Netanyahu intensifica su ofensiva en Líbano ante los planes de paz de Trump

La gran obsesión de Beniamin Netanyahu durante más de dos décadas pende de un hilo. Israel consiguió convencer a Donald Trump para embarcarse en una guerra contra Irán, al que considera su mayor amenaza existencial, y que podría cerrarse con un acuerdo en cuestión de días. Pero la jugada fracasó rápidamente: el régimen de los ayatolás, a pesar de la muerte de la mayoría de sus líderes, respondió con fuego sobre el golfo Pérsico, consiguió cortar el tránsito por el estrecho de Ormuz y disparó el precio del petróleo en todo el mundo.

Mientras Washington busca ahora una salida digna –y lo más rápida posible– a un conflicto del que los iraníes emergen con una capacidad reforzada de negociación, el premier israelí trata de dar una respuesta al ala más belicista de su Gobierno y anoche anunció que había ordenado intensificar su ofensiva contra las milicias de Hizbulá en el sur de Líbano y en la periferia chií de Beirut.

“No vamos a bajar la guardia. Al contrario, he ordenado intensificar la ofensiva. Nos atacan con drones y esto exige de nosotros intensificar los ataques, aumentar la fuerza. Y lo haremos con contundencia”, afirmó Netanyahu. Una ofensiva que comenzó ayer mismo en el valle de la Beqaa y los alrededores de Tiro, mientras la población de la capital libanesa estaba en alerta.

Más allá de Líbano, Tel Aviv teme que Washington alivie las sanciones que pesan sobre Irán a cambio del desmantelamiento o la reducción de su programa nuclear. Es precisamente la amenaza de una bomba atómica en manos de los ayatolás el principal temor de los israelíes, que no darán la ofensiva por terminada hasta que el régimen cambie por completo. Tras un mes y medio de ataques con misiles iraníes, buena parte de la sociedad israelí y de la oposición al Gobierno verían un acuerdo prematuro como un revés estratégico.

Además, Irán insiste en que el armisticio debe aplicarse en todos los frentes, lo que incluye Líbano. Esa condición podría hacer descarrilar cualquier pacto si Teherán exige un cese completo de las operaciones israelíes en el sur libanés.

“No se debe normalizar la realidad de los drones; ha llegado el momento de que el primer ministro golpee la mesa de Trump y le anuncie que volvemos a la guerra en Líbano”, declaró en X el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir. “Hay que cortar la electricidad en Líbano, conquistar el valle de la Beqaa y volver a una guerra intensa”, añadió el ministro.

Pero Trump, “el mejor amigo de Israel” en palabras del propio Netanyahu, ya no parece tan permeable a las necesidades de Tel Aviv.

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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