenece la población, sino que también envejece con rapidez. En el 2025, el 22% de los inmigrantes residentes en España tenía 55 años o más, unos dos millones de personas. Casi uno de cada cinco de los llegados entre el 2021 y el 2024 tenía más de 55 años y el 80% de ellos eran extracomunitarios.

A juicio de Funcas, las dinámicas reflejadas en el informe anticipan una “presión adicional” sobre los sistemas públicos de salud y de dependencia. El think tank plantea incorporar al debate sobre los servicios públicos reflexiones sobre el impacto de la inmigración en el largo plazo y superar el foco en la inmediatez.

Fernando Hernández Valls

Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro ‘El año que vivimos sin Gobierno’ (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.

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